Marx: quiso salvar a los pobres pero no salvó ni a sus hijos. Por Mayo Von Höltz

Mientras muy lentamente Karl Marx escribía en la Biblioteca del Museo de Londres y en sórdidas tabernas su confuso mamotreto El Capital, uno a uno sus hijos iban muriendo como moscas por causas fácilmente evitables si su padre en vez de vivir evadiendo la realidad y pasándole sus cuentas a otro, estuviera viviendo honradamente de un trabajo cualquiera. Algunos murieron de frío, otros de inanición y otros se suicidaron.

Nunca el padre del comunismo se le ocurrió buscar un empleo honrado con que conseguir dinero para alimentar a sus hijos*, mientras ellos morían de hambre y frío, él destinaba todo su tiempo a dormir como un lirón, a fumar como una chimenea, a embriagarse en tabernas hablando de política, y a escribir un libro para salvar a la humanidad. Si sus hijos pudieran hablar desde el mas allá, tranquilamente le podrían haber preguntado: «Papito, por qué te preocupan tanto las clases oprimidas y no te importa un cuerno que tus propios hijitos mueran de hambre?»

*Marx tuvo 7 hijos con Johanna Bertha Julie von Westphalen, cuatro murieron siendo niños y dos se suicidaron.

1. Jenny Caroline (1844–1883) (fue esposa de Charles Longuet).

2. Jenny Laura (1845–1911), nació en Bruselas, Bélgica y fue esposa de Paul Lafargue, junto al que se suicidó.

3. Edgar* (1847–1855), recibió el nombre de su tío Edgar, el hermano de Jenny von Westphalen.

4. Henry Edward Guy «Guido» (nació en Colonia, Alemania en 1849; murió en Londres, Inglaterra en 1850).

5. Jenny Eveline Frances «Franziska» (1851–1852).

6. Jenny Julia Eleonora (nació en enero de 1855; se suicidó en 1898, a los 43 años de edad).

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7. Un niño sin nombre, que nació y murió en julio de 1857.

* Edgar murió a los 8 años por razones fácilmente evitables, y, a pesar de su corta edad, se le atribuyó la muy dudosa autoría de un texto que reza: «En un momento pensé decirle a mi padre que dejara de luchar por los intereses del proletariado, porque lo único que conseguía con ello era que nuestra vida, la de la familia Marx, fuese cada día más incierta, miserable y enfermiza.”

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Posted: Mayo Von Höltz ®

En «Los puntos de las íes» Holleben Licht refiere que Marx nunca se bañó; su mujer se negaba a caminar con él por la calle porque los perros se agrupaban para ladrarle, confundiéndolo -por el olor que emanaba- con los tapires de Nemur, suerte de ratas gordas que habitaban las alcantarillas y cloacas londinenses. Antes de entrar al Borrow’s Pub, que era el lugar donde el padre del socialismo se emborrachaba todas las tardes, el cliente ya sabía si Marx estaba o no estaba adentro.

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