PP (Pago patriótico) – Por Malú Kikuchi

¡Qué semana! Desde el lunes 16 en que se expidió la Corte Suprema de Justicia de los EEUU, los argentinos no sabemos dónde estamos parados. ¿Pagamos o no pagamos? ¿Negociamos o no? ¿Qué va a hacer Cristina? Sobrevivir la Argentina K es infartante y muy confuso.

Tratando de poner un poco de claridad, empecemos por el principio. Argentina arrastra deudas  que en estos últimos tiempos está tratando de solucionar. Si no se pagan las deudas, no se tiene crédito, sin crédito el país no se puede endeudar, sin endeudamiento no entran dólares que necesitamos desesperadamente. Por eso, hay que pagar.

Dice la presidente, y es cierto, que los K no generaron esta deuda. Pero un gobierno al hacerse cargo de un estado, lo acepta con sus débitos y sus créditos. Viene con El Calafate y la deuda del Club de París, con las cataratas y los fallos del CIADI. Ser gobierno de Argentina fue una decisión de los K.

Por lo tanto, no importa que la deuda venga de arrastre, no importa el vergonzoso default de Rodríguez Saa  (23/12/2002) aplaudido de pie por todo el congreso (excepción de 9, entre ellos Alchourón y Natale). Default que seguía al de Alfonsín de 1988 y en la distancia al de Dorrego de 1828.

Argentina es un combo como todos los países y el estado es uno,  los gobiernos pasan.  Se reestructuró la deuda en 2005 y en 2010, con la mayor quita de la historia del mundo. La aceptó el 92,4% de los bonistas. Quedó fuera (hold outs) el 7,6%.

Nadie obligó a los K a poner la cláusula RUFO (Rights Upon Future Offers), que asegura a los bonistas reestructurados, que si se le llegara a pagar a algún bonista más que a ellos, se igualaría el pago.  Esta cláusula dura hasta el 31/12/2014. Se puso como un atractivo más para que se aceptara la reestructuración. Hoy juega en contra.

Nadie obligó a los K a renunciar a la soberanía del país y poner a la justicia de Nueva York para dirimir cualquier problema que surgiera con los bonos. Por supuesto que con nuestros  últimos desastres económicos, era una forma  razonable para que nos tuvieran confianza.

LEÉ TAMBIÉN:  Hebe como oportunidad. Por Agustín Laje

Fondos buitres. No existen, es sólo un apelativo desagradable para gente que nos molesta. Son personas que no compraron “carroña” como dice Cristina, me niego a admitir que un bono con el respaldo soberano de mi país pueda ser carroña. En determinado momento puede costar moneditas, pero a tal punto no es carroña, que gente con plata, visión y tiempo, los compra esperando que se revaloricen. Algo que haría cualquiera con plata y tiempo.

Los “holds outs” recurrieron a la justicia de Nueva York exigiendo cobrar el monto total que promete el bono.  El juez Griessa después de jugar bastante tiempo a nuestro favor, alargando plazos, falló en contra de Argentina. Había que pagar. Un contrato es un contrato. Argentina apeló a la Cámara correspondiente, era su derecho.

La Cámara apoyó el fallo de Griessa. Entonces Argentina apeló a la Suprema Corte de Justicia de los EEUU. El gobierno K no entendió. Argentina dice ser una república, no lo es. EEUU es una república. O sea que los tres poderes en que se basa “la cosa pública”, son independientes entre sí, no interfieren y se controlan. Acá creyeron  que como Obama estaba amable y el FMI también, la Corte iba a fallar a nuestro favor. La Corte dijo que el tema no le competía. Es cierto. Está para dirimir problemas estaduales de EEUU.

Volvió a Griessa. Hay que pagar. El discurso del lunes 16 de la presidente fue desubicado, habló de “extorsión”. A Griessa le cayó muy mal. Hay que pagar. El problema reside en que el 30/6/2014, tenemos que pagarle a los reestructurados US$900 millones en EEUU. Y los “hold outs” (Griessa levantó el amparo que teníamos para que no nos embargaran bienes del estado), pueden apropiarse de esos millones como parte del pago de US$1330 millones que les adjudicó Griesa. De ser así, entramos en default.

LEÉ TAMBIÉN:  La votación del bochorno - Por María Zaldívar

Hay que negociar. Algo que al gobierno K no le gusta y cuando lo hace porque no le queda más remedio, lo hace mal y nos sale más caro. Primero hay que convencer a  los “hold outs” que nos dejen pagar a los reestructurados  el 30 de este mes y no embarguen los US$900 millones. Después, más difícil, convencerlos que les vamos a pagar a partir del 1/1/2015. Por supuesto que para convencerlos va a haber que pagarles más. Y darles un buen adelante para que nos esperen y nos crean, hasta el 2015, cuestión de evitar la cláusula RUFO. De no ser así, los reestructurados  nos pueden reclamar US$15.000 millones más. Y las reservas son pocas.

Humildemente me animo a hacer una propuesta. Para conseguir los primeros millones, digamos unos US$300 hasta enero y fuera del pago fijado por Griessa, propongo un pago patriótico. ¿Se acuerdan de las damas mendocinas, a las que se les sumaron las puntanas y las sanjuaninas que donaron sus joyas, algunas hasta vendieron propiedades, sólo para ayudar a San Martín a organizar el ejército de los Andes?

Además cosieron los uniformes de los oficiales y la bandera del ejército. No pido tanto. Si a los altos funcionarios del gobierno que declaran ante la AFIP sumas en blanco muy abultadas, se les sumaran los personajes que realmente tuvieron una década ganada, Cristóbal López, Lázaro Báez, Nuñez Carmona, Rudi Ulloa y tantos otros, el problema empezaría a solucionarse.

¡Vamos, un poco de patriotismo! Argentina, país muy generoso (con algunos), amerita algún sacrificio. Es el momento.

*Recordando con respeto y admiración a Remedios Escalada de San Martín, María de Fernández Blanco, Rosalía Gacha de Las Heras, Mercedes Álvarez de Segura, Laureana Ferrari de Olazábal, Margarita Corvalán, Martina Silva de Gurruchaga y tantas otras que dieron hasta lo que no tenían por la Patria.

Fuente: http://www.lacajadepandoraonline.com/

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Más en Opinión y Actualidad
La negociación con Griesa y el procesamiento de Boudou redefinirían el escenario político – Por Carlos Tórtora

En los próximos 30 días el gobierno deberá afrontar la tormenta judicial más peligrosa de los tres...

Cerrar