Qué se deduce del ‘ballottage’ – Por Cosme Beccar Varela

El “ballottage” de ayer, 19 de Julio, interesa no como una manifestación de la “voluntad popular”, porque eso no lo es, como he dicho infinidad de veces en estas páginas. Interesa porque es un indicio de lo que están queriendo hacer con el país los que lo tiranizan desde las sombras por medio de sus títeres “kirhneristas” y demás cómplices de la “dirigencia” corrupta e inepta. Ellos son los que fabrican el  resultado por medio del fraude electrónico y esa es la única realidad de la victoria por escaso margen del ladero de Macri.

En artículos anteriores de este periódico he dicho que Macri es tan corrupto y tan inmoral como la usurpadora presidencial y tan dispuesto a ser el títere de la secta, como lo es aquella, como Scioli, como Massa y como cualquier otro político, de manera que cualquiera de ellos puede ser beneficiario del fraude electoral de la próxima votación presidencial sin que el poder salga de las manos de la mencionada secta.

Lo que también dije en artículos anteriores es que se podría conjeturar cuales son las intenciones de esa secta viendo el “resultado” de este “ballotage”: si le daban la victoria al candidato de Macri (cuya cara de Drácula, asusta), podía pensarse que el elegido es Macri. Si ganaba por poco, al contrario, podría sospecharse que lo pondrán a Scioli, nomás, junto con Zannini, el comunista maoista revolucionario, lo cual implicaría una aceleración del proceso de creación de un Estado marxista-leninista al estilo venezolano-cubano.  Si fuera Macri, él no dejaría de ser útil para el mismo fin, pero mediante un proceso más alambicado.

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Pues bien, a pesar de que las encuestas (también falsas) le daban a Drácula una victoria por más de 10 puntos resultó ganador sólo por un 3,2%. Los partidarios de su oponente Lousteau festejaron eso como un triunfo mientras que la fiesta de Macri parecía un duelo, lo cual no impidió al papanata de marras “entregarse al baile que caracteriza cada celebración del PRO”, aunque en la foto de la tapa de “La Nación” del 20/7/2015 aparece con un cara de mal humor evidente mientras Drácula se agarra la cabeza, como si estuviera desesperado.

Este “ballottage” no interesa sino en esa perspectiva. No tengo duda de que los números de votos son falsos, tanto de un lado como del otro. Sin embargo, todos se deshacen en elogios del sistema electrónico de voto, sin que nadie haya controlado la veracidad de los cálculos ni el programa electrónico con el se hicieron. Hay una orden de silencio evidente sobre este tema: el sistema electrónico no se discute. La secta que nos tiraniza no lo puede permitir porque es su pasaporte para la retención perpetua del poder hasta la victoria total del comunismo.

Desde luego algo de real siempre dejan, porque inventar totalmente todo sería sumamente sospechoso. Por eso, para entronizar a  Scioli no podían negar que el PRO ganaba en la ciudad de Buenos Aires, pero lo hicieron ganar por poco y gracias al voto de los barrios de clase media alta (Recoleta, Nuñez, Belgrano y Palermo, “Clarín”, 20/7/215, pag. 8). En los barrios más populares lo hicieron ganar al otro. Y sobre todo, ocultaron la abstención que, como viene ocurriendo desde Octubre del 2001 sospecho que fue más del 50%. En este caso sólo reconocen que fue del 30,72% (ibidem pag.4).

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Con esa selección de barrios para Lousteau,  nadie se sorprenderá de que Scioli consiga el voto popular del Gran Buenos Aires y de las Provincias y quedaría demostrado que Macri no atrae a los humildes (a pesar de la demagogia infame que hace el inmoral pavimentando y dotando de servicios públicos a las villas “miseria”, dejando que los piquetes hagan lo que se les dé la gana y declarándose “cada vez más peronista”).

Al parecer este cuento es una preparación para que el próximo gobierno esté presidido por un tonto deshonesto y un comunista maoista revolucionario. Pero faltan tres meses. Macri todavía puede doblarse, arrastrarse y entregarse aún más al kirchnerismo (Drácula ya dijo que gobernará con ellos, “Clarin”, 20/7/2015, pag. 5) y ofrecer garantías aún más rastreras a la secta dominante. Con eso tal vez ésta decida ir por el camino más largo (pero más seguro) y darle la presidencia a él. Veremos.

En realidad, como decía José Martí, “en política nada de lo que se ve es verdad”. Y yo agregaría: “Pero lo que se ve, todos los tontos lo creen, aunque sea obviamente mentira”.

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