Políticamente Incorrectos. Por Carlos Ialorenzi y Myriam Mitrece

La decisión del Gobierno Nacional de impulsar el tratamiento del aborto el año pasado en el Congreso de la Nación, generó una grandiosa reacción en todo el país en defensa de las dos vidas.
El Senado, rechazó el proyecto en la histórica sesión del 8 de agosto y Argentina pasó a ser un ejemplo a nivel mundial. Esa madrugada, millones de personas se fueron a descansar con una alegría inmensa y la satisfacción de haber colaborado en la defensa del primero de los derechos.
Cada uno desde su lugar, manifestándose en las calles, colaborando en las redes sociales, rezando o participando de debates, logró frenar el avance del aborto en nuestro país.

Paradojalmente, ser provida no es algo «políticamente correcto» para los grandes medios. Debido a esto los canales de televisión y las emisoras de radio más importantes, están perdiendo audiencia. Los que han decidido oponerse al avance del aborto y de la ideología de género, ya no los consumen como antes. No se sienten representados ni escuchados por ellos.

Las redes sociales y solo unos pocos medios tradicionales son ahora las principales fuentes de información de los celestes. Así se enteran de los avances de políticas totalitarias de género, de las cuestiones económicas enlazadas al aborto a nivel nacional e internacional, y de otras atrocidades en puerta, contra la vida y la familia, como la legalización de la eutanasia o la restricción del derecho de los padres a la educación de sus hijos.

Hablar de esto, parece que no encaja con la corrección política que deben aceptar los comunicadores. Formular preguntas incómodas como las que realizó el año pasado el periodista Nicolás Repetto, en el noticiero de Telefé, terminó con su renuncia por las presiones recibidas. Algunos colegas se manifiestan a través de las redes a favor de las dos vidas pero no expresan su pensamiento en los grandes medios en los que trabajan por miedo a sufrir represalias laborales.

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MANUALES «DE LO QUE HAY QUE DECIR»
Casa Fusa, subsidiaria de la conocida organización abortista internacional IPPF, publicó un manual para comunicadores «Derecho al aborto: recomendaciones para una cobertura periodística sin estigma» que se sigue a rajatabla en la mayoría de los grandes medios. Van unos ejemplos: «Es muy importante evitar el uso de las palabras niño o bebé cuando se informa sobre aborto» (pag. 19), para denominar a los objetores de conciencia «usar términos como «persona/profesional que se niega a realizar u obstaculiza el acceso a un aborto» (pag. 22); «evitar las palabras madre, padre o padres de familia. (durante el embarazo). Usar «mujer embarazada, persona embarazada, persona gestante, pareja de la mujer embarazada, pareja de la persona embarazada, pareja de la persona gestante» (pag.23); para referirse a los provida «Sugerimos el uso de palabras como «anti-aborto», «anti-derechos» o frases como «quienes creen que el aborto debería ser ilegal» (pag.24); «Puede ser muy valioso para el artículo sumar experiencias individuales de personas que decidieron atravesar un aborto. Estas historias pueden ayudar a comprender que el aborto es parte de la vida cotidiana de las personas (pag.32); al ilustrar «evitar fotos de bebés o fetos de varias semanas» (pag.41).

El «Manual de comunicación inclusiva para comunicadores y comunicadoras» publicado por el INADI recomienda «Abordar la diversidad sexual como una realidad que forma parte de la convivencia democrática»; no utilizar «términos que dan por sentada la heterosexualidad de la persona interlocutora o receptora» (no preguntar a una mujer por el marido o novio, o a un varón por la mujer o novia), «Colaborar a desmontar el modelo de familia naturalizado como el único posible o como ideal al cual se debe aspirar (padre, madre, hijos o hijas)»; «Dar visibilidad a la diversidad familiar para mostrar la amplitud del abanico posible»(familias con dos mamás, dos papás); «Erradicar cualquier referencia a supuestos aspectos perjudiciales para los hijos e hijas que pertenezcan a un tipo de familia que no se corresponda con el tradicional» (pags. 7 y 8).
La rebeldía política esta vez no es propiedad de la izquierda, la rebeldía contra el «establishment» hoy pasa por ser provida y oponerse a las políticas totalitarias de género.

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OTRAS «INCORRECCIONES POLITICAS»
Adherir a la corrección política también implica aceptar mansamente los dictados del INADI, la mentirosa cifra de los 30.000 desaparecidos, mencionar a Perón como si hubiera sido un demócrata (casi nadie dice que participó en los golpes militares de los años 1930 y 1943, y que fue vicepresidente del gobierno de facto del Gral.Farrell) y a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo como a un conjunto de señoras que defienden los DD.HH. cuando como agrupación, solo defienden a su sector adepto.

Pareciera que en la posmodernidad, lo que importa es el relato, no la realidad de los hechos. Pero si los comunicadores no estamos para ser testigos y transmisores de la verdad ¿para qué estamos?.

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