Mié. Abr 1st, 2020

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Opciones reales para Grecia – Por Martín Gramont Manzo

El referéndum de ayer en Grecia fue un ejercicio de democracia real que dio por resultado un masivo NO de los ciudadanos griegos a las políticas impuestas por la Troika desde 2008, y no -como se dice- una negativa a ser parte de Europa.  Tsipras -con nuevo capital político- obviamente intentará negociar reestructuración de deuda y nuevas condiciones. ¿Qué opciones reales tiene Grecia si el Eurogrupo continúa con su ciega obstinación?

El referéndum realizado ayer en Grecia fue un ejercicio de democracia real y directa por más que ciertos factores de poder y, sobre todo, cierta prensa que representa el statu quo europeo quiera hacer creer que lo de ayer fue una afrenta antidemocrática. 61.3% de los ciudadanos griegos -contra un 38.7%- ha dicho NO, con una participación de más del 62% del padrón.

Esta mañana gran parte de los titulares aquí en Europa afirmaban que Grecia le ha dicho NO a Europa, lo cual es un grosero error de interpretación en muchos casos malintencionada. ¡Como Grecia le va a decir NO a Europa si Grecia es Europa, y todos los griegos se sienten europeos como el que más! A lo que le dijo NO el ciudadano griego es a seguir por un camino que ha demostrado ser un fracaso, un camino de asfixia y miseria.

En efecto, fue justo, inteligente y necesario que los lideres griegos le consultaran a sus ciudadanos si estaban dispuestos a enfrentar mas años de asfixia económica o deseaban intentar otro camino -que nadie piensa que será ni fácil ni con el éxito asegurado-. Después de todo serán esos mismos ciudadanos quienes vayan a vivir en su piel la realidad por venir, y no los líderes de Bruselas ni los banqueros de Frankfurt y París. No deja de ser curioso ver como aquellos pueblos que se tiraban con piedras y practicaban canibalismo mientras en Grecia ya existía la democracia y la filosofía política, hoy quieran darle lecciones justamente de democracia al pueblo que la definió cinco siglos antes de Cristo.

Los titulares de la mayor parte del mainstream-media de los últimos días y, sobre todo, de esta mañana post-referéndum insistían que si Grecia votaba por el NO enfrentaría el pandemonio mientras que los efectos para Europa serian mínimos (entre otras cosas debido al bajo peso relativo de la economía griega en el producto bruto europeo y en la red de contención del sistema financiero europeo por parte del Banco Central Europeo). Esta visión es -en el mejor de los casos- ingenua tal como ya lo explicamos en estas columnas al detallar por que las cosas no son tan lineales, de hecho hasta podrían ser al revés (2).

El Artículo 50 del Tratado de Lisboa (2007) contempla la posibilidad de salir del Eurogrupo con arreglo a la soberanía y las constituciones de los países miembros. Esto significa que Grecia puede salirse de la Eurozona si así lo decidiera -previo cumplimiento de su proceso constitucional y legislativo-. Es falso que Grecia no pueda abandonar la zona-euro unilateralmente y esto lo tienen claro los bancos europeos, especialmente los alemanes y franceses que son los que tienen más exposición a la deuda griega. No es casualidad que hoy se ha convocado una reunión de urgencia y secreta entre Angela Merkel y Francois Hollande.

La imposibilidad de ir contra la física

En física existe un concepto enunciado por la segunda Ley de Termodinámica llamado “entropía” o “irreversibilidad”. En su sabiduría hogareña ya nos lo decían nuestras abuelas cuando éramos chicos con el “no sirve llorar sobre la leche derramada”, es decir, la flecha del tiempo no puede volverse atrás.

Cualquier economista profesional sabe perfectamente que la responsabilidad fiscal es parte de las buenas prácticas de política económica, y cuando esta no está presente se pagan -tarde o temprano- las consecuencias, ya sea por crisis de deuda o por inflación. Esta implacable ley económica, que dice que no se puede gastar más de lo que se genera, está siendo sufrida en la piel de los ciudadanos argentinos día a día.

Grecia fue irresponsable fiscalmente y maquilló sus números para entrar a la Unión Europea. Claramente fue incorrecto y muy grave lo que ocurrió, dejando de lado que gran parte de los mismos bancos que hoy piden ajuste y “crucifixión” económica fueron los mismos bancos que primero auditaron estas cifras maquilladas y luego prestaron dinero sin parar, igual de irresponsablemente que los tomadores de estos créditos -punto que no es menor-. El hecho es que hoy no se puede volver atrás. Seguir insistiendo en la pasada irresponsabilidad fiscal griega hoy no aporta soluciones y es, a este punto, solo un dato de la realidad a la hora de buscar una solución. Y para buscar una solución lo primero es tener un diagnóstico preciso, algo que Bruselas nunca tuvo ni tiene -o no quiere tener-.

Una vez más en estas columnas dijimos que “el problema de la deuda en Europa es un sub-producto del problema de base que es la falta de crecimiento económico -y este a su vez uno de falta de convergencia de competitividad y dinámica productiva-. Toda la prescripción de Bruselas (y la Troika) está basada en el error, y por tanto no puede tener éxito…”

Si el problema entonces es de crecimiento, los líderes europeos deberían sentarse con los líderes griegos para diseñar e instrumentar medidas de política para atacar este problema, y no intentar imponer -empujados sobre todo por Alemania- una paquete de medidas que es contrario a la Teoría Económica e inviable socialmente.

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Ante la deflación se requiere medidas de relajamiento monetario “a la Benanke” (Ben Bernanke – Chairman de la Reserva Federal Norteamericana hasta 2014), mientras que ante una falta de crecimiento económico y mega-desempleo se necesita una combinación de política fiscal con baja de impuestos e inversión pública en infraestructura que haga ganar productividad por vías no-monetarias y genuinas de largo plazo, financiado idealmente por préstamos blandos de organismos de crédito. No es una opción sensata perseguir a los ciudadanos con más presión tributaria y solamente aplicar ajustes, recordemos que el PBI de Grecia cayó ya (desde 2009) un 25% y el desempleo total es 25%. Además de haberse ya acordado en 2010 un severo ajuste fiscal del 16 % del PBI para 2010/13 pasando de un déficit primario de más del 10 % del PBI al equilibrio en 2014. Mientras tanto la mayor parte del dinero de los paquetes de rescate desembolsados hasta ahora por la Troika no han ido al pueblo griego vía inversión en infraestructura o crédito productivo, sino a repagar las deudas principalmente con los mismos bancos alemanes y franceses que -junto con los irresponsables lideres griegos de ese momento- generaron el problema.

En otras palabras, no se trata de justificar la irresponsabilidad griega pasada sino de ser pragmáticos y salir del problema de una manera técnicamente viable y social y humanamente sustentable.

En este sentido Grecia debe continuar con ciertas reformas pendientes -que no pasan por ajuste fiscal- pero al mismo tiempo los imprudentes bancos europeos -sobre todo alemanes y franceses-, el FMI y la Comunidad Europea deben tomar responsabilidad por la parte que les toca. Ya el Fondo Monetario Internacional (FMI) reconoció la semana pasada que la deuda griega es insostenible, requiriendo quita y reestructuración. La Casa Blanca, por su parte, presiona sobre Europa para que lleguen a un acuerdo y no quiere ni oír hablar de la posibilidad de una Grecia fuera del Euro, pudiendo caer en la zona de influencia China, o aun peor, la rusa, algo que haría aun más vulnerable la situación geopolítica de Occidente.

Por otro lado es entendible la ira de Rajoy, Primer Ministro español, ¿cómo le explica a su propio pueblo los apremios y gangrena económica por los que los ha hecho pasar en los últimos años mientras salvaba a los bancos, cuando su vecino va por otro camino con posibilidades de éxito?

Teoría de los Juegos

John Forbes Nash (1928-2015) -quien murió semanas atrás- ganó el premio Nobel de Economía en 1994 por su tesis doctoral sobre una derivación de la Teoría de los Juegos. Esta teoría fue propuesta en la postguerra por los matemáticos Von Neumann y Morgenstern como un modelo matemático para ejecutar estrategia militar evitando la “aniquilación mutua”, o como ganar el ajedrez sin que todos perdamos.

El gran genio de Nash aportó una derivación matemática donde probaba que el mejor resultado posible -al final- es aquel donde el movimiento de ficha de un jugador es uno que implique la mejora de todos los jugadores, incluyéndose así  mismo. Por tanto un jugador individual (Grecia) no llegaría nunca al óptimo general modificando su estrategia individual mientras los otros (Europa) mantengan las suya. Si cada jugador ejecuta el mejor movimiento posible teniendo en cuenta su juego y los movimientos de los demás jugadores entonces el mejor resultado posible es aquel en que llegamos a una combinación de estrategias individuales. En el equilibrio de Nash ningún jugador puede aumentar sus ganancias por un cambio unilateral de estrategia.

Recordemos la divertida (y muy simplificada) escena del bar en la película “Una Mente Brillante” (2001) donde Nash -en la piel de Russell Crowe- descubre que si todos -él y sus amigos- “van por la mas linda” del grupo de señoritas entonces se anulan entre si y ninguno gana. A esto se le llamo “Juegos Cooperativos” ya que a la mayor ganancia colectiva se arriba a través de una cooperación entre las partes cediendo colectivamente. Para obtener el mejor resultado cada jugador debe hacer lo mejor para él mismo “y” para el grupo.

Quizás nadie en el Eurogrupo haya estudiado a Nash, pero es hasta casi de sentido común que el mejor escenario para toda Europa (incluyendo a Grecia) es que Grecia permanezca en la zona Euro y al mismo tiempo la Troika facilite las medidas para que Grecia vuelva a la senda de crecimiento. Cualquier estrategia individual por fuera de esto es técnicamente sub-óptima, o en otras palabras, no es tan buena respecto al valor total para Europa y Grecia.

Grecia debe profundizar reformas estructurales para recuperar competitividad por vías genuinas y no-monetarias, tal como en estas columnas lo detallamos “no necesariamente tienen que ver con ajustes, sino más bien con abrir oligopolios, empoderar la justicia, destrabar burocracias, cargas regulatorias e impositivas y favorecer el comercio y las exportaciones” junto con flexibilizar su mercado laboral (especialmente PyMe) y rever su esquema de pensiones de empleados públicos.

Europa (por más que le pese a Angela Merkel) debe hacer converger en términos productivos a toda la eurozona usando instrumentos independientes de política monetaria y fiscal diferenciada por país y región. En el caso de Grecia además debe permitir y avalar una reestructuración de la deuda con una significativa quita, escalonar pagos e implementar un plan fiscal de recapitalización y puesta en valor de su infraestructura que genere eslabonamientos productivos y empleo. Usar el dinero de los rescates para rescatar a Grecia de la asfixia económica, no a banqueros irresponsables y cómplices del desastre griego. Por su parte el Banco Central Europeo (BCE) debe -hoy mismo- restablecer la línea de liquidez -suspendida la semana pasada- de manera de proveer de liquidez a los bancos griegos y hacer que vuelva a fluir dinero a familias y sistema productivo.

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Este sería un Equilibrio Cooperativo de Nash, es decir, la mejor solución en términos económicos para todos los jugadores, algo avalado por la matemática, la teoría económica y el sentido común.

Opciones reales

Aquella frase popular de que “el sentido común es el menos común de los sentidos” nos hace pensar que puede ocurrir que la “Solución de Nash” no ocurra. Por intereses económicos, juegos políticos, egoísmos o simplemente por imbecilidad.

En Teoría Financiera se conoce como Opciones Reales a las posibilidades que tiene la valoración de cierto proyecto económico para introducir en el futuro ciertas modificaciones de manera de incrementar así el valor (futuro) del mismo. ¿Cuáles son las Opciones Reales que tiene hoy Grecia y como impactaría en el resto de Europa?

En nuestro “Informe sobre Ciegos” publicado en Bastión Digital el pasado 22 de junio repasábamos las diferentes apuestas de Grecia a saber i) Ceder (totalmente) a Bruselas, ii) Ceder parcialmente con bajo costo, iii) No ceder y abandonar el Euro.

Incorporando la nueva información vemos hoy que el primer escenario “Ceder-totalmente” estaría prácticamente eliminado ya que con el capital político ganado ayer en el referéndum sería impensable ver a Alexis Tsipras no usándolo.

El segundo escenario “Ceder-parcialmente” sigue siendo el más probable -la renuncia de su ministro de finanzas Yanis Varoufakis es una señal en este sentido-. Aunque ahora -con la incorporación del resultado del referéndum a la ecuación de decisión- se abren dos sub-escenarios: i) Aceptar algunas medidas-extra de ajuste para que Bruselas y Berlín no se sientan humillados pero con un diluido efecto real en la población griega, a la espera del nuevo paquete de ayuda financiera sin reestructuración ni quita. Como ya lo puntualizamos esto sería “tirar la pelota para adelante” ya que no traería consigo ninguna solución de base ni para Europa ni para Grecia, que volvería a enfrentarse al problema en un tiempo.

ii) Aceptar algunas medidas de ajuste extra con bajo impacto en las capas medias y bajas, profundizar medidas de cambio estructural (sin subir impuestos ni seguir ajustando) y forzar a Europa después del referéndum a una quita y reestructuración. Aquí no veríamos los efectos positivos de base detallados en la solución de Nash pero claramente Grecia tendría buenas chances de recuperarse en un plazo relativamente breve de manera menos tortuosa que hasta ahora. Los bancos europeos -por su parte- estarían sincerando (writing off) una perdida que tienen desde hace mucho bajo el felpudo.

La tercera opción sigue sin altas probabilidades de ocurrencia y es iii) Salirse del Euro de forma total o parcial. iii-a) De forma total  instaurando una “nueva Dracma” devaluada respecto al Euro y apostando todo a una posición de fortaleza para exportar y negociar -a la brava y por las malas- una restructuración de su deuda en Euros con quita significativa. El Banco Central griego recuperaría su capacidad de hacer política monetaria y el gobierno debería coordinar esta última con política fiscal expansiva en infraestructura y apoyo a exportadores pequeños y medianos que le restituyan pronto el flujo de ingreso de divisas. En una economía con 50% de desempleo y en depresión la probabilidad de inflación sería muy baja ya que la demanda de dinero reprimida absorbería rápidamente estos flujos. Muy probablemente Grecia se distanciaría de Occidente y se acercaría en términos económicos (y hasta quizás políticos) a China, Rusia y Asia.

Para la Eurozona esto sería un grave y ruidoso fracaso producto de su necedad e incompetencia, tanto en términos económicos-financieros como políticos con hundimiento de su moneda, fortalecimiento de euroescépticos de derecha e izquierda, derrumbe del mercado de bonos soberanos, suba de tasas e inestabilidad económica y política-.

El segundo sub-escenario vendría dado por iii-b) Una salida parcial del Euro, que es una alternativa plausible pero poco probable. Ya mencionada en estas columnas desde febrero 2013 constaría en mantener el Euro para operaciones de comercio exterior e instaurar -paralelamente- una cuasi-moneda (Euro claseB, Nueva Dracma o simplemente cupones de gobierno) para estimular el mercado local y de esta manera intentar paliar la crisis sobre todo de las familias en capas medias y bajas y en el sector productivo PyMe. Obviamente sería una medida paliativa de emergencia, no una solución de base, la cual debería llevarse a cabo por un tiempo limitado y con reestructuración de deuda, y financiación de organismos de créditos para realizar un programa fiscal (idealmente infraestructura) de manera de traccionar crecimiento y ganar competitividad vía baja de costos.

Tal las cosas Grecia se encuentra ante la posibilidad de proponer un camino racional tanto desde lo económico como desde lo humano. La gran incógnita es hasta donde el Eurogrupo, y sobre todo Alemania, entenderán que si no comienzan a timonear ya, lo que va rumbo hacia el acantilado no es tanto la economía griega -que cuenta con opciones reales- sino ellos mismos, junto con esa hermosa idea de la post-guerra de paz, solidaridad y crecimiento en una Unión Europea, algo que de momento aun no hemos visto.

Fuente: http://ar.bastiondigital.com/

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