Sáb. Jul 11th, 2020

Prensa Republicana

Con las ideas derechas

Respuesta a María Lilia Genta

Estimada Sra. Genta,
espero se encuentre muy bien. Me veo en la obligación de escribirle estas líneas, tanto a usted, como a cuantos hayan recibido su mensaje, porque como usted bien dijera “Platón es mi amigo, pero más amiga es la verdad”, luego y en honor a esta premisa, es que me dirijo de este modo, esperando sea recibido con el espíritu que alega la motiva.  Mucho habría para decirle, pero me circunscribo a su desafortunado e injusto juicio sobre mi madre, citándola a los efectos: “los dichos contradictorios de la Dra. Chinda Brandolino y sus constantes mensajes contrarios a las vacunas. Hace dos años se consideró a sí misma como la ´cabeza’ de la ola celeste y actualmente es ‘estrella’ de los programas televisivos de la tarde: ¡Nada menos que canal 9! Predica contra las vacunas mezclando el tema con denuncias contra el Nuevo Orden Mundial, la globalización, la OMS y otras yerbas; es decir cosas ciertas con falsedades”. Y aquí me detengo para desglosarla justamente y apelar a la humilde autocritica que le vendría bien hacer sobre “las cosas ciertas mezcladas con falsedades” que guarda su acusación, muy parecido a los programas de la tarde a que usted hace mención, y que nosotros, por gracia de Dios y de la buena educación que eligieron darnos nuestros padres, no miramos, ya que crecimos (y de adultos mantenemos la práctica aprendida) sin TV en nuestro hogar. En honor a la verdad a la que invito a buscar libremente (atento su mentado anhelo), es importante recalcar que mi madre siempre ha dejado bien en claro que a lo que se opone es a la imposición obligatoria de enormes cantidades de vacunas importadas, fabricadas por laboratorios que financian a la OMS, e impuesta por este Ministerio Público Mundial a todo el orbe (excepto a la Elite que gobierna) por medio del calendario obligatorio, si es que uno quiere desarrollar su vida ciudadana, verbigracia ingresar a su hijo en el jardín de infantes, a la escuela primaria o secundaria, a la universidad, siendo requisito sine qua non para recibir el DNI. Hace ya muchos años que ella viene denunciando esta imposibilidad de conocer lo que contienen las vacunas y, por ende, lo que se inocula de manera obligatoria, y reclamando consecuentemente que las vacunas pueden y deben hacerse -como se hacían antes- en el Instituto Malbrán, con científicos, virólogos, médicos y químicos de excelencia, en nuestro país.
En cuanto a que se consideró a sí misma “cabeza” de la ola celeste… no me detendré mayormente, porque lo que denota es sobre todo una actitud mezquina y de poco amor a la vida, ya que si eso la motivara se sentiría contenta de que una médica se enfrente con valentía, de modo firme e incuestionable, en defensa de la vida, aún en espacios públicos, exponiendo así su matrícula, su familia y hasta su vida, por amor a la Vida inocente… ¡Eso sí es amor a la verdad más que a Platón! El hecho de que desde los distintos países de habla hispana por donde ella fue pasando con su fuerte y claro mensaje, liderando e impulsando esa ola que, gracias a Dios, se fue dando como reacción al violento intento de aceptación social y legal del aborto lanzado en todo Latinoamérica (justamente bajo el comando de la OMS), mucha gente haya llamado “la mujer de la ola celeste” a una mujer compatriota y hermana suya no sólo en la fe sino en las convicciones básicas, si es que tan nacionalista se considera, debería ser para usted una alegría y un orgullo. No una molestia ni disgusto como deja ver por su escrito. Que usted se sienta tranquila porque cuando “todavía tenía libertad de movimiento y podía hablar en público sobre estos temas, lo hizo porque sintió que así lo exigía su antigua militancia nacionalista” no creo sea motivo sustentable a su acusación, sino más bien nos deja percibir lo que su propio padre (a quien admiro), Jordán B. Genta, llamó “resentimiento”, cuando escribió en El filósofo y los Sofista: “las almas resentidas soportan menos las desigualdades naturales que las desigualdades sociales”. Lamento profundamente que, por algún motivo, quizá relacionado a ciertas desigualdades, sus palabras no transmitan la alegría que es de esperarse de todos aquellos que aman la vida porque una voz clara se alce en su defensa desde nuestra patria y para el mundo, ya que el amor, si es sincero, como dice San Pablo “no es envidioso, sino que se regocija en la verdad” (1 Corintios 13:4-7).
Luego, lo de “mezclar a las vacunas, con la OMS y el nuevo orden mundial” … bueno, la dejo que siga viviendo en su libertad de oveja, y vaya corriendo a colocarse la vacuna del COVID-19 que ya anunciaron en estas últimas horas que gracias a Bill Gates está lista para su uso… En cuanto al joven médico a quien refiere… le aconsejo que antes de escribir mire bien el video para ver cómo en lugar de dar un portazo, como usted acusa, Chinda se queda recibiendo de un oportunista irrespetuoso e impertinente no sólo la falta de respeto en el modo de hablar sino -y aquí cito a mi hermana misionera en Canadá- el discurso de quien: “habla sin saber, habla por prejuicios y haciéndose eco de la voz oficial de la OMS que, como sabemos, es implementadora del aborto y esterilización de los pueblos, entre otras cosillas…” en lugar de oponer argumentos serios exclusivamente científicos como debería hacer si fuera capaz de llevar adelante un buen debate según la original intención del encuentro. Lo mismo temo tener que decirle a usted. Si va a oponerse públicamente “sobre temas médicos, científicos” a alguien que habla respaldada por una larga trayectoria de comprometido trabajo y estudio, arriesgándolo todo al ir contra la contra-cultura de la muerte, le ruego que no lo haga con superficialidades, como opina la “Doña Rosa del Tío Berni” …no por favor en estos momentos! Es evidente que ser curioso y observador no capacitan a nadie para juzgar si las vacunas que nos inyectan son causa o no del autismo y el cáncer. Creo que en su benemérito padre tiene ejemplo de sobra para aprender el respeto y el rigor que hacen falta para hablar en temas de semejante relevancia y más para contradecir a quien tiene autoridad de sobra en el tema.
Así las cosas, y en atención a que, como usted manifiesta, algunas personas le aconsejaron “que no conviene, en estos momentos, contradecir a Brandolino ante la avanzada abortista que se nos viene”… Me animo a invitarla, con todo el respeto que usted merece no sólo por sus años, virtudes y trayectoria que sin duda triplican los míos, a escuchar el buen consejo y “no difamarla (a mi madre) o si así lo desea espero que tenga el mismo coraje para contradecir a los grandes poderosos que están detrás del aborto y atacando la Iglesia Católica”. Es más, tomo ocasión para invitar a todos los que últimamente han atacado a Chinda de modo personal, y no con argumentos científicos serios, a evaluar bien qué los mueve y qué buscan con ello. La lucha que se plantea en estos momentos es profunda, violenta y seria, no deja lugar a medias tintas, se trata de salvar lo que queda de valores cristianos. Por tanto, es hora de dejar a un lado y para siempre los intereses mezquinos y rencillas personales que históricamente dividieron las fuerzas del bien en nuestra patria y comenzar de una vez a sumar, a unir. De todos modos, a los que sigan empecinados en atacar, dividir y restar les aviso que, a pesar de no contar con ustedes (si su amor propio no se los permite) NO ESTAMOS SOLOS, sepan a quien se oponen. Citando a mi hermana misionera en Asia, les repito “No estamos solos. Para nada. Chinda y nosotros (los que quieran) somos parte de una gran tradición. Más larga y grandiosa que la vikinga, la greco-romana o la criolla-argentina… Porque no se trata de un pueblo nacido de la sangre, ni del deseo de la carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios. Es la generación de los santos, de los hijos de Dios: los que creen en serio en Su nombre (Jn. 1, 12-13) y lo tienen por Padre. Es el verdadero Pueblo Elegido entre todas las gentes de todo tiempo y lugar, para heredar las promesas divinas. Y no crean que son unos pocos… al contrario, se trata de una gran multitud que nadie puede contar y que viene de toda raza, tribu, pueblo, lengua y nación (Ap. 7,9 y 5,9), pero está unida por una sola y misma fe en el Padre, que los creó, el Hijo que con su preciosa sangre los redimió y en Espíritu Santo que continúa haciéndolos parte de esa plenitud de vida y amor divinos.  Parte de ellos ya alcanzaron la palma por sus méritos, el descanso y la felicidad eternas y desde el cielo nos ayudan. Otra parte está purificando sus deficiencias de amor y pueden ser ayudados por nosotros. Y eco, acá estamos la otra gran parte: somos nosotros, que estamos en plena lucha. Entonces, no estamos solos, somos una multitud unida un lazo que, si bien invisible, es más real y fuerte que cualquier otro: La Fe.”
María Luján del Castillo, abogada, hija de Chinda Brandolino
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