Mar. Dic 7th, 2021

Prensa Republicana

Con las ideas derechas

Neoliberales y neoconservadores – Por Alberto Mansuetti

Así como en Latinoamérica hay una confusión con el “Neoliberalismo”, en EEUU hay otra confusión, de igual naturaleza, con el “Neoconservadurismo”.

El prefijo “Neo” antepuesto a cualquier “ismo”, significa que en el ismo en cuestión algo se corrige, o al menos se actualiza. Así por ej. un “Neokantismo” hallará en el “kantismo” algo equivocado, o al menos anticuado, que va a cambiar. E igual un Neocristianismo, o un Neomarxismo. Será algo distinto.

Incluso puede ser una deformación, muy grande, hasta llegar a ser lo opuesto o contrario. Y eso pasa con el “Neoliberalismo” aquí, y con el “Neoconservatismo” en EEUU. ¿Qué cambió? Que el Liberalismo y el Conservatismo son rigurosamente antiestatistas, y el “Neoliberalismo” y el “Neoconservatismo” ¡son estatistas!

(1) El Liberalismo de Adam Smith, Frederic Bastiat, Cobden y Bright, es la doctrina de la libertad económica y la prescindencia del Estado en las empresas, la industria y el comercio: el Gobierno no está para hacer buenos negocios ni para apoyarlos; solo se requiere que no interfiera, por ej. promoviendo empresas estatales.

En cambio el “Neoliberalismo», expresado p. ej. en el “Consenso de Washington”, sostiene que el libre comercio es tan bueno, ¡que merece apoyo del Gobierno! Y dicen “apoyarle” con todo lo opuesto al libre mercado: más deuda para sostener burocracia y más reglamentos para justificarla, más impuestos para pagar la deuda, banco central emitiendo dinero de puro papel, y privatización para los amigotes. Eso nada tiene que ver con el liberalismo, pese a lo que digan los socialistas para desacreditar el concepto. Y por eso es que las prescripciones del Consenso de Washington, que fueron adoptadas por dictaduras militares, son seguidas también por algunos gobiernos de izquierda, con mucha naturalidad.

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(2) El Conservadurismo de Edmund Burke, Russell Kirk y Barry Goldwater, apoya la libertad religiosa, con base en análogo principio de prescindencia del Estado en religión y moral, y en las iglesias, sus doctrinas y asuntos: el Gobierno no está para “apoyar” cánones éticos, Credos o actividades de las iglesias; solo se requiere que no interfiera, por ej. promoviendo malas costumbres o inmoralidades.

El Neoconservatismo en EEUU, se manifiesta p. ej. en las “Iniciativas basadas en la Fe”, inventadas por Clinton, pero muy impulsadas por G. W. Bush: no se basan en la Fe sino en la plata del Gobierno. Sostienen que la Fe es una cosa tan buena, ¡que amerita apoyo oficial! Nada que ver con el conservadurismo de los Padres Fundadores. Por eso políticos de izquierda como Barack Obama continúan con la política de “Iniciativas basadas en la Fe”, y lo hacen muy naturalmente!
Más allá de las etiquetas, estas son las realidades:

(1) El libre comercio y las libertades económicas no puede “promoverlas” el Estado; lo que puede es entrometerse, y así debilitarlas, estropearlas o destruirlas. Por eso más vale que Congreso y Ejecutivo mantengan sus manos fuera de la economía privada, salvo que se haya cometido un crimen, y entonces interviene la rama judicial.

(2) Del mismo modo, la fe, como la virtud moral, o las obras educativas o caritativas de las entidades religiosas, son cosas que no puede “promover” el Estado; lo que puede hacer es entrometerse, y así debilitarlas, estropearlas o destruirlas. Por eso es mejor que no lo haga, y mantenga sus manos fuera, salvo que alguien haya cometido un crimen.

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Es la doctrina de separación radical entre el Estado y la economía, y entre el Estado y la fe. Es una sola y la misma, muy antigua: no intervención del Estado en negocios comerciales y asuntos de religión. Doctrina del Gobierno limitado, misma que defiende la libertad individual, la propiedad privada, el dinero honesto y la primacía del gobierno local. ¿Cómo le llamamos? ¿Liberalismo clásico o conservadurismo? Podemos llamarle de cualquiera o ambas formas, ¡pero son todo lo opuesto a sus respectivos “Neos”!

Y desde luego, esta doctrina es de derechas. En su camino al socialismo, las izquierdas han satanizado del capitalismo hasta la palabra. Y la “derecha”, que es la política que promueve el capitalismo en la economía. Algunos políticos conocen la verdad, pero son tan cobardes que se resisten siquiera a mencionar palabras como “capitalismo” o “derecha”.

Con lo cual le hacen gran favor a la izquierda, porque quien calla otorga, y no siendo reivindicadas, ambas palabras, quedan con su veneno intacto, listas para usarse como armas mortales y quitar del juego a los defensores del libre mercado, la propiedad y el Gobierno limitado.

Fuente: http://www.eldia.com.bo/

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