Vuelta a la realidad – Por Ernesto Bobek Cáceres

Se acabó el mundial, ese acontecimiento deportivo que convierte en especialistas y analistas del balompié internacional hasta a quienes no miran un partido en cuatro años.

Volvemos a la realidad. Esa que nos marca temas acuciantes como la inédita situación del vicepresidente, la crisis energética, la inflación y la inseguridad que afectarán impíamente nuestra calidad de vida.

La enfermedad terminal de Boudou comenzó con su participación en el “Operativo Ciccone”, pero ahora hizo metástasis y le salen indagatorias hasta del botiquín de primeros auxilios. Vamos a dar por cierto que en el caso de la fábrica de billetes cumplió órdenes puntuales. Sabía que se estaba cometiendo un delito -o varios-, pero apostó a que lo cubriría el manto de impunidad tejido por el gobierno.

También se lo indagará por enriquecimiento ilícito y no le será fácil explicar cómo generó tanto dinero para él y su círculo íntimo. Pero también lo van a indagar por falsificación de documentos de un automóvil que quiso sustraer de los bienes gananciales en su divorcio. De confirmarse el hecho, Boudou no solo enfrentaría sospechas por enormes defraudaciones, sino también por actitudes propias del accionar de un ratero.

No mucho más se podía esperar de un personaje que jamás asumió la responsabilidad de la vicepresidencia de un país en problemas -agravado por 11 años de populismo berreta y manolarga- que nos aturde desde los espantosos acordes de su guitarra y desafinada voz, jugando al roquero péndex mientras la Argentina se desangra.

“Vamos por todo” lo convocó para el cargo, pese a sabios consejos de evitarlo. El capricho puso la papa al rescoldo y ahora cuesta sacarla de las brasas. El tubérculo parece tener ramificaciones nocivas, y ya la propia tropa de CFK trata de evitar todo tipo de contacto que pueda resultarle contaminante. Así fue como Zamora terminó presidiendo una sesión del Senado, y es de prever que esto tenga carácter permanente.

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Debemos además soportar a Kiciloff insultando a la justicia de Nueva York y a la Suprema Corte de USA, cuando fue este gobierno el que impuso esa jurisdicción. Mal que pueda pesarle a alguien esa justicia es independiente, tal vez para sorpresa y hasta estupor de la Procuradora General de la Nación Alejandra Gils Carbó y quienes para tan elevado cargo -que deshonró- la nombraran.

La situación de la deuda se ha trabado ya que nuestro gobierno se hace el que no quiere negociar, y menos pagar. Pero lo va a terminar haciendo, emulando los vergonzosos pagos de más de lo que se debía a Repsol y al Club de París. Confunden chicana y patoteo con actos de patriotismo. Al mejor estilo barrabrava se hacen los machos, total paga el pueblo después de 2016. El hecho fue denunciado en una solicitada publicada en The Washington Post el pasado 8 de julio (Página A5) por la “American Task Force Argentina” que sostiene que están en la mesa dispuestos a negociar, pero que Argentina rehúsa sentarse a hablar.

En el mismo diario, páginas A8 y A9 obra una larguísima solicitada de nuestro gobierno, en la que se habla de la situación de los bonistas bajo la ley argentina, la de Estados Unidos y la de Inglaterra y Gales. En todos los casos refieren que el gobierno argentino depositó la porción de intereses que correspondía abonar según acordado, pero que el Juez Griesa bloqueó la distribución de fondos.  No tienen razón y lo saben. La carísima solicitada debería pagarla la presidente y no los ciudadanos, meros espectadores del mamarracho populista.

Sobre llovido, mojado: Reapareció tras el silencio al que lo obligó su participación en el imperdonable “pacto” con Irán, nuestro canciller desgracia Timerman, acusando a los fondos buitre de hacer “lobby” en el congreso de Estados Unidos para evitar que exportemos carne al país del norte. Lo mandaron a vender humo. Pero de tan inepto y arrastrado quedó como un imbécil al afirmar que el congreso norteamericano -que tiene demasiados problemas vernáculos- pueda perder un minuto de su tiempo en tamaña estupidez.

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Preocupa que nuestras autoridades se mantengan tan alejadas de la realidad; y que resulte tan ostensible que no le pueden soltar la mano a Boudou a riesgo de que caigan peces mucho más grandes.

Ahora CFK se aferra a la visita de Putin, un sórdido personaje mal visto por el mundo,  más aún después de su reciente intervención imperialista en Ucrania. Tampoco China ni los Brics nos van a aliviar ya que no nos necesitan. Los memoriosos recordarán que aún estamos esperando las fabulosas inversiones chinas que anticipó Néstor hace diez años.

Nadie en sus cabales daría crédito a un país gobernado por corruptos que dicen ser progresistas, con un pueblo en miseria creciente y los dirigentes con bolsillos llenos y una adicción por Puerto Madero. Qué bien les cabe la definición de kakistocracia: El gobierno de los peores.

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