Macri o el regreso de Poncio Pilato. Por Ernesto Alonso

Como si lavase una culpa anticipada, Mauricio Macri ha declarado que no está a favor del aborto y que asume la posición de la Iglesia en defensa de la vida, pero considera un deber político proponer una solución legal a la presunta mortandad de las mujeres más vulnerables.
A riesgo de que su anodina y exasperante gestión de gobierno se hunda definitivamente en el abismo, y buen aprendiz de los hipócritas cálculos democráticos, decidió instalar el tema, aguardando que el debate dure hasta el comienzo del Mundial de Rusia. ¡Con la pelota rodando durante treinta días, todo crimen se olvida y las más aflictivas traiciones y villanías pasan como juego de niños!
Recuerdo haber escrito, hace dos años y cuando este gobierno de CEO’s comenzaba a regir en nuestra Patria, que a Macri lo caracterizaba una “filosofía pragmática”, entre otras máculas constatables. Predicar filosofía de Mauricio es una grave deshonra para Platón y Aristóteles. Lo sé. Pero permítaseme por un instante la “contradictio in terminis”.
¿Qué clase de decoroso resultado puede esperarse del debate parlamentario si la sensibilidad construida por los medios de comunicación, para poner un ejemplo lacerante, favorece y promueve como una opción saludable la eliminación de la vida por nacer? ¡Los medios de comunicación cuyas vestiduras rasgan de continuo en vistas de la objetividad informativa!
¿Creerá Macri en la fuerza moral de eslóganes mercenarios como la “libertad de pensamiento” y “de expresión” para que los defensores de la vida puedan persuadir con la verdad a las sordas huestes de homicidas que buscan solo aniquilar? ¡Huestes largamente entrenadas en la sofística discriminación de pretender defender una vida, ocultando el grito silencioso de quien pugna por nacer!
¿Qué triunfo de la verdad, y de la vida, pudiera esperar nuestro presidente, contrario al aborto, cuando las razones en favor de la vida más débil e inocente importan nada para quienes “el derecho de la mujer” es una fe religiosa que no admite argumentación alguna?
O es un imbécil, o es un perverso. No hay otra alternativa para el presidente Mauricio Macri. Ahora bien, si se trata de un demócrata convencido ambos calificativos son perfectamente intercambiables.
Aún contrario al aborto, si fuese enteramente cierto de este hijo del Colegio Newman y de la Universidad Católica Argentina, será el primero y el máximo responsable del primero y del último aborto legal que tenga lugar en nuestra Patria, de aprobarse la despenalización.
Como el fatídico Poncio Pilato, quien no quería condenar a Cristo, pero la horrenda tentación de “quedar bien” con los poderes del mundo, la debilidad contumaz de una autoridad sin altura y sin hondura, lo arrastró inexorablemente a la más trágica decisión de la historia humana.
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