Mauricio Pilato: la epopeya del gusano. Por Vicente Cadenas

“Maula, que cobarde te arrugaste;

Maula, que solo te crees valiente

cuando una noche de farra

te ves enfrente de una mujer”

(“Maula”, Adolfo Mondino-Víctor Soliño)

En estos días de mediados de Junio de 2018, la sociedad argentina se vió agitada por el debate propuesto por el presidente Macri acerca de la despenalización del aborto. Bien, esta aberración incomprensible puede llegar a aclararse si nos remitamos a sus inicios. Podemos comenzar recordando lo anunciado por Paul Vulcker en 1993, quien era entonces presidente norteamericano de la comisión trilateral, en la reunión anual de la organización: ya en 1979, propuso cuando era jefe de la Reserva Federal estadounidense lo que llamó “La desintegración controlada” de la economía mundial. El objetivo de esta política lo reafirmó luego el presidente del Citibank John Reed en 1990, en declaraciones a la revista brasileña“Veja”, declarando los banqueros una guerra contra los principios en que siempre se ha basado el orden mundial, refiriéndose a los de la civilización cristiana occidental. Y las premisas del proyecto fueron:

1) Que permanezca incólume el dominio del FMI sobre la economía mundial, de tal manera que toda actividad económica se rija por la usura y su compañero inseparable, el malthusianismo.

2) La sustitución de la soberanía por el globalismo. Es decir, la eliminación del Estado Nacional como forma de organización social de la vida humana. Pues bien, el temario global que el establishment anglo norteamericano logró imponer como política oficial de Estados Unidos el conocido como “Proyecto Democracia”, que fue anunciando como su política oficial por el presidente Ronald Reagan en un discurso ante el Parlamento Británico el 8 de junio de 1982. La tesis del Proyecto Democracia se había esbozado en el informe final del Grupo de Trabajo sobre la gobernabilidad de las democracias de la Comisión Trilateral, emitido en 1975. En encargo que recibió el Proyecto Democracia en 1982 fue organizar redes transnacionales que, operando bajo el nombre de “Democracia” pudiesen controlar el Nuevo Orden Mundial previsto por los anglo norteamericanos, lo que significa aceptar los dictados del FMI y las premisas ideológicas y políticas del Nuevo Orden Mundial: fin de la soberanía, promoción del malthusianismo, fanatismo ambientalista y Derechos Humanos y a quien se animara a oponerse se le tachaba de autoritario.

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Bien, volviendo al tema de la ley de despenalización del aborto, el Sr. Macri se encontró ante una brava disyuntiva: al no tener bolas no se animó a oponerse a los deseos de sus amos de Nuevo Orden Mundial, y tampoco para ser el que aprobó el asesinato de innumerables niños por nacer, y optó por la solución más democrática. Tirar la pelota a afuera y dejar que lo decida un debate, así, nadie es responsable, por no haber puesto el moncho, y todos se pierde en el anonimato del número. Hace 2000 años otro personaje de similar envergadura moral también se lavó las manos y dejó en otros la decisión de cometer el crimen más infame.

A todo esto, el presidente de Estados Unidos Richard Nixon, firmó el 10 de agosto de 1970 una directriz, ordenando un estudio, definiendo al aumento de la población de tercer mundo como una amenaza para la Seguridad Nacional de los Estados Unidos; el estudio es conocido como Memorando de estudio de Seguridad Nacional nº 200, preparando bajo la supervisión de Sir Henry Kissinger, esboza las repercusiones políticas y económicas internacionales del crecimiento demográfico e incluye recomendaciones para tratar con asuntos de población en el exterior, particularmente en los países en vías de desarrollo. El informe nombra a 13 “países clave” en lo que los Estados Unidos tienen un interés político y estratégico especial que requiere imponer una política de control o reducción de la población.

De paso, el documento subraya la necesidad de “educar” a los líderes del tercer mundo susceptibles de “ideas peligrosas” sobre el desarrollo económico. Kissinger insiste en que la necesidad de reducir la población es indispensable al plan secreto de Estados Unidos, y que éstos pueden minimizar las acusaciones de imperialismo de su apoyo a las actividades demográficas y recomienda una ofensiva propagandística mundial, mediante una mayor énfasis de la prensa popular y otros programas de educación y motivación demográfica de la ONU por ejemplo. Y también advierte que estas actividades no deben dar a los países menos desarrollados la apariencia de ser una política de los países industrializados contra aquéllos.

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Bien, en definitiva, la base del estudio estriba en que, el desabastecimiento significa que la economía estadounidense requerirá cantidades cada vez mayores de minerales del exterior, especialmente de los países menos desarrollados. Y ese hecho aumenta el interés de Estados Unidos en la estabilidad política, económica y social de los países abastecedores y la reducción de las presiones demográficas mediante la reducción del ritmo de nacimientos puede aumentar las posibilidades de dicha estabilidad, la política demográfica deviene intrínseca al suministro de recursos y a los intereses económicos de Estados Unidos.

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