«Patria o buitres» seguirá siendo la consigna en septiembre – Por Rosendo Fraga

La estrategia del gobierno en septiembre seguirá centrada en la consigna “patria o buitres” como articulador de las políticas exterior, económica e interna. En agosto, la instalación de esta consigna como eje de la acción política le permitió dos ventajas: mejorar algunos puntos en los sondeos y cohesionar el oficialismo, que mostraba un mes atrás dos rebeliones: gobernadores de provincias petrolíferas contra la nueva ley de hidrocarburos y resistencias de los senadores a que el Vicepresidente presida las sesiones del Senado. Pero esta semana, la mayoría oficialista en esta cámara dará media sanción a las dos leyes centrales que está impulsando el gobierno: la modificación de la ley de Abastecimiento y el cambio de sede del pago de los bonos (Pago Soberano). En Diputados por ahora la mayoría es más incierta, pero es probable que el Kirchnerismo también la logre. Posiblemente agosto haya sido el mejor mes en cuanto a los réditos políticos que la consigna “patria o buitres” puede dar al oficialismo. Durante el mes de septiembre, la dura realidad económico-social irá tomando el centro de la escena política, como lo ha anticipado el paro general del sindicalismo opositor, más allá de su menor alcance respecto al realizado meses atrás. La exaltación del nacionalismo que hasta ahora el gobierno ha logrado impulsar con cierto éxito, tiene como límite la inflación, la recesión y el deterioro del empleo. Esto tiene lugar cuando la toma decisiones de la Presidente parece haberse cerrado en un círculo cada vez más estrecho, donde el ministro de Economía es la figura central por encima del Presidente del Banco Central, el Jefe de Gabinete y hasta el Secretario Legal y Técnico de la Presidencia.

El viaje de los ministros de Economía y Planeamiento a China al comenzar la semana expresa la consigna “Patria o Buitres” en la política exterior. En noviembre del año pasado, cuando asumió Kicillof, ambos viajaron a Pekín -De Vido también lo hizo a Moscú- buscando acuerdos entre estados que permitieran a la Argentina independizarse de los mercados y sus “imposiciones a la soberanía”. No tuvieron éxito entonces, pero ahora, la visita del Presidente chino en julio y la crisis de Rusia con la UE dan un margen a la Argentina en la relación con estas potencias. La idea de no pagar la sentencia de Griesa hasta que Cristina deje el gobierno requiere un flujo de divisas para financiar el país, que Kicillof sigue creyendo puede obtenerse de China. El Swap por 11 mil millones de dólares con el Banco Central Chino -que el Banco Central de Argentina ha pedido ejecutar en su primer millón- y la entrada del dinero para las inversiones en las represas hidroeléctricas de Santa Cruz y el Ferrocarril Belgrano Cargas son las fuentes de divisas a las que aspira el gobierno argentino. El tratamiento en la UN el 9 de septiembre del proyecto de una convención global contra los “fondos buitres” y el discurso que la Presidenta pronunciará en la asamblea el 24, serán hitos centrales en la estrategia argentina.

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Al mismo tiempo, la dinámica de la política económica también se ordena en la misma dirección. En este contexto, la audiencia convocada por el Juez Griesa el 10 de septiembre, las citadas por la Corte de Apelaciones de New York para el 18 del mismo mes y el vencimiento de bonos del 30 de septiembre, probablemente no serán soluciones al conflicto de la deuda, sino que pueden escalarlo y lo mismo puede suceder con la sanción de la ley de “Pago Soberano” hacia fines del mes. Por su parte los “holdouts” multiplican sus acciones en la justicia de EE.UU. en diversos estados (California, Nevada, New York, Miami, etc.), reclamando información sobre los acuerdos de Argentina con China, el de Chevron con YPF, los bienes de Lázaro Báez y Cristóbal López y las cuentas y gastos en el exterior de la Presidenta y sus dos hijos. Esto la exacerba y la lleva a refugiarse cada vez más en la consigna “Patria o buitres”. La reforma de la ley de abastecimiento muestra el camino que siempre impulsó Kicillof de que el estado sustituya al mercado en la determinación de la asignación de recursos y la idea de imponer al empresariado un “Bono Patriótico” comienza a ser esgrimida para doblegar la oposición a dicha norma. La presencia del hijo de Maduro la semana pasada en Diputados dando argumentos al oficialismo para defender la ley de abastecimiento en base a la experiencia venezolana no es relevante, pero evidencia el clima que vive el oficialismo.

En la política interna, la combinación de la visión épica de la política de la Presidenta y la ideológica de Kicillof convergen para alinear la política interna en la misma dirección. Por primera vez la oposición en su totalidad, desde el PRO hasta Pino Solanas, ha coincidido en rechazar -aunque con diferencias- tanto la modificación de la ley de Abastecimiento como la de “Pago Soberano”. La intención del gobierno era que esta última fuera votada por la oposición, pero no logró que ningún sector se le sume, como en el pasado sucedió con otras leyes. En el campo sindical, el acatamiento del paro estuvo entre 75 y 80%, debajo del 100% del paro general anterior, pero muy por encima del 25% reconocido por el gobierno. El aumento del salario mínimo intenta ser una respuesta para fortalecer al sindicalismo oficialista, pero son los subsidios -la semana pasada se giraron más de 1.200 millones de pesos para las obras sociales- la razón que mantiene junto al gobierno a los gremios más castigados por los despidos y la suspensiones, como la industria automotriz, metalúrgicos y neumáticos. Si bien los 14 meses que restan para la elección es mucho tiempo en política -como demuestran las elecciones en Brasil y Uruguay con fuertes cambios de tendencia a pocos meses de la elección-, el oficialismo mantiene la estrategia de seguir multiplicando candidatos kirchneristas y buscando evitar la consolidación de la candidatura de Scioli, quien transformó su acto de lanzamiento del sábado 30 en la Plata en sólo un “pre-lanzamiento”.

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En conclusión: la estrategia del gobierno en septiembre seguirá centrada en la consigna “Patria o Buitres”, subordinando todas las políticas a ella; el viaje de los ministros de Economía e Infraestructura a China y del primero a Brasil son sus consecuencias en la política exterior; lo mismo sucede con la política económica, donde la ley de Abasteciendo y la de Pago Soberano, que el Congreso seguramente sancionará, van en esta dirección; por último, en la política interna el gobierna llama “buitres internos” a quienes no acompañaban su estrategia, pero ello no alcanzó para sumar algún sector de la oposición a la ley de “Pago Soberano” ni impedir el paro general del 28.

Fuente: http://www.nuevamayoria.com/

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