Mi apoyo a la Democracia Cristiana. Por Cecilia Pando

Sin lugar a duda nuestro país se encuentra transitando un momento crítico. No sólo por los problemas estructurales por todos conocidos, sino porque desde el gobierno se ha pretendido distraer la atención de los ciudadanos imponiendo desde el estado una agenda cultural que no sólo se opone a nuestras más caras tradiciones, sino que, además, vulnera derechos esenciales de toda persona humana.

El aborto, la ideología de género, y una concepción de los derechos humanos entendida en clave izquierdista, conforman un desafío cultural que oscurece el futuro de la familia argentina. Y en este ataque despiadado a los valores compartidos por la mayoría, todas las opciones electorales parecen darse la mano.

En estos temas cruciales para la dignidad de la persona humana no existen grandes diferencias entre los candidatos que se encuentran de un lado y del otro de la grieta. Para sus principales referentes, la vida del niño por nacer es una moneda de cambio que se puede negociar de acuerdo con las conveniencias electorales.

Frente a esta realidad manifiesta constituye un deber cívico de quienes pensamos que la vida humana constituye un valor innegociable, el participar y comprometernos en aquellas opciones políticas que levantan claramente las banderas relacionadas con la protección de la vida humana.

Debemos dejar de lado las diferencias inconducentes, superar los personalismos egocéntricos, y encolumnarnos detrás del objetivo. Los enemigos de la vida avanzan a pesar de sus diferencias. Hoy más que nunca nuestro desafío es presentar electoralmente una opción unificada y representativa para quienes no quieren doblegarse al progresismo cultural.

Y debo compartir con alegría que he encontrado en la Democracia Cristiana de CABA una plataforma electoral y una metodología de trabajo que permitió conformar una Lista llamada “Ciudad Celeste por la Vida y la Familia” que me representa en su plenitud, por lo cual estoy decidida a brindarle todo mi apoyo.

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 Porque coloca a la dignidad de la persona humana en el centro de su concepción política.

 Porque define sin medias tintas la defensa de la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural.

 Porque entiende a la familia como la célula fundamental del ordenamiento social, rechazando la incorporación de planes educativos y culturales que contengan la ideología de género.

 Porque reconoce el valor de la verdad como un derecho humano esencial, en momentos donde se mira el pasado con anteojeras ideológicas. Y los argentinos necesitamos reconciliarnos con la historia superando la memoria hemipléjica.

 Porque plantea la defensa irrestricta de la igualdad ante la ley de todos los ciudadanos, excluyendo de plano la existencia de categorías disímiles en el ejercicio de la justicia. Las víctimas del terrorismo también tienen derecho a la verdad, la justicia y la reparación histórica.

Porque, finalmente, los candidatos presentados en la lista tienen una clara trayectoria en defensa de los valores que se pregonan y me inspiran la confianza indispensable para comprometerme en la campaña. Gabriel Ballerini, María de los Angeles Mainardi, Leandro Rodríguez Lastra, Fernando Secin, para nombrar sólo a los más representativos, han dedicado gran parte de su vida a la defensa irrestricta de las dos vidas. Algunos, como Leandro, están pagando un duro precio por su testimonio. A los argentinos de bien nos queda sumarnos a esta patriada.

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