Marxismo Cultural: ¿Existe el Neoliberalismo?. Por Eric Harris.

Lamentablemente, durante las ultimas décadas, la enfermedad cultural de la corrección política se las ha ingeniado para tergiversar y denigrar a la filosofía de pensamiento responsable del progreso institucional y del desarrollo civilizado del hombre en sociedad: el liberalismo. La opinión publica suele hablar de un termino despectivo, referido al aspecto político/económico de muchos países, llamado «neoliberalismo». Lo poco que se escucha de el es negativo y referido a las políticas publicas y económicas llevadas a cabo mas que todo durante los años noventa, tales como privatizaciones de empresas publicas, relaciones exteriores con países ricos y apertura a la inversión extranjera. Me llama la atención que los argumentos realmente no definen al termino de forma conceptual ni filosófica, tampoco describen que es realmente el liberalismo y ni las razones de por que el «neo» de «nuevo». Debido a este vacío conceptual, imperante en los debates de hoy en día, voy a profundizar e ir a las raíces del liberalismo para luego determinar cual es el sentido real del termino «neoliberalismo».

Su definición es muy clara y fácil de comprender, y creo que esta muy lejos de lo que la mayoría de la gente cree:

«El liberalismo es una filosofía de vida basada en el respeto irrestricto al proyecto de vida del otro. La cual defiende el derecho de cada persona a la defensa sobre agresiones externas y un rol único institucional para la Justicia, velando así por el respeto a la propiedad privada de cada persona y al cumplimiento de los contratos entre las partes.»

Como vemos en esta definición, el liberalismo no tiene lugar para posiciones medias, sino que es bien claro en el valor filosófico que defiende: el respeto a la vida de cada persona. Ósea en otra palabras, significa que tu libertad termina donde comienza el derecho de propiedad del otro. El concepto de propiedad refiere tanto al cuerpo como a las pertenencias de cada persona (resultado del trabajo o de la transferencia voluntaria de un tercero).

Tu tienes la responsabilidad de llevar a cabo tu vida y de gozar de un sinfín de libertades, pero el limite de cada libertad es el respeto al otro. Para ejemplificar el concepto podemos nombrar: el respeto al trabajo y al total goce del fruto de tu esfuerzo, o el respeto a cualquier decisión personal como trasladarse, comerciar, escribir, leer, pensar, agruparse, asociarse, ayudar, ingerir, debatir, hablar, etc. Como vemos estos no son derechos, nadie tiene la obligación de proveer estas cosas; el concepto real es que nadie puede privarte de realizar ninguna de estas cosas, ósea nadie puede violar el desarrollo de tu persona de acuerdo a sus preferencias, ya que solo tus valores personales son los que tienen relevancia. Por citar un ejemplo: tu tienes la libertad de trabajar (ósea de proveer de un servicio o bien a alguien), nadie te lo puede prohibir, es tu elección subjetiva trabajar mas o menos, arriesgar mas o menos dinero, emprender un negocio o no emprender. Lo que es ilegitimo para el liberalismo es el acto de que alguien deba por mandato-ley proveerte de estas decisiones que en realidad deben ser personales y subjetivas, ósea que deben ser tu responsabilidad. Siguiendo con el razonamiento, entonces es inmoral que se le obligue a una persona a comprar determinados servicios o bienes, o a que contrate (o mantenga) los servicios laborales de un empleado. También es inmoral castigar a alguien por comerciar, escribir un libro, fumar un cigarrillo, tomar drogas o beber alcohol, siempre y cuando no violen la propiedad o reglas privadas de terceros. Es por esto que es importante recalcar el siguiente concepto: cada libertad individual confiere una responsabilidad individual.

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Otro ejemplo claro es el de la ayuda o caridad. Vos tenes el derecho de propiedad a que se te respete tu decisión de ayudar o no al prójimo, lo que si es inmoral es obligar a alguien a ayudar, ya que dejaría de ser un acto voluntario y solidario, para pasar a ser un acto impuesto por la fuerza.

Ahora, cuando hablamos de las interacciones entre personas, el liberalismo defiende la no-violencia en las mismas. Defiende que cada intercambio, relación o asociación debe ser voluntaria entre todas las partes. Si es voluntaria, es legitima. Si alguna de estas relaciones es impuesta por la fuerza, pasa a ser ilegitima y por lo tanto debe ser penada por la Justicia.

Un factor muy importante es el efecto positivo que provee la libertad ante cada uno de los intercambios en una sociedad. Este concepto refiere a que cada persona tiene intereses, gustos y preferencias subjetivas únicas y personales, y que cada relación voluntaria y libre entre seres humanos se basa en una confluencia entre las preferencias de los dos o mas individuos. En otras palabras, si yo me asocio con vos para tener una relación sentimental, para comerciar o para divertirme, lo hago porque ese acto me lleva a tener un beneficio, provecho o mejoría en comparación a mi situación previa. Por lo tanto, gracias a la libertad, las personas puede interactuar o intercambiar con plenitud, y cada una de esas interacciones genera un efecto de beneficio mutuo para las partes involucradas. En el caso de que esto no suceda, quiere decir que una de las partes actúa de mala fe o de forma deshonesta. El castigo hacia esa persona, según el caso, puede darse desde la condena social o personal (dejar de interactuar con ese individuo) o la pena por parte de la Justicia (cuando llega a haber una violación a la propiedad de la víctima).

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En conclusión, y aclarando un poco mejor que es el liberalismo, creo haber puesto en evidencia un vacío conceptual muy grande en el termino popular “neoliberalismo”. De hablar de “neo» en este caso seria lo mismo que hablar de un “neo-respeto” hacia el proyecto de vida ajeno, lo cual es un real sin sentido. Por lo tanto, formalmente, el neoliberalismo no existe. Es una mentira mas basada en la incomprensión (o, mejor dicho, irracionalidad) de sectores ideologizados. Una inconsistencia intelectual propia del marxismo cultural que envenena hoy en día la mente de millones de personas. Lamentablemente, estos términos confusos fomentan una real incapacidad para poder analizar la realidad por sus causas primeras, y, así, le dan vía libre a delincuentes intelectuales o políticos para que puedan difamar y estafar a un sin fin de seres humanos por medio de la coacción sistemática a las legitimas libertades ciudadanas.

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