Mié. Feb 19th, 2020

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Panamá no es un paraíso fiscal. Por Pablo Parenti.

Panamá no es un paraíso fiscal, es un país de bienestar fiscal o de baja fiscalidad.

Antes de seguir quisiera aclarar que el concepto paraíso fiscal es una errónea traducción del inglés tax haven (refugio fiscal). Se aprovechó, adrede, la similitud de las palabras haven (refugio) y heaven (paraíso) para darle un sentido perverso a estos centros financieros.

Sigo. Lamentablemente hoy podemos ver que la opinión pública mayoritariamente castiga a los paraísos fiscales que por naturaleza benefician a sus contribuyentes y por el contrario ve con beneplácito a los infiernos fiscales que esquilman a sus ciudadanos con altos impuestos.

Panamá particularmente es un país con bajos impuestos debido a los altos ingresos que tiene por el usufructo del canal entre otras cosas que le permite no castigar a sus ciudadanos con altas tributaciones. Las Islas Caimán, Bahamas, Seychelles podrían ser consideradas paraísos fiscales ya que tienen fiscalidad cero y alta opacidad.

Panamá ha crecido en los últimos diez años a un promedio del 6% anual, tiene una tasa de desempleo del 5% y una inflación anual del 0,8%.

Viendo estos números pienso que su sistema tributario en vez de ser estúpidamente denostado, debería ser un ejemplo a seguir por países con bajo crecimiento, alta inflación y alto desempleo como Argentina, por ejemplo. Además la actividad de sociedades anónimas y bancos en Panamá representa solo el 0,7% de su economía y no tiene secreto bancario como sí tiene Suiza.

En estos días todo el mundo está hablando de lo que se ha dado en llamar Panamá Papers. A estos papeles se los identifican como producto de una filtración de información. Lo cierto es que en realidad se trata de un robo de información, esto es, un delito. Por otro lado muchos se refieren a las sociedades offshore como si fueran por su propia existencia entidades ilegales. Una sociedad offshore es una sociedad que se crea en un país distinto al que está operando. Se crean básicamente para facilitar los movimientos de capital en el comercio internacional y su existencia ha sido propiciada por las estúpidas intervenciones y regulaciones que han impuestos los distintos estados, recordemos el cepo cambiario en Argentina, por ejemplo. Más del 60% de la inversión mundial pasa por estos centros financieros. Estas sociedades no solo se crean en los llamados paraísos fiscales, hay sociedades offshore que se crean en el Reino Unido, por ejemplo, para operar bajo el Common Law y no solo tiene que ver con la minimización del pago de impuestos, sino que si las regulaciones financieras son más laxas pueden operar con mayor facilidad en estos centros con mucho menor costo regulatorio.

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Es sorprendente ver como gobiernos que condenan a los paraísos fiscales a la vez hacen exenciones impositivas a empresas extranjeras para que lleven sus capitales a sus países, como con la minería en Argentina, por ejemplo.

Es bueno que exista la competencia fiscal. Es bueno que existan los paraísos fiscales ya que si no estuvieran los gobiernos serían aún más voraces con los impuestos. Una lamentable consecuencia de todo este inútil escándalo es que los gobiernos de los países con infiernos fiscales están aprovechando esta situación para anunciar una nueva oleada de regulaciones contra los contribuyentes locales (EEUU, por ejemplo) que solo lograrán entorpecer y encarecer las transacciones comerciales que terminarán perjudicando a los propios consumidores.

Los gobiernos con infiernos fiscales suelen acusar a los paraísos fiscales de competencia desleal, catalogando a éstos como motores de evasión fiscal, que impiden que los estados reciban todos los ingresos que merecen. Por suerte esto es así, ya que si no la voracidad fiscal sería tan alta que aumentaría mucho más el gasto público de estos países. Otra acusación que se les hace es la de apropiarse del dinero de occidente, pero esto no es así. No es verdad que el dinero quede allí, el dinero luego de tributar menos en los paraísos fiscales vuelve a occidente. Si no fuera así, las inversiones se verían previamente masacradas por los gobiernos y finalmente serían sustancialmente menores.

Creo que una de las cuestiones más importantes a discutir en este momento es el hurto sistemático que ejercen muchos políticos a sus ciudadanos utilizando a los paraísos fiscales luego para esconderse. Este es un gran problema que requiere otro tipo de medidas, que no tienen nada que ver con la existencia o no de paraísos fiscales.

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Finalmente les dejo un tema para reflexionar, éste es el de la evasión fiscal. ¿Es legítima la evasión fiscal o no? Teniendo en cuenta el nivel impositivo de muchos países, que es realmente confiscatorio, se plantea un dilema moral entre cumplir con el pago de impuestos y el resguardo del capital propio para poder desarrollar una vida digna para uno y su familia. Pero esto será tema de otra nota seguramente.

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