El mate demagógico. Por Adrián Arena

Pareciera ser que tener ese objeto en la mano transforma al político profesional en un tipo común. Entonces, llegan al lugar más inmundo de la periferia marginal y comparten una ronda de mate con los desconocidos más roñosos como una prueba de fuego que debe superarse. La primera vez cuesta. Y mucho. Como le costó a aquel que decidió comer de la basura. Pero superada la barrera psicológica, ya lo hacen sin asco ni culpa y sin acudir al enjuage bucal…

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