Mar. Ago 11th, 2020

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Los cuatro desafíos de la Unión Europea – Por Rosendo Fraga

 

En la segunda década del siglo XXI cuatro desafíos ponen a prueba el futuro de la UE y de acuerdo a cómo los resuelva, dependerá su supervivencia como tal y Grecia sintetiza el desafío económico. Lo es más para la Eurozona que para la UE. Todos los países que tienen el euro como moneda están en esta organización, pero no todos aquellos que la integran tienen la moneda única. Concretamente, sólo dos de cada tres países de la UE tienen el euro. En consecuencia, ¿puede sobrevivir la UE a una crisis del euro? La respuesta es que sí, aunque ya no será la misma. El proyecto político puede continuar, pero su horizonte disminuye. Es que la unidad monetaria es la fase más difícil de una soberanía integrada. Grecia ha iniciado el camino de su tercer rescate, pero es incierto si logrará realizar los ajustes necesarios sin tener una crisis de gobernabilidad, aunque también es cierto que sin el rescate seguramente la tendrá. Pero la prolongación de la crisis griega va mellando el sentido solidario que generaba el proyecto de la UE. Hace 71 años Grecia se debatía en una grave situación. Las tropas nazis habían abandonado el país y un débil gobierno provisional griego se veía asediado por las guerrillas comunistas que buscaban tomar el poder para alinear al país con el bloque soviético. En la Conferencia de Yalta, donde Stalin, Roosvelt y Churchill se habían repartido el mundo, Grecia había quedado en una situación un tanto imprecisa, que los soviéticos querían aprovechar. El primer ministro británico intentó convencer a Roosvelt de intervenir para salvar lo que consideraba era la cuna de la democracia occidental, pero el Presidente estadounidense se negó, al no considerarlo un objetivo prioritario. Churchill en persona se trasladó a Atenas al frente de una división británica y sostuvo al gobierno griego, evitando que el país pasara a la orbita soviética. Se trató de la visión de largo plazo de un gran líder político, algo que quizás hoy está faltando.

El segundo desafío es Rusia y sus tensas relaciones con la UE: Europa necesita de la OTAN para su seguridad, pero a su vez esta alianza militar es percibida por Rusia como una amenaza. El alineamiento de las ex naciones comunistas de Europa Central, Europa del Este y aun de los Balcanes con la UE, es aceptado por Moscú. Pero que ello suceda con las ex repúblicas soviéticas es diferente. Que Estonia, Lituania y Letonia se hayan integrado a la OTAN fue un hecho que Rusia no pudo impedir, pero que Ucrania o Georgia lo hagan es algo que hoy sí está dispuesta a impedir. Putin ha ido a una guerra no declarada en el primer país y otra declarada en el segundo para impedir la llegada de la OTAN hasta sus fronteras. Si Europa cede ante el líder ruso, gran parte del sentido del proyecto europeo se verá afectado. Si se mantiene firme, corre el riesgo de una crisis por error de cálculo en el campo militar. Pero detrás de este conflicto subyace una pregunta central: ¿hasta dónde está dispuesta a pagar Europa por su defensa? Es que Washington reclama en la OTAN que los países europeos aumenten su gasto militar y estos son renuentes. En lo inmediato, Turquía que integra esta alianza militar, ha logrado su apoyo para intervenir militarmente en Siria, aunque se le ha pedido moderación con la minoría kurda que también combate al EI.

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El tercer desafío es el terrorismo islámico. Esta amenaza plantea una pregunta central: ¿cuánta libertad están dispuestos a ceder los europeos por tener seguridad? Por ahora, el temor allana las medidas antiterroristas de los gobiernos, ya sea en el Reino Unido, Francia, Italia o España. Se trata de una amenaza común que plantea menos diferencias dentro de la UE que las dos anteriores. Europa, que ha salido airosa del conflicto ideológico entre el comunismo y la democracia, enfrenta ahora una batalla cultural. Evitar que ella termine con la pluralidad y la tolerancia política del proyecto de la UE es un gran desafío. Pero también lo es el éxito militar contra una amenaza terrorista que, utilizando el suicidio como arma, el extremismo religioso como valor moral y la marginación de las minorías musulmanas como fuente de reclutamiento, pone a Europa frente a un desafío sin precedentes, aunque se trata de un capítulo continental de un conflicto global.

Por último se encuentra el desafío de la inmigración, que genera fuertes tensiones y radicaliza los fuerzas politicas y antieuropeas en el continente. Ya no es como en la segunda mitad del siglo XX, cuando llagaba en busca de trabajos mejor remunerados que en su país de origen. Entonces generó fenómenos como las comunidades turcas en Alemania o los argelinos en Francia, en parte legado de las políticas coloniales. Ahora son las guerras de baja intensidad, los estados fallidos y el terrorismo en su faz más bárbara en Medio Oriente y el norte de África, lo que empuja a refugiados e inmigrantes ilegales desesperados a través del Mediterráneo hacia Europa. Las barcazas que se hunden son una imagen de la desesperación y el muro que se construye en Hungría para impedir la entrada de los inmigrantes que llegan a través de Serbia son manifestaciones del nuevo fenómeno. Por su parte el EI anuncia que lo utiliza como una vía de penetración en el continente europeo. Este cuarto desafío no sólo pone a prueba los sistemas sociales por un lado y los de seguridad por otro, sino también los valores esenciales de la cultura europea, que históricamente han hecho del humanismo de raíz cristiana su característica central, más allá del secularismo que avanzó en los últimos tiempos.

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En conclusión: el proyecto de la UE es hoy puesto a prueba por cuatro desafíos centrales y a volatilidad económico-financiera es uno de ellos, siendo Grecia su síntesis más precisa; la tensión con Rusia por la expansión de la OTAN y la necesidad de que Europa adquiere una responsabilidad mayor dentro de ella es otro de los desafíos; el terrorismo islámico que hoy se manifiesta con las acciones del EI, implica un desafío no sólo de seguridad, sino también cultural, poniendo a prueba las libertades públicas y la creciente inmigración a través del Mediterráneo, que pone a prueba los valores esenciales el continente, constituye un cuarto desafío, que se combina con el anterior y su origen y repercusión.

Fuente: http://www.nuevamayoria.com/

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