Pastoral Social: la clerical socialista. Por Miguel De Lorenzo

La declaraciones políticas que al término de la conferencia episcopal acaba de difundir monseñor Lozano, contribuyen, como pocas, a recrear la situación más intolerable que pueda imaginarse, que es la del odio entre compatriotas.
Es evidente que en la asamblea no pudieron concertar un documento, pero no deja de ser una fantasía suponer que alrededor de cien obispos argentinos reunidos en la montonera puedan estar de acuerdo en algo, menos aún si se trata de algo esencial.
Y no pueden hacerlo ya que muchos de ellos, metidos hasta las orejas en el marxismo, en la política, en la demagogia populista, en los negocios, cuando no en el libertinaje, y como bien anticipaba hace más de cien años Gramsci, habrán perdido completamente la fe, aunque todavía no se hayan dado cuenta.
De todos modos habló Lozano, no sabemos por cuenta de quien, porque si no hubo documento a quien estaría representando…
Recordemos al respecto que hará menos de un año y durante semanas, vimos en los medios a Arancedo junto a Carlotto y a Cortiñas alentando a los jóvenes a acercarse a abuelas para “confirmar su identidad”. Esto es, no a los tribunales del país, no al estado, sino a abuelas, como si estas representasen una forma distinta y superior de la justicia.
De Arancedo – que acompañó a Carlotto y a abuelas al Vaticano -no llama demasiado la atención porque ha pasado tantos años de rodillas menos ante Cristo, que ante los poderosos, que podríamos interpretarlo como una agachada más. Pero de lo que se trataba, era que el presidente de la conferencia episcopal avalaba no solo con su presencia, sino con su voz – porque era él quien hablaba -a una organización política que siempre hizo bandera de su odium fidei.
Y decimos nuevamente porque es como si no le alcanzara con la devastación llevada adelante por tantos curas y obispos durante los setenta, época en que desde algunas parroquias, desde la acción católica y a través de otras organizaciones, usaron a los jóvenes empujándolos como carne de cañón del terrorismo.
Con ese presidente y de ahí para abajo en esa pluralidad deforme porque se han alejado de Cristo, es imposible pensar en una declaración conjunta, aún en la diversidad, porque el hecho decisivo y unitivo que es Cristo y la verdadera Iglesia – para tantos de ellos – ha dejado de ser la Verdad.
No tenemos la más mínima duda que en la conferencia también hay sacerdotes ejemplares, y conocemos algunos absolutamente valiosos tanto por su ardorosa fidelidad, como por la entrega a la Iglesia, hombres admirables en tantos sentidos, pero ¿de qué manera? ese puñado de verdaderos obispos podría firmar un documento al lado de ese conjunto de socialistas, obsecuentes, y cobardes.
Nadie ignora a través de sus declaraciones, que Lozano presidente de la organización política llamada pastoral social, dirige una estructura clerical socialista , pero claro, de ahí a que un obispo insista en el odio, llame a profundizar la confrontación, hay un abismo.
Lozano, entérese que hay otras víctimas aparte de las causadas por las fuerzas armadas. Usted ya debería saberlo, es su obligación conocer ese dato de la realidad, es además su responsabilidad de obispo, más grave aún si pretende como parece, hablar en nombre de la Iglesia, un obispo que además toma esa representación debe hacerlo sin mentir, la historia suele abominar de los falsificadores.
¿Usted no sabe? Que además de los centros clandestinos, -los únicos que menciona- hubo otros centros también clandestinos, llamados cárceles del pueblo, donde los terroristas secuestraron, torturaron y asesinaron a centenares de ciudadanos todos compatriotas nuestros.
Lozano ¿Jamás leyó un parte de guerra del ERP? Vamos del comienzo, ¿sabe que el ERP difundía partes de guerra?, más aún ¿se enteró que el mismo ERP decía que estaba en guerra? Usted en esa época ¿dónde vivía Lozano?
Le cuento que en los partes, tanto el ERP como Montoneros, anunciaban las ejecuciones que habían realizado en nombre de lo que ellos llamaban “la justicia del pueblo”, y que en el mismo parte aprovechaban para mencionar “daños colaterales”, esto es los otros muertos, esos que al pasar quedaban acribillados, porque sí, solo porque estaban ahí.
“Monseñor Lozano, aseguró que «la Iglesia no busca el olvido de los delitos de lesa humanidad” Curioso: el mismo lema de Bonafini, ni olvido ni perdón.
Porque no acabar con la hipocresía “de lesa humanidad” y referirse sin vueltas y sin eufemismos, y sobre todo sin odio, a los crímenes de todos los argentinos muertos durante esa época, o es que los otros para usted no son humanos, ni dignos de justicia.
«No estamos buscando que con la palabra reconciliación se dé marcha atrás con los juicios de lesa humanidad. La Iglesia no busca el olvido”.
«La Iglesia argentina y el Vaticano ordenó sus archivos sobre la dictadura para que quienes fueron víctimas del terrorismo de Estado puedan encontrar información».
Difíciles de abrir esos archivos, tremenda tarea, ya que después de 4 años del Papa Francisco, siguen contándonos que se están abriendo…
Pero en qué quedamos Lozano, buscan información de la violencia política en general o específicamente todo acaba y se consuma en las víctimas del “terrorismo de estado”.
Monseñor, entre las reglas del buen macaneador, la coherencia es de las primeras, no lo olvide así puede seguir mintiendo con alguna tranquilidad.
Hay que encontrar cierto placer en el odio, para ignorar a las otras víctimas, aunque sea disimule y menciónelas, aunque a usted le importen nada y incluso las desprecie, es justo hacerlo, porque – le comento – esa gente tiene también hijos y familiares y amigos y tanto dolor como cualquier otro, tal vez más, porque la historia oficial – ni de los militares, ni de los civiles- nunca se ocupó de ellos, tanto que hay quienes, como usted, creen que no existen.
“… ayer escuchó los testimonios de familiares de desaparecidos y víctimas del terrorismo de Estado…. “Los religiosos recibieron los testimonios de las víctimas del accionar de las organizaciones guerrilleras”
O sea que según Lozano las organizaciones guerrilleras simplemente: “accionaron”, pero en cambio el estado hizo: terrorismo de estado”
Muy bien Lozano eso es hablar con claridad y llamar a las cosas por su nombre, si parece tomado del manual del buen guerrillero.
«Los juicios deben continuar y deben respetarse las garantías constitucionales, garantías que no han tenido los que en la década del 70´ fueron torturados, secuestrados y asesinados».
En boca de Lozano daría la impresión de que la Iglesia no busca el olvido. Lo podríamos ayudar con otros no, está claro que no busca el olvido, no busca justicia, no busca la paz, no busca la reconciliación, no busca un límite con el que cerrar un período trágico del país, no busca el cese de la venganza y el odio.
Interesante por cierto que venga a ser un no cristiano, Milan Kundera, que vivió y padeció las bondades del régimen soviético, quien al cabo de los años pudo comprender y advertir hacia donde se dirigía la praxis revolucionaria emprendida por el neo marxismo. Presenciaremos decía el checo un fenómeno raro, una obsesión perversa en la que dominara: “la solidaridad con criminales, como expresión mística de la nueva religión de los derechos del hombre”.
En todos los tiempos ha habido obispos mentirosos, obsecuentes, trepadores, vergonzantes, no ha de ser este tiempo nuestro una excepción.

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