Más contrastes. Por María Lila Genta

Acabo de escuchar a Victoria Donda decir que la bronca más grande que le produjo el fallo de la Corte en favor del 2 por 1 para delitos de “lesa humanidad” la tuvo cuando pensó que podía salir en libertad su tío Adolfo Donda, militar actualmente preso.

El odio de esta mujer desquiciada produce espanto.

El 27 de octubre de 2009 hicimos celebrar una misa en el 35 aniversario de la muerte de mi padre, Jordán Bruno Genta, asesinado en 1974 por el ERP 22 de Agosto, cuando salía de su casa para asistir a misa.

En esa misa pedimos que se rezara por todos los muertos, de ambos bandos, en la guerra de los años setenta. Así lo anunciamos en el diario La Nación. Creo que fue la primera misa pública con esa intención. Este pasado 24 de marzo el Obispo de Avellaneda celebró una misa con la misma intención.

Siempre me conmueve el aniversario de la muerte de mi padre. Mucho para recordar. Pero ese día de 2009 tuve un regalo especial, una “caricia en el alma” como diría mi amigo, el recientemente preso Teniente coronel Emilio Nani (héroe herido y condecorado en dos guerras). Y la caricia consistió en el abrazo de Eva Donda, hermana de Victoria, que llorando me dijo: Gracias, es la primera vez que escucho rezar por mis padres. El contraste con la hermana no puede ser mayor.

Esta actitud de perdón y de necesidad de concordia es compartida por casi todos los hijos y nietos de “los muertos que nunca existieron”, es decir, los nuestros.

LEÉ TAMBIÉN:  IMPERDIBLE VIDEO: La Guerra Subversiva según sus propios asesinos.

Hoy quiero recordar aquel hecho como un modo de aventar, aunque sea mínimamente, este insoportable clima de hipocresía y de odio que nos asfixia.

Más en Derechos Humanos
Imbecilidad made in Argentina. Por Ariel Corbat

No hay ningún otro país en el mundo que pretenda tener como política de Estado denostar, perseguir...

Cerrar