PRIMICIA. El último testimonio de Jorge Rafael Videla.

Corría el verano del 2012. El Teniente General Jorge Rafael Videla se encontraba detenido en Campo de Mayo junto con otros militares que afrontaban los juicios por lesa humanidad impulsados por el régimen kirchnerista. El ex Presidente de facto siempre se caracterizó por ser un hombre de pocas palabras: pero ahora estaba dispuesto a hablar.

Fui a visitarlo justamente para entrevistarlo y allí me recibió de elegante sport, con modales amables, tono cortés y una agilidad física infrecuente en una persona de 86 años. Videla me advirtió de inmediato que estaba por salir un libro de Ceferino Reato el cual transcribía testimonios suyos (el libro luego se publicó bajo el título “Disposición Final”) y que por cuestiones de ética, él no quería superponer declaraciones entre un reportaje y otro. Fue así que quedamos en efectuar una serie de notas para plasmarlas en un cuerpo completo que saldría con posterioridad a la publicación del trabajo de Reato, empero sólo pudimos concretar ésta entrevista que aquí se transcribe, dado que a los pocos días el propio Videla fue trasladado al penal de Marcos Paz, en donde habría sido abandonado a su suerte y finalmente murió en mayo del año siguiente, a los 87 años.

Este  reportaje que sigue a continuación, muy probablemente es el último testimonio documentado que Videla haya dejado en vida. Lo grabé con un MP3 y conservé el audio durante todos estos años. Pero ahora, en vísperas del 24 de marzo del 2017 lo reproduzco, a los efectos de aportarle un testimonio más a la historia en boca nada más y nada menos de quien fuera uno de los protagonistas más importante de la última guerra civil que vivió nuestro trajinado país.

Nicolás Márquez: Antes que nada gracias por esta conversación.

JRV: Al contrario. Siempre dije que yo ganaba en las entrevistas personalizadas, sobre todo con la gente joven, porque ellos tienen una idea previa y se dicen a sí mismos “cuidado que este tipo muerde, ladra” y no. Luego ven que yo no era un tipo desarrapado sino arreglado. No tenia problema en servirles una gaseosa o café, en charlar de igual a igual y en sentarme a conversar abiertamente. En general quienes dialogan conmigo se van con una impresión de mi persona mucho más positiva respecto de la que previamente traían.

NM: ¿Cómo empezó la represión antisubversiva que hoy tanto se cuestiona?

JRV: Con Perón vivo ya había órdenes a la policía de que actuara como tal. En aquella época la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina) ya estaba haciendo sus picardías…Y cuando los Montoneros matan a Rucci en 1973, Perón ya había sido elegido Presidente junto con su mujer (Isabel fue su compañera de fórmula), pero él no había asumido aun. Y fue ante ese crimen cuando él dispara esa frase que luego se la adjudicaron a Diego Maradona, en la cual él dijo “Me cortaron las piernas”. Lo cual pone de manifiesto el respeto que le tenía a Rucci y la magnitud de lo que significaba para Perón que Montoneros le hayan matado a un hombre de él, y que además era quien le manejaba los gremios. Y ahí Perón dijo “esto no da para más y a estos muchachos hay que liquidarlos”. Seguidamente Perón hizo una reunión secreta en Olivos, tiró dos o tres ideas, sacaron unas directivas y de ahí nace la AAA…lamentablemente.

NM Muchas teorías sostienen que técnicamente la AAA nunca existió como tal, sino que eran hechos aislados no de una organización sino propios del conflicto que se estaba viviendo…qué puede decir al respecto?

JRV: Puede haber mucho de fantasía o exageraciones, pero (José) López Rega tenía una estructura de gente de la policía y gente de inteligencia que le aportaba datos con la cual yo no estaba para nada de acuerdo, porque eso además se prestaba para ajustar cuentas. Es decir no solo para pelear contra el enemigo subversivo, sino para tomarse cualquier venganza personal: “y ya que estamos en esta, fulanito de tal me debe una y se la vamos a dar, total?”. Y estas cosas ocurrieron! Abusos y excesos propios de esa capacidad que tenían para hacer lo que quisieran.

NM: ¿Y cuándo empiezan ustedes a participar en las operaciones de combate?

JRV: Fue en 1975. Cuando hablamos con Italo Luder en reunión de Gabinete con los tres Comandantes en la cual el problema a tratar era el siguiente: ¿qué hacer ante la dimensión que ha tomado el terrorismo?. En efecto, siendo que la justicia no existía (estaba temerosa por lo que había pasado con el “camarón” de Lanusse y no actuaba) y la Gendarmería y la Policía estaban superadas, entonces la consigna del gobierno peronista fue emplear a las FFAA. Y nosotros le ofrecimos al gobierno entonces vigente cuatro cursos de acción: el primer curso de acción era muy medido, pautado, no habría ningún exceso pero era una guerra sine die y podía durar indefinidamente (como pasó con las FARC en Colombia que nacieron en los años 60´ y hoy todavía están operando), luego dos cursos intermedios y el cuarto que era el más extremo en violencia (la antítesis del primer curso), en el cual corríamos el riesgo de que se cometieran desmanes u horrores, pero teníamos la garantía de que en un año y medio listo!, se terminó todo. Podríamos llorar por los desaparecidos: pero estaríamos en paz.

NM: ¿Ud se anima a decir qué porcentaje de desaparecidos en vez de terroristas también pudieron haber formado parte de “un ajuste de cuentas”?

JRV: No lo sé. Pero lo que sí es cierto es que el problema que tenía ese curso de acción número cuatro es que era tan permisivo, que daba las condiciones o creaba una situación en la cual era muy fácil llegar a hacer este tipo de cosas.

NM: ¿Qué pasó después de la reunión con Luder?

JRV: Tras esa reunión, al día siguiente el gobierno peronista dictó los Decretos de aniquilamiento de la subversión y se comenzó a operar con el mencionado cuarto curso de acción.

NM: ¿Hasta cuándo duró ese curso de acción?

JRV: Duró hasta cuando se supuso que la subversión estaba agotada. Porque no hay una fecha específica que nos diga “acá la guerra está terminada”. Pero podemos decir que a fines del 77´ la guerrilla ya estaba controlada y por entonces, salvo excepciones ya casi no había desaparecidos. Pero fue en el 79´ cuando hubo dos o tres episodios, la famosa Contraofensiva (cuando los terroristas atentaron contra Walter Klein, Roberto Alemann o Francisco Soldati). Allí actuaron cuadros Montoneros que se habían ido del país de manera clandestina. O sea que eran “desaparecidos” per se porque nada se sabía de ellos, pero que luego ingresaron al país también de forma clandestina, y estuvieron operando hasta que los descubren después de que se producen varios atentados: y ahí sí, la mayor parte de esos guerrilleros fueron liquidados y desaparecidos.

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NM: Pero en el medio de su exposición nos salteamos al 24 de marzo de 1976: Un tema recurrente dice que el golpe fue impulsado por corporaciones o empresarios para llevar a cabo una política económica determinada.

JRV Cuando era yo Comandante en Jefe y agarré la manija en el fragote que se venía gestando por izquierda, yo tenía muy pocos contactos con políticos y empresarios, es más, hasta te diría que ninguno…

NM ¿Cuál fue la nota distintiva de su gobierno?

JRV: Como esquema de poder, nosotros éramos la contradicción de lo que tiene que ser un gobierno de facto, dado que un gobierno de facto tiene que ser ejecutivo, dictatorial, manda uno solo, por ejemplo Pinochet. En cambio acá cada Arma tenía su espacio de poder y teníamos que discutir entre los tres Comandantes para ponernos de acuerdo. Se formaba entonces un equipo de compatibilización que estudiaba el problema etc. Y eso nos quitaba la ejecutividad propia de un gobierno de facto: “mañana se hace tal cosa y punto, se hacía”. En cambio nosotros teníamos que ponerlo a consideración de un comité de estudio y cosas por el estilo…eso fue un error.

NM: ¿Durante el gobierno militar ustedes nunca pensaron las consecuencias de la posguerra antisubversiva?

JRV: No. Fijate que Alfonsín fue nuestro enemigo, pero fue un hombre medido. Porque si bien es cierto que tenía un poder acotado, también es cierto que era un hombre más racional y puso un coto: “cortamos la cabeza de los Comandantes, algún que otro Comandante de cuerpo y basta. Y cinco o seis años después, antes de irme les damos un indulto o algo similar” (ese habrá sido su razonamiento). Ante lo cual él salvaba su imagen de defensor de los DDHH y su imagen de demócrata ante la socialdemocracia internacional con la cual él sí tenía sus compromisos fuertes. Él no fue nuestro amigo pero jugó un partido normal. Nos dio luego las dos leyes de pacificación (Obediencia Debida y Punto Final) y luego Carlos Menem nos dio sus indultos, aunque éste último era un sinvergüenza, un pillo, pero nos dio los indultos. En cambio estos tipos (los Kirchner) no! Vinieron a cobrarse la revancha! Con el agravante que estos tipos eran perejiles, no eran como Firmenich que iba a pelear. Sino que eran perejiles que no pasaban de repartir panfletos. Y vienen luego con el complejo de no haber hecho lo que ellos suponen que deberían haber hecho, y se presentan ahora como “líderes de la lucha” ¿De qué lucha? Entonces ante esa falta de autenticidad tienen que llenar ese vacío con algo, y esa lucha la dan ahora al modo de Antonio Gramsci: desarticulando todos los valores y sobre todo a las instituciones: ¿Hablando de desaparecidos? El gran desaparecido en el gobierno de los Kirchner es la República. Hoy no hay República.

NM: Pero también se podría decir que durante su gobierno tampoco hubo República…

JRV: Es posible. Sin embargo había rasgos en donde estaba el sentido republicano. Por ejemplo yo te aseguro que en cuanto a la división de poderes, la Corte Suprema de Justicia que teníamos nosotros era independiente: ¡ojalá la tuviéramos hoy!. No era una Corte adicta ni vendida. Era una Corte de notables. Jamás un Juez de la Corte fue a mi despacho ni yo al despacho de ninguno de ellos. Más aun. En un momento dado me plantearon una situación muy firme y razonable que me podía costar a mí la misma presidencia, me refiero al caso de Jacobo Timerman (padre de Héctor Timerman, el Canciller de Cristina Kirchner).

JRV: ¿Qué pasó con Timerman?

NM: La Corte un día resuelve que la situación de Jacobo Timerman (que estaba detenido a disposición del PEN conforme las facultades que yo tenía al regir el Estado de Sitio) “no guardaba razonabilidad” y en consecuencia, de inmediato había que disponer su libertad. Decirle eso a los “halcones” no era nada fácil (me refiero a Generales como Menéndez, Riveros o Suarez Mason), tipos macanudos todos pero con posturas muy duras. Ante esta resistencia, me viene a ver desesperado el Ministro de Justicia Alberto Rodríguez Varela y me dice lo siguiente: “Éste es el planteo de la Corte, y si nosotros no hacemos lugar al fallo, los jueces de la Corte renunciarán en masa y nos dan 24 horas para ponerlo en libertad”. Entonces lo llamo al Gral. (Roberto) Viola y le digo: “yo no soy un hombre de derecho pero si la Corte dice que esto es así, entones para mí es así”. Y si la Corte se va, perdíamos el único resquicio de República que teníamos de independencia de poderes (aunque teníamos la CAL que reemplazaba al Congreso), pero el verdadero órgano independiente era la Corte, y entonces les aclaré a mis camaradas que si el fallo de la Corte no se respetaba y los jueces renunciaban, pues yo renunciaría con ellos a la Presidencia de la Nación. ¡Imaginate el clima existente también entre Generales y Almirantes! Nadie quería liberar a Timerman. Pero cuando amenacé con irme todos aflojaron y dijeron “bueno, vamos a expulsarlo, le damos la libertad a Timerman, pero sale directamente de la cárcel a un avión y que se vaya al país que él elija”. Eso se hizo y eligió Israel. Duró allí 6 meses puesto que Israel lo expulsó del territorio porque no se qué cagada habrá hecho. Y el hijito de Timerman (Héctor) que tenía su revista paralela al diario La Opinión (dirigía a la sazón el diario oficialista La Tarde), en lo personal hoy me odia

NM: ¿Por qué lo odia?

JRV: Porque le pusimos preso al padre y según él dice, lo torturamos.

NM: ¿Y por qué estuvo preso Jacobo Timerman?

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JRV: Por el caso Graiver. Su diario, La Opinión nos apoyó desde antes y después del golpe. En verdad Timerman fue un amigo, o mejor dicho, no fue un enemigo. Pero luego él se vendió con el asunto del secuestro de los hermanos Born a manos de Montoneros. Él fue custodio de esos dólares en esa sociedad que él tenía con David Graiver y fueron quienes retuvieron el dinero del secuestro. Y con ello él vivía tranquilo.

Se hizo una investigación e incluso se puso un Juez Militar para investigarlo. Pero el mismo Juez me dijo: “mire General, no se pudo encontrar nada como para meterlo preso. Sé que Timermann es un sinvergüenza y nos está engañando. Pero no encuentro pruebas como para meterlo preso con condena”. Y entones se lo puso preso a disposición del Poder Ejecutivo Nacional. Y esa detención es lo que la Corte desestimó, alegando que la misma no guardaba razonabilidad.

NM: Otro tema muy discutido relativo al periodismo durante su gobierno, fue el caso “Papel Prensa”…

JRV: No tengo mucho para decirte de eso. Sé que costó y que había intereses en contra, como por ejemplo Massera, que estaba muy en contra.

NM: ¿En contra de qué?

JRV: En contra de la compra de Papel Prensa por parte del Estado. Porque él decía que era una operación sucia, que era dinero mal habido, que era una suerte de lavado de dinero y que íbamos a ser cómplices etc. Y por otro lado, estaba el hecho de que la Argentina pudiera tener el dominio de un insumo estratégico como era ser dueño del papel de diario e independizarnos de las cuotas que Estados Unidos nos imponía en el monto y cantidad que ellos querían. Entonces consideré que era una forma de salirnos de esa traba y yo aposté. Y creo que no hicimos mal.

NM: ¿Y la versión que tanto se divulgó acerca de que los propietarios fueron obligados a venderle al Estado?

JRV: Eso es un cuento.

NM: Hablemos de fútbol. El partido Argentina con Perú en el Mundial 78´, siempre se sospechó que fue un cotejo arreglado…

JRV: Yo por lo pronto no tengo conocimiento de que hubiese ocurrido nada raro.

NM: Pero la cara lo vende! Me lo dice de una manera tan poco convincente! (Videla a pesar de su personalidad distante o inexpresiva vierte un gesto facial signado por la picardía).

JRV: Por lo que lo conozco no hubo tal cosa. Es más, yo escuché entrevistas que le hicieron a los jugadores y ellos responden de manera ofendida cuando se pone en duda la pureza del resultado.

NM: Bueno pero es que si eso se transparentara, los propios jugadores quedarían para la historia sin el mérito de haber ganado el campeonato…

JRV: Pero nos excedimos: le hicimos seis goles a Perú y teníamos que hacer cuatro. Nos daba el cuero para ganar. Y si bien Menotti (César Luis) no me merece ninguna simpatía en absoluto, reconozco que fue un tipo eficiente. Con él nos vimos después del Mundial. Yo invité a Olivos a todo el equipo y al cuerpo técnico a un almuerzo y él estuvo sentado al lado mío. Y charlábamos con él. Y si bien él no me generaba simpatía y había cierto recelo en razón de que era un tipo zurdo y yo no era zurdo, debo reconocer que era honesto y yo me jugué por él.

NM: ¿De qué manera se jugó por Menotti?

JRV: Por qué ni bien vino el golpe no pocos dijeron “bueno vamos a cambiar al técnico de la selección”. Y yo dije que no. Él ya llevaba dos años como técnico y faltaban dos más para el mundial. Era una picardía perder esos dos años de experiencia porque Menotti era zurdo: ¿a quién mató? ¿A quién va a matar? ¿Es un problema nacional? ¡Bueno póngale tres custodios a que lo cuiden! ¿Es eficiente? Sí!, bueno entonces dejémoslo. Y Menotti fue eficiente e hizo lo que tenía que hacer.

Y no sólo actuamos así con Menotti. Nosotros tuvimos muchos funcionarios socialistas en nuestro gobierno y el Partido Comunista no fue prohibido. A los comunistas se los trató con la misma vara que a todos los demás partidos políticos. En la primera página de los diarios del día siguiente al golpe, los que nos apoyaban, entre muchos otros eran Fernando Nadra (alto dirigente del PC) y todos esos. Y les consultábamos: ¿pero ustedes no son comunistas? Y nos decían “nosotros estamos con el Proceso”.

NM: Ya que estamos en el Mundial: vale recordar que previo al mismo hubo una reunión entre Massera y Montoneros…?

JRV: No me consta. Pero existieron rumores muy fuertes de esa posible reunión…

NM: Ud en su fuero íntimo cree que la reunión existió?

JRV: Sí. Conociendo como era Massera y sus apetencias de poder a cualquier precio… Él no hubiera tenido ningún resquemor en juntarse con Mario Firmenich a cambio de que los Montoneros le dieran apoyo para su proyecto político, pero es una suposición mía.

NM: Saltemos de los 70´ a su actualidad (verano del 2012 en el penal militar de Campo de Mayo) ¿Cómo es la relación con sus compañeros de celda?

JRV: Nos llevamos muy bien y vaya que hay diferenciad de jerarquías y edad!.

NM: ¿Cómo es el clima que aquí se vive a diario?

JRV: Hay inquietudes, hay gente que estudia, gente que panfletea, gente que prepara sus alegatos. Estamos informados y al tanto del chisme de los temas que nos son comunes. Estamos motivados a pesar de todo, dado que nada nos asegura la libertad con esta caterva que tenemos en el gobierno (pleno régimen de Cristina Kirchner), pero tenemos que estar preparados para lo que se viene jugando en el terreno en el que ella (la Presidente) nos planteó el problema: no con armas sino con la estrategia gramsciana, es decir a través del descrédito y la disolución de los principios y valores. En eso, nosotros tenemos que ser fieles custodios.

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