Sáb. Jul 31st, 2021

Prensa Republicana

Con las ideas derechas

Trataré de explicarle por qué digo que nos están llevando al comunismo – Por Cosme Beccar Varela

Cuando escribo en esta página una y otra vez que estamos bajo una tiranía cuyo plan es destruir la Argentina tradicional e instalar un Estado comunista, me imagino a los lectores esbozar una sonrisa de suficiencia pensando: «Este tipo está loco. El comunismo se acabó y, además, mientras haya peronismo no habrá comunismo».

Tengo la sana intención de explicarle al sonriente que se equivoca y hacerlo de buenas maneras, con los mejores argumentos que se me ocurran, aunque desde ya doy por descartada toda posibilidad de que se convenza. El nivel intelectual de las «clases cultas» de este país ha descendido hasta el enésimo subsuelo de la idiotez.

Voy a numerar mis argumentos para mayor comodidad de quien quiera refutarme.

1) El comunismo no se acabó. Simplemente cambió de estrategia. Para no repetirme me remito a los nros. 812 y 813 del 4 y 9 de Octubre del año 2007, de “La botella al mar”, en los cuales cito otros sobre el mismo tema.

Putin, ex-coronel de la KGB, o sea, la «creme de la creme» del comunismo es el tirano de Rusia, tiene armas nucleares y está reconstruyendo la URSS, como puede verse por lo de Crimea. Y cuando tiraron el muro de Berlín, en 1989, en Iberoamérica había un solo país comunista, Cuba; ahora hay ocho países solidarios con Cuba, dominados por comunistas. ¿Qué me responden a esos datos públicos y notorios?

2) Uno de esos países es la argentina. El peronismo la está destruyendo desde hace 60 años, haciéndola cada vez más socialista, más estatista, más frustrada, más inhabitable, más dominada por la plebe piquetera, sindicalista y delictiva.

Es falso que el peronismo sea un «baluarte contra el comunismo». Por el contrario, es la «cabeza de puente» del comunismo, es la versión «criolla» del comunismo. Se parece a él en lo esencial: lucha de clases, fomentada por Perón desde el primer día; poder arrasador del Estado; desaparición de la Justicia como poder independiente; precariedad de todos los derechos; encumbramiento de los más indignos y descastados a los más altos cargos; amistad con los comunistas (Perón estableció relaciones diplomáticas con la URSS en 1946) y solidaridad con todos los países comunistas del mundo.

3) El tonto argentino mira a su alrededor y ve caras tan despreocupadas como la suya, gente que veranea en lugares caros, compra casas aún más caras, se divierte con diversas payasadas de todo tipo, desde las del «rock and roll» hasta las «noches culturales» de salas de arte, librerías, canto lírico, barrios de «restaurants» carísimos y de moda, «peatonales macristas» con mesas en la vereda repletas de jóvenes felices, «foot-ball» y carreras a pié de miles de cultores del arte pédico, etc. etc. etc.

Esas cosas las considera indicios de un país medio «yanqui» y desde luego, nada comunista. Luego, rechaza las advertencias de los agoreros y sigue con la farándula sin la menor intención de arriesgar ni una uña para oponerse al «fantasma comunista» inventado por algunas desquiciados.

Es claro que esa precaución de no «arriesgar ni una uña para oponerse al fantasma comunista» ya revela que sabe que algún peligro existe para quien se atreva a enfrentarlo. Luego, reconoce, implícitamente, que el fantasma es mucho más real de lo que quiere creer.

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Allí están, hacinados en las mazmorras del régimen 1.600 secuestrados políticos contra todo Derecho, sin un solo Juez que se atreva a hacer Justicia para liberarlos. Y ahora, allanaron el diario «La Nueva Provincia» de Bahía Blanca y persiguen a su Director, Vicente Massot, acusándolo de delitos de «lesa humanidad». ¿Por qué? Porque sí, sin razón alguna, es decir, con la única intención de mostrar al tonto argentino que nadie puede librarse de la cárcel si se le da la gana a la tiranía meterlo en ella. Es una descarada amenaza general.

4) El comunismo propicia la lucha de clases. ¿Qué le parece? ¿Hay aquí lucha de clases? «¡No! ¡Cómo se le ocurre!», exclamará el tonto argentino. Pero al mismo tiempo se cuidará muy bien de condenar las usurpaciones de terrenos (el último en Villa Lugano) cometidas por proletarios que son impunes precisamente porque son proletarios. Y todavía agradece que no se les hayan metido en su casa o en su «country» porque si lo hicieran sabe muy bien que no los podrá sacar porque no habrá Juez que así lo resuelva.

Los sindicalistas harán mañana una huelga general y la izquierda en pleno (o sea, el comunismo) anunció que hará 40 cortes de rutas y calles en apoyo de la huelga. Con eso agreden a millones de personas de la clase media que sufrirá para llegar a sus trabajos, si es que llegan. Pero la clase media no tiene derechos (los de la clase rica tampoco los tienen pero tienen plata para escaparse y nadie puede «despedirlos» si no van a trabajar). ¿Es eso una forma de lucha de clases o no? Un individuo de la plebe puede cortar calles y rutas, agredir, acosar a los de clases superiores (N: ¿vió cómo le molesta que escriba «clases superiores»? ¡Es porque ya está intimidado por la plebe vencedora!).

La tiranía está encantada con este ejercicio de lucha de clases que le facilita la tarea. Ya dijo que no reprimirá los cortes de rutas y calles. Eso es incitar a que los hagan y declarar suspendida la vigencia del Código Penal  ya que cada corte implica por los menos cinco delitos en concurso real, además del delito de los funcionarios por no hacer cumplir la ley.

5) El estatismo es cada vez más avasallador. Se prohiben las exportaciones de granos y de carne; se prohiben las importaciones; se prohibe ahorrar en moneda fuerte; se roban la que algunos tengan poniendo precios absurdamente bajos a esa moneda, pero no para comprarla, que está prohibido, sino para venderla; se prohibe tener armas para defensa propia y se aumentan las penas para quienes las tengan sin cumplir con ciertos requisitos (imposibles de cumplir) ante organismos que están en manos de militantes de izquierda, como el RENAR; se abolirá el derecho civil y se creará otro siguiendo el modelo soviético; los criminales comunes, aliados preferidos del comunismo, son «mano de obra» siempre dispuesta para eliminar enemigos políticos con apariencias de un delito común; los impuestos son cada vez más pesados, de los más gravosos del mundo a los cuales se agrega la inflación, impuesto del que nadie escapa aunque para los indices oficiales del costo de vida, la inflación no existe; la Justicia es lenta, cara e incierta y tanto que, como abogado, no aconsejo jamás ir a pleito si se tiene razón porque el riesgo de perderla es de un 90%, etc. etc.etc.

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Es decir, no existe ningún derecho, sólo existen concesiones siempre revocables de un Estado omnívoro.

6) Algún despistado dirá que aquí la «democracia» está consolidada y que hay libertad de palabra. «¿Alguien lo molesta por escribir las atrocidades que escribe?» – alegará ese tal.

Con respecto  a la democracia es obvio que no existe. La ley de partidos políticos impide la presentación de un candidato realmente opositor. Sólo se admiten los de los partidos peronistas y radicales (que usan varias denominaciones, incluyendo al PRO) o los de la izquierda declarada.

Y por si eso fuera poco, desde que se inventó el fraude electrónico ya no hay posibilidad alguna de derrotar electoralmente a la tiranía. Por el contrario, ésta será consolidada y aún, plebiscitada, cada vez que lo necesite y su poder aumentará con un falso resultado pergeñado en las urnas electrónicamente traducidas.

No está lejos el en que se atrevan a convocar a una Convención Constituyente en la que por aclamación se aprobará la abolición de la propiedad privada. Eso tendría hasta el aplauso del Papa que no cesa de combatirla como instrumento del «poder del dinero».

En cuanto a la libertad de palabra, es una burla. Sólo se permite hablarle a la pared. La tiranía tiene todos los medios de comunicación masiva a su disposición, aún los supuestamente opositores. Y, en todo caso, lo que diga alguien por un pequeño medio de comunicación, no le hace mella. ¿Qué le importan los ladridos de un pequeño “fox terrier” dentro de una ambiente en el que atruenan las voces oficialistas?

En resumen: acorralado; sin poder transitar libremente; intimidado por el poder de la plebe y de los políticos, todos de izquierda, confesos o vergonzantes; con unos pocos bienes que lo separan de la miseria pero sin garantía alguna de conservarlos en Justicia; con una moral pública inexistente dominada por el «lobby» gay; viviendo con una libertad tan precaria como una copa de vidrio, debajo de la pata de un Estado que puede todo sin que haya Constitución ni leyes que lo defiendan, el tonto argentino sigue convencido o queriendo convencerse de que el peligro comunista no existe.

Sin embargo, la situación que acabo de describir YA es la antesala del comunismo.

Si le preguntan qué le parece lo que pasa en Venezuela responderá que está muy lejos y que está leyendo poco sobre el asunto, porque es muy confuso.

Fuente: http://www.labotellaalmar.com.ar/

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