Los Diputados de Goebbels y Stalin. Por Ariel Corbat

De alguna manera, buena parte de nuestra sociedad es feliz en la mentira, por lo que se conmueve y compromete, o al menos asume la pose del compromiso, únicamente por relatos viciados de una falsedad evidente.

Hay en esa negación de la realidad impotencia por no poder transformarla conforme a lo deseado. Por lo que se elige simplemente ignorarla como hizo el regimen kirchenrista durante sus doce años infames, cuando endrogándose de ficciones la Argentina sin INDEC se jactaba de tener menos pobres que Alemania…

Esa verdadera alienación es el fruto perverso de la pasión por la mentira que, emulando a Goebbels y Stalin, alumbró el relato kirchnerista sostenido por el uso faccioso de los recursos del Estado para imponer su proceso de desmemoria colectiva y adoctrinamiento. Tan de manual totalitario, que el kirchnerismo fue explicado poco antes que naciera Néstor Kirchner, por George Orwell, en las geniales novelas «Rebelión en la granja» y «1984». Porque además el kirchnerismo, un fraude en sí mismo, carece en su vulgaridad delictiva de toda originalidad.
Y al no haber siquiera intentado el gobierno cambiemita dar la batalla cultural, la inercia del relato kirchnerista sigue aflorando. Sea la fantasía morbosa de Santiago Maldonado, un ahogado al que se vende como desaparecido forzado, o la épica inverosímil de brutalidad policial destinada a impedir un beso lésbico, lo falso es sostenido como verdad pese a la autopsia o al video que desmienten ambos cuentos.
Pueden los lectores ver aquí mismo el video, tomado el 2 de octubre del 2017, que es por demás elocuente. Resulta interesante observar cómo quien captó las imágenes inicia la grabación viendo a la detenida como una víctima, y así pregunta: «¿todo por un tabaco?» para luego,  ante la contundencia de la confesión y la prueba material del delito de lesiones provocado a una agente de policía, afirmar en modo sorprendido: «Ah, ah, pequeño detalle…»
Visto el video se comprende que la condena de un  año de prisión a Mariana Gómez, no fue producto de besarse con su pareja, ni de fumar un cigarrillo en lugar libre de humo, sino del «pequeño detalle» de haberle arrancado un mechón de pelo a personal femenino de la Policía de la Ciudad. Agente con la que, curiosamente, no se solidarizó ningún colectivo feminista.

De modo incomprensible, para lo que significa el periodismo, distintos medios se esforzaron por presentar el fallo judicial como la condena a un beso, algo totalmente absurdo y como hemos visto muy fácil de desmentir.

Pero más peligroso aún que un periodismo mentiroso, es hacer política con la mentira. Así, desde el 01JUL19 y bajo el Expediente 3288-D-2019 tramita en la Cámara de Diputados de la Nación, que alguna vez fue honorable, un infame proyecto de resolución para «EXPRESAR REPUDIO POR EL FALLO JUDICIAL QUE CONDENA A UN AÑO DE PRISIÓN EN SUSPENSO A UNA MUJER ACUSADA POR SUPUESTA ‘RESISTENCIA A LA AUTORIDAD‘», firmado por los diputados kirchneristas Mónica Macha, María Cristina Álvarez Rodríguez, Juan Manuel Huss, Gabriela Cerruti, Silvina Patricia Frana, Analuz Ailen Carol, Cecilia Moreau, Roberto Salvarezza, Victoria Analía Donda Pérez, Leonardo Grosso, Gabriela Beatriz Estévez, Magdalena Sierra, Sandra Daniela Castro, Mirta Alicia Soraire y Verónica Mercado.

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Como siempre el kirchnerismo se esfuerza por anteponer su relato a la realidad, y lo hace en términos de absoluto descaro en la contradicción con la verdad. A tal punto, que en la lectura de los fundamentos del proyecto queda claro que para los diputados de la mentira, todos los firmantes, la perspectiva de género es una anteojera ideológica para justificar conductas delictivas, razón por la cual omiten toda referencia a las lesiones sufridas por la mujer policía. Es de esperar que este mamarracho de proyecto, viciado de falsedad y parcialidad sea repudiado por el resto de los diputados.

La sola presentación de este documento confirma algunas cosas preocupantes:

1.- Desconocen la división de poderes del sistema republicano.

2.- Eligen ignorar la evidencia.

3.- Si sos mujer y policía no te cabe la «sororidad».

4.- Siguen  construyendo relatos que anteponen a la realidad.

5.- El kirchnerismo es un fraude en sí mismo.

Finalmente, dejan probado que en caso de volver al gobierno, el método orwelliano volverá a estar en el centro de la escena, y eso explica que hoy, cada vez que Macri y/o Vidal inauguran una obra, los kirchneristas se froten las manos pensando en lo que van a poder robar reescribiendo la historia al reinaugurarlas como propias.

Porque para que se aprecie la verdad y se comprenda el significado del ladrillo bien puesto, había que dar la batalla cultural que CAMBIEMOS no dio. Y siempre que se escuche a alguien confesar que votará corruptos a sabiendas que lo son, debe recordarse que los cambiemitas nunca entendieron que el eje de su gobierno debía ser la batalla cultural. Con soberbia subestimaron al monstruo y lo mantuvieron vivo, lo alimentaron incluso, y ahora su sombra oscurece el horizonte.

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