Para conocer a un canallita, dale un puestito. Por Cosme Beccar Varela

La madre de un amigo mío, señora muy inteligente y fina, decía: «Para conocer a un canallita, dale un puestito».  Por «puestito» entiéndase desde Presidente de la Nación hasta el mínimo agente de tránsito de la Ciudad de Buenos Aires. El canallita en cuestión usará todo el poder que le otorgue su «puestito» para mostrar que lo tiene y no para cumplir con los deberes que conlleva cualquier puesto público, todos relacionados con la equidad y la Justicia, y eso hasta el sacrificio de su bien particular, ejerciendo sus funciones con sentido común y con respeto de los que no tienen ese poder y dependen de que el que lo tiene lo use siempre bien y morigeradamente para evitar humillaciones y molestias innecesarias.

El «canallita» hace todo lo contrario. Usa todo su poder porque goza sometiendo a los demás y se esfuerza por inventar a todo momento nuevas maneras de oprimir al prójimo.

Desde que Macri es “gobernante”, empezando por su desastrosa Intendencia, no he dejado de acordarme ni un sólo día de esa frase de la madre de mi amigo. La única variante es que Macri no es un «canallita» sino un gran canalla, lo mismo que sus ministros, secretarios de Estado y demás integrantes de la asociación ilícita denominada «Cambiemos»  a nivel nacional, provincial y municipal.

A todo momento nos sentimos violentados por nuevas arbitrariedades cometidas por esos individuos emborrachados de su poder que hacen y deshacen a su capricho todo lo que está a su disposición, porque eso es lo que creen, que la Nación, las Provincias y los municipios en los cuales están «enchufados» son cosa de ellos  y pueden romperlas, rehacerlas con otra forma, venderlas -como acaba de hacer Rodriguez Larreta con el Tiro Federal-, endeudarlas hasta la locura y derrochar alegre e irresponsablemente los miles de millones obtenidos por ese medio o por los impuestos asfixiantes con que cargan a los habitantes del país, a sabiendas de que nadie les pedirá cuentas, como ellos no se las piden a sus predecesores, por más aspavientos que hagan de lo contrario.

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Con la Ciudad de Buenos Aires el monstruoso Larreta y sus cómplices actúan exactamente así. Han roto calles, veredas sin parar y sin necesidad. Han hecho desaparecer la tradicional Avda. Corriente, han demolido el puente de la Avda. Juan B. Justo, que estaba en perfectas condiciones y han cortado el tráfico de la zona por tiempo indefinido (mienten cuando dicen que serán «sólo» 6 meses), han angostado calles para habilitar «bicisendas» que no usan ni el 1% de los que manejan vehículos,  abriendo paso libre a los «motochorrros» que matan todos los días varias personas en forma despiadada y ahora, con motivo de ese acontecimiento siniestro que es la reunión del gobierno mundial llamado «G20», han cerrado casi toda la parte más importante de la Ciudad durante tres días, hasta el punto de que la «ex-montonera» Bullrich «ministro de seguridad» (¡vaya ironía!) ha recomendado a los residentes de Buenos Aires que se vayan de la ciudad durante esos días (dos de los cuales son laborales).

Debo coincidir con la cronista de «Clarín» que describió a Buenos Aores como «una ciudad tomada, paralizada, situada por aire, tierra y agua»…»A este caos de tránsito se le suman los generados por las obas del Paseo del Bajo y el corte de la Avda. Córdoba por la demolición del Puente Juan B. Justo» («Clarin», 21/11/2018, pag. 3). (¿Algún día se sabrá cuánto se pagó de coimas por esas obras innumerables, innecesarias e interminables?)

¿Por qué no hacen la reunión de los poderosos de la tierra en la zona del Hotel Llao-Llao, en donde hay otros Hoteles de cinco estrellas y es mucho más fácil de asegurar contra posibles atentados y, desde luego, no resulta molesto en absoluto para los porteños? ¡Porque no! ¡Porque los “canallitas” tienen poder para hacerla adonde se les dé la gana y cuanto más moleste a los demás, mejor!

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El poder del Derecho ha sido substituido por el «derecho del poder» que es lo contrario del Derecho. Y estos piojos resucitados de Cambiemos, insignificantes como seres humanos pero todopoderosos como funcionarios tienen poder y lo usan hasta las náuseas. Porque eso es lo que siento: náuseas, cuanto me topo con alguna nueva restricción o exigencia impuesta por esta tiranía («tiranía» es todo poder que se usa no para el bien común sino para satisfacción de quien lo detenta).

Están destrozando el país y ya ni siquiera tienen la excusa de que son la única alternativa frente a la izquierda, porque Cambiemos es de izquierda (su profeta máximo Durán Barba es de izquierda), su plan político es totalmente anticristiano y de raíces «gramscianas», su estatismo cada vez más omnipresente y costoso poco se diferencia del socialismo y, para colmo, le están dando argumentos de sobra a CFK para resurgir de sus cenizas (¿?), senadora intocable, con miles de millones robados para gastar en su campaña y con un peronismo falsamente dividido que ya pactó con ella para volver al poder.

La frase de la señora que cité al principio podría completarse diciendo: «…y para permitir a los “canallitas” hacer de las suyas, pónganlos al mando de un pueblo de esclavos cobardes y burros que se someten sumisamente a todos sus caprichos».

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