El prebendario Favaloro. Por Adrián Arena

No se entiende la exaltación que la sociedad argentina hace de este individuo. Lo exhiben como un ejemplo de probidad, honradez y moralidad cuando, en definitiva, se trató de un simple prebendario. Lo que hizo en nuestro país, jamás lo hubiese podido haber hecho en Cleveland. Es que en los Estados Unidos y en el mundo libre, la filantropía es en serio; las fundaciones se forman a partir del aporte económico del propio fundador, en cantidad suficiente para poder funcionar y tener garantizada su subsistencia.
Favaloro pretendió y logró una fundación sin poner un solo peso, sin viabilidad propia y destinada a subsistir de subsidios estatales cuando no es función del Estado financiar fundaciones porque éstas pertenecen al sector privado; filantrópico, pero privado.
Absolutamente todos los gobiernos subsidiaron a la Fundación Favaloro: el “Proceso”, Alfonsín, Menem y de la Rúa habiendo recibido del Estado más de 1000 millones de dólares desde sus inicios hasta la muerte del “fundador” y jamás se rindió cuenta de como estos fondos eran empleados.
Es más, en 1994 hasta se llegó a incluir una partida específica del Presupuesto Nacional equivalente a U$S 17.500.000.- anuales a la Fundación más alla de que siguió vigente el convenio con el Ministerio de Salud firmado en 1979 mediante el cual el Estado se hacía cargo del costo de la atención de los pacientes indigentes que ascendía a unos U$S 6.000.000.- por año.
En efecto, en 1979 la fundación firmó un convenio con el Estado por el cual se comprometió a atender tan sólo a 100 pacientes indigentes por año facturando los costos y honorarios al Ministerio de Salud. Y así pasó siempre.
La atención a los pobres siempre fue facturada al Estado y se realizaba en cantidades despreciables en términos demográficos y epidemiológicos. Además, cuando el Estado dejaba de pagar, se interrumpía la prestación.
Por lo demás, no hay que olvidar que los fondos públicos que se adjudican a fundaciones dejan de otorgarse a los propios servicios estatales que están absolutamente desfinanciados en un país donde hay diez mil muertos al año por desnutrición y donde la mortalidad infantil triplica la de Cuba y duplica la de Chile y Costa Rica.
Y, en la Argentina, pese a todo, es el Estado el más eficiente prestador de salud, con sus hospitales y efectores si relacionamos los servicios que presta con el dinero empleado para hacerlo. Es el Estado, además, quien atiende a los pobres y se ocupa de las patologías más complicadas.
La fundación siguió expandiéndose y todas sus actividades descansaban en el subsidio estatal. Hasta llegó a recibir “anticipos de capitas” del PAMI por U$S 3.500.000.- como una forma de inventar conceptos para girarle dinero.
Con el correr del tiempo, la situación fue haciéndose insostenible y el Ministro Lombardo le propuso su estatización asegurándole a Favaloro el control de la gestión lo cual no fue aceptado. El quería plata del Estado para gastarla como se le cantaba y así lo exigía. Una locura !!!
Se imaginan a un filantrópo de USA pidiéndole plata a Obama para bancarle su “fundación”. Sería catalogado como un delincuente…

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