Subsidios más inflación equivalen a corrupción. Por Humberto Bonanata.

“Cuando el fanatismo ha gangrenado el cerebro, la enfermedad es casi incurableVoltaire

El gradualismo heterodoxo comenzado a implementar en los larguísimos 52 días de gobierno del presidente Mauricio Macri no ha sido acompañado por las fallas en su comunicación social.

El ingeniero Juan José Aranguren, Ministro de Energía, con su bohonomía intelectual, trataba de explicar en su conferencia de prensa del viernes por la tarde los reajustes tarifarios en materia energética que, en el 70% de los casos multiplicarán por seis, a las tarifas inexistentes que los porteños y bonaerenses robamos legalmente al resto de los argentinos.

La intachable honorabilidad de Aranguren fue acompañada en soledad por su profunda inexperiencia política del resto de los funcionarios responsables de la comunicación social del gobierno nacional.

¿Cómo explicarle al pueblo la diferencia entre reajuste y aumento?

El ministro olvidó mencionar la malignidad inflacionaria de los 12 años y siete meses de kirchnerato de algunas variables; a saber:

  • Nafta: 451%
  • Asado de tira: 638%
  • Yerba: 802%
  • Leche: 681%
  • Pan: 739%
  • Dólar Oficial: 216%
  • Transporte colectivo: 70%
  • Gas y electricidad: 0%

Y como prueba ofrezco mi tarifa eléctrica de EDESUR que venciera el 27 de enero pasado por valor de $ 51,38 bajo número de cliente 00329523. Cierto es que me tocó celebrar el segundo año nuevo consecutivo sin servicio eléctrico, subiendo graciosamente siete pisos por la escalera desde el 29 de diciembre hasta el 2 de enero incluso.

Los asesores del Ministro de Energía tampoco le recordaron que comparara las tarifas del Ärea Metropolitana con otras ciudades, conforme aparece impreso en el margen inferior derecho de cada factura; a saber: Córdoba $521,69; Santa Fe $ 457,165, Sao Pablo $486,63; Montevideo $741,03 o Santiago de Chile $ 453,39, siempre a los relación a los 561 KW que consumí en el bimestre.

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Aranguren, dentro de su inocencia política, casi en forma culposa, trató de justificar el reajuste energético comparando que quien hoy paga $ 25 mensuales desde hoy deberá afrontar la sádica suma de $ 125 bimestrales.

No supo acusar los daños legados por la corrupción encabezada por el patriarca Julio De Vido.

Ni los periodistas afines acreditados en Casa de Gobierno lograron explicar tan mala comunicación.

El gobierno de Macri, además de echar ñoquis oficialoides, se transformaba -de la noche a la mañana- en la expresión del neoliberalismo más salvaje sólo comparable con Martínez de Hoz en la dictadura.

Como si fuera poco, esta semana el Ministro de Transporte Guillermo Dietrich deberá enfrentar las cámaras para justificar el reajuste salvaje del transporte colectivo del área metropolitana para asimilarlo a lo que paga un jujeño en plena Puna de Atacama.

Falta Rodríguez Larreta anunciando los reajustes del boleto subterráneo y cartón lleno.

El mejor intencionado de los gobiernos que haya asumido ante un país quebrado por la corrupción estructural como la Argentina que nos legaron los Kirchner, con el 72% de aceptación popular, no podrá soportar sus lógicas medidas si no sabe explicarlas al pueblo.

A la Argentina no hay que gerenciarla sino gobernarla.

Gobierno que no comunica, no gobierna.

Ni el virus del Zika colombiano ni nuestro dengue norteño le perdonarán a Macri habernos devuelto los libertarios valores republicanos.

Esto recién comienza y está entre quienes tienen el poder de decisión saber explicarles a los argentinos la deflagración social que nos legaron 4581 de asociación ilícita gobernante.

El que calla, otorga.

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