Una brisa de esperanza. Por Cosme Beccar Varela

La mejor recomendación que puede hacerse del Presidente Trump es mostrar el odio satánico de quienes se le oponen, con una furia infernal, en la prensa, en la calles, en las sectas, en los poderes de la izquierda (entre los cuales se encuentra, ¡ay!, el mismísimo Papa).

En las calles de Nueva York, al día siguiente de la inauguración presidencial, se manifestaron mujeres lesbianas, abortistas, feministas; hombres, y otros no tanto, fanatizados por el homosexualismo que quieren imponer a la sumisión universal mediante toda clase de presiones; izquierdistas resentidos y dispuestos al degüello y toda la variada gama de malvados acostumbrados a ganar siempre y estupefactos ante la perspectiva de una derrota.

Según anunció en primera página «La Nación», alborozada hasta el histerismo, con una crónica de uno de sus plumíferos destacados para la ocasión, el nefasto Rafael Mathus Ruiz, tomando postas con la igualmente nefasta Silvia Pisani, corresponsal del diario en los EEUU, «cientos de miles de mujeres desafiaron a Trump en todo el país» en Nueva York y en otras 600 ciudades del país. La rabia de los dueños de «La Nación» (que no se sabe quiénes son o en todo caso, a quién responden sus accionistas, periodistas y avisadores, entre ellos el gobierno de Macri por varios millones de pesos) ni siquiera intentan disimularla.

Esa misma ferocidad pude oírla en un programa radial del famoso Nelson Castro, el mismo 20 de Enero a las 10 de la mañana. Castro dijo que era necesario organizar la «resistencia» para que Trump no termine su mandato y una mujer que lo secunda agregó que ella consideraba necesario «matar» a Trump. Y lo repitió varias veces para que quedara claro que esa era su idea.

El Papa, por su parte, en una entrevista dada al diario español «El País» el 20 de Enero, dijo, refiriéndose a Trump: «No me gusta anticiparme a los acontecimientos, ni juzgar a las personas antes. Veremos qué hace…aunque advirtió que *en momentos de crisis, no funciona el discernimiento y los pueblos buscan *salvadores* que les devuelvan la identidad con muros y alambres*» («La Nación», 22/1/2017, pag. 7).

LEÉ TAMBIÉN:  La violación como forma de corrección feminista. Por Horacio Giusto Vaudagna

EL Papa, bajo una tenue capa de cautela, ataca directamente a Trump, sin esperar a «ver qué hace» y le niega al pueblo norteamericano suficiente discernimiento como para elegir a un «salvador», o sea, a un Presidente que con su poder los salve de la tiranía nefasta de lo «politically correct», código de la inmoralidad atea, y acabe con el dominio perverso de los políticos profesionales de Washington, muy poco diferentes de los políticos profesionales de aquí y de todo el mundo. O sea, según el Papa, es necesario someterse a esa lacra estatal porque nunca podrán salvarse de ella. Para completar su abierto clericalismo de la peor especie, caricaturiza el programa de Trump con la mención de los «muros y alambres» en poco disimulada referencia a la idea del nuevo Presidente de continuar el muro (empezado por Obama) entre EEUU y Méjico (proyecto poco simpático e inútil, por cierto) .

El Papa sabe que Trump tiene muchas más ideas en la cabeza que deberían alegrarlo, por ejemplo, su oposición al aborto. De hecho, el 23/1/2017 firmó una «orden ejecutiva» presidencial, restableciendo la «Mexico City Policy», es decir, prohibiendo la financiación del gobierno norteamericano a los grupos internacionales pro-aborto, como la International Planned Parenthood Federation (LifeSiteNews). También suprimió las secciones de ecología y de derechos LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y trans), que fueron eliminadas de la web de las Casa Blanca minutos después de que jurara como Presidente de Estados Unidos. ¿No hubiera sido por lo menos diplomático, que el Papa que aborrece sin duda a Trump, lo hubiera felicitado por esas políticas ya anunciadas?

Además, en su discurso de inauguración, entre otras cosas, Trump invocó a Dios, cosa que Obama, mahometano encubierto, jamás habría hecho: «Cuando Estados Unidos se une, Estados Unidos es imparable. No debemos tener miedo, estamos protegidos. Estaremos protegidos por los mejores hombres y mujeres de nuestro ejército. Y lo más importante: estaremos protegidos por Dios».

LEÉ TAMBIÉN:  Video especial sobre la barbarie pornomarxista en Rosario

Merece una especial felicitación su renovado ataque la prensa, esa meretriz del mundo, fiel únicamente a la mentira, al ocultamiento de la verdad y al odio insaciable contra toda forma de Bien. Al día siguiente de hacerse cargo del gobierno reiteró: «Tengo una guerra en curso con los medios. (Los periodistas) están entre los seres humanos más deshonestos de la Tierra» («La Nación» 22/1/2017, pag. 4).

¡Qué bien los calificó! Porque los ladrones, los malversadores, los corruptos del Estado, sólo roban plata, mientras que los periodistas y los dueños de los medios de comunicación, roban a sabiendas y con alevosía, un bien mucho más precioso que el dinero: la Verdad.

Ellos mienten sin cesar, difaman a los buenos y exaltan a los malos para darles poder sobre los pueblos, ocultan y silencian los hechos que puedan favorecer el Bien y la Verdad, aplastan a los mejores bajo una cínica conjuración del silencio para que la gente no sepa que existen y usan esa misma conjuración para ocultar los crímenes y canalladas de los malos. Blasfeman contra Dios y contra Su ley, intentando imponer costumbres perversas, corrompiendo a los niños y a los adolescentes y confirmando en sus vicios a los adultos. Insultan a la razón con sofismas y mentiras, impidiendo que la gente pueda usar la que le queda para descubrir lo que sus aparatos de propaganda ocultan o distorsionan. La prensa es eso: propaganda inicua, disfrazada de imparcial información, atrincherada detrás de una inicua «libertad de prensa» que no es tal porque los deshonestos periodistas son los únicos que la usan de tal manera que no caben en sus páginas, ni en sus pantallas, ni en sus micrófonos, ni una sola verdad, ni una sola voz veraz y sincera.

¡Miserables periodistas! Si Trump cumple con lo que dice, Uds. se han encontrado con la horma su zapato, lo cual me llena de alegría y de esperanza.

http://www.labotellaalmar.com/

Más en Internacionales
La histeria de la progredumbre. Por Nicolás Márquez

Estados Unidos sociológicamente está pasando sin dudas un mal momento. Los ocho años de marxismo cultural instalado...

Cerrar