Respuesta del Dr. Enrique Díaz Araujo a Mons. Víctor Manuel Fernández

La reunión de estas personas en La Plata reitera la que en años pasados han realizado en otras ciudades del país, con características muy definidas y con filmaciones difundidas profusamente. De dichas imágenes las más llamativas son las que muestran grupos de estas mujeres con sus pechos desnudos refregados contra la cara de los católicos alineados en defensa de los respectivos templos. Además de otra serie de injurias tales como las de arrojar bolsitas plásticas llenas de excrementos y orina, lo que nunca ha merecido reprobación ni pedidos de disculpas del resto de las organizadoras del suceso.

Comenzamos por anotar lo antedicho porque Su Exc. Rev. no parece haber visto esas escenas cuando indica que se trató de actos de un enriquecedor “debate público”.

Como fuere, es claro que el punto de partida de estas organizaciones es el de la igualdad. Las une –dice Ud.-“el sueño  de una verdadera igualdad” contra “el dominio machista”. Anti-machismo que nada hace suponer que se fundamente en las Sagradas Escrituras. En cambio, todo indica que nace de la utopía iluminista, festejada durante la Revolución Francesa con la diosa Razón. Quimeras antinaturales y anticristianas condenadas de inmediato por la Iglesia Católica.

En las últimas épocas tal igualitarismo se ha asociado a un feminismo radical que en nada se asemeja a los genuinos derechos de la mujer. En particular ese reclamo  apunta a la despenalización del crimen del aborto. La agitación de los pañuelos verdes es una exhibición de su actitud contra la vida de las personas por nacer.

“Sé que algunas que participarán no están a favor del aborto”, asegura V. Exc. Sería provechoso que se publicaran los nombres de esas señoras poco conocidas.

LEÉ TAMBIÉN:  Un Papa Santo recrimina a los Obispos silenciosos. Por Cosme Beccar Varela

Hay un capítulo histórico en la carta de V. Exc. que mueve a la reflexión.

Ud. pide una “autocrítica” a los miembros de la Iglesia. En especial, cita el caso de “curas que toleraban los excesos (de la conquista de América) y decían que los aborígenes no tenían alma”.

Desde antes del segundo viaje de Colón, por el testamento de la Reina Isabel y por el Consejo de 1515, nadie, que se sepa, ignoraba en España la condición humana de los nativos.

Claro que Monseñor se apoya en los dichos del P. Bartolomé de las Casas, famoso mixtificador y falsificador de la obra de España en América, como lo acreditó don Ramón Menéndez Pidal.

El dimisionario obispo de Chiapas, en su monodeísmo pensaba que los cumanagotos que se comieron a los frailes que él mismo envió a Cumaná o los charrúas  que se devoraron a Juan Díaz de Solís eran “mansas ovejas”.

V. Exc. abrocha la exaltación de las Casas con una cita del stalinista Pablo Neruda, candidato presidencial del PC en Chile.

No nos vamos a detener en la expresión de Ud. de que los templos son “lugares que son del pueblo”, cuando antes de eso son lugar sacros consagrados al Altísimo.

Sí nos detendremos un momento en sus afirmaciones contra la resistencia cristiana: “Ruego a todos los católicos que eviten cualquier forma de agresión verbal y toda iniciativa que termine siendo provocativa”. Rechaza  todo acto que se manifieste como “una contraofensiva, lo cual sería inútil, ineficaz e imprudente”.

En cierto modo, alguien podría inferir que esas palabras niegan el derecho de los cristianos a resistir como lo han hecho los santos y los mártires.

LEÉ TAMBIÉN:  Pobreza: dos perspectivas opuestas dentro de la Iglesia. Por Alberto Benegas Lynch (h)

Quizás por esa actitud, V. Exc. concluye elogiando  a la “sociedad inclusiva” que reitera el sueño de que “brille mejor la igualdad entre todos los seres humanos”, pero no el de una sociedad que reconozca a Cristo Rey  como el Dios verdadero.

¡Una lástima!

Más en Religiosas
De impostores y falsarios. Por Miguel De Lorenzo

Hace unos días llegó al país el ¿ mandadero papal y ahí nomás de la nada, se...

Cerrar