Los conflictos mundiales siguen escalando – Por Rosendo Fraga

El mundo está enfrentando los peores escenarios previstos, pero los líderes mundiales parecen no actuar en forma correspondiente a los riesgos que se están generando. La posibilidad de una “guerra regional” en Medio Oriente, que enlazara todos los conflictos bélicos en desarrollo, era percibido como el peor escenario y hoy se está dando; la instalación de un “Afganistán” frente a la costa sur de Europa fue la causa que justificó la intervención militar de la OTAN contra Khadafy y ello también se ha concretado; el riesgo de un choque militar entre Rusia y la OTAN era planteado como el peor riesgo que podía enfrentar a Europa y ello puede suceder ahora; que el islamismo radicalizado lograra adeptos entre las poblaciones de EE.UU. y la UE de origen musulmán era un riesgo, pero que ahora reclute como combatientes occidentales de origen cristiano sin nexo alguno con las minorías musulmanes, pone al sistema de seguridad occidental frente a un riesgo imprevisto. Todo ello sucede al mismo tiempo, mientras en el Asia se revitaliza el nacionalismo y genera tensiones militares, incluso entre China y Japón; a la vez, se reinician choques militares parciales en la frontera entre India y Pakistán.

La “guerra regional” en Medio Oriente -que inicialmente involucró sólo a Siria e Irak- ya está incluyendo también a Irán, Líbano, las monarquías del Golfo, Jordania e Israel. El Surgimiento del movimiento político-militar “Estado Islámico” (EI) -el mayor error de la inteligencia occidental desde la Guerra Fría- enlazó la guerra civil Siria, con la violencia entre las facciones sunnita, chiíta y kurdas en Irak. El EI controla un tercio del territorio en ambos países, destruye mezquitas del siglo VII, pero captura intactas las refinerías de petróleo. Frente a él, el gobierno sirio y el iraquí de origen chiíta, con apoyo de Irán y EE.UU. al mismo tiempo, intentan frenar el avance militar de esta organización. Los kurdos -que se extienden por Irak, Siria y Turquía- combaten contra ella con relativa eficacia. El conflicto ha desbordado al Líbano, donde han sido muertos decenas de solados en acciones contra milicianos del Frente al Nusra, que alineado con Al Qaeda, ahora lo está con el EI. Pero lo más peligroso es que milicianos de este frente han tomado el paso entre Siria e Israel en los altos del Golan. Derrotaron a fuerzas regulares sirias y tomaron prisioneros a cascos azules de las islas Fiyi y Filipinas. EE.UU. ha comenzado a combatir con medios aéreos y terrestres nuevamente en Irak, está bombardeando en Siria y de hecho lo está haciendo en coordinación con Irán y teniendo que aceptar que Assad ha pasado a ser el “mal menor”. En este marco, la “tregua indefinida” entre Israel y Hamas luce más que precaria.

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En el norte de África la situación se encuentra en el peor de los escenarios posibles, dado que las milicias islamitas han tomado puertos, ciudades, aeropuertos y amenazan la costa sur de Europa. La abandonada sede de la embajada de EE.UU. en Trípoli hoy es centro de mofa y recreación de las milicias islamitas, que han declarado un “Califato” con el modelo del EI en Irak y Siria. Frente a la inacción de EE.UU. y la UE, Egipto y Emiratos Árabes Unidos han comenzado a bombardear a los extremistas en forma autónoma, temiendo que la extensión de sus acciones puedan complicar a los países del África Sahariana. La “Reconquista de España” para reestablecer el Califato de Córdoba es un lema esgrimido desde las milicias islámicas que actúan en el Magreb. En el África subsahariana, organizaciones del extremismo islámico como Boko Haram en Nigeria (el país más poblado de África) van saliendo de la órbita de Al Qaeda para pasarse al EI, y anuncian también la conformación de su propio “Califato”. La decapitación y su difusión es un método que se va extendiendo y la del segundo periodista estadounidense asesinado de esta manera la va a potenciar.

Arabia Saudita ha advertido que si no se adoptan medidas concretas ya, el EI llegará a los EE.UU. y Europa. Miles de ciudadanos provenientes de occidente están combatiendo en el EI y participando con entusiasmo con sus prácticas del terror. Algunos centenares de ellos ya han retornado y son considerados una amenaza de seguridad potencial. No sólo se trata de personas de origen familiar musulmán, sino también de quienes no tienen ninguna vinculación con ellos. El Reino Unido ha sido el primer país occidental en adoptar medidas excepcionales para enfrentar este desafío, entre las que están quitar el pasaporte a los ciudadanos británicos que hayan ido a combatir con el EI, y la confiscación transitoria de los pasaportes de los sospechosos de terrorismo. Los británicos ex combatientes del EI que han retornado se estiman en doscientos. Todo está ocurriendo con mucha velocidad. El EI ha obtenido en Irak y Siria armamento antiaéreo que puede ser una amenaza para los vuelos estadounidenses y su cantidad de combatientes, que se estimaba dos meses atrás en 13.000, hace un mes en 50.000 ahora se aprecia en más de 70.000. Más que un crecimiento, puede tratarse de errores por falta de información precisa.

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En cuanto a Rusia, el acercamiento de los presidentes de Rusia y Ucrania parece una frágil tregua, más que una posibilidad de acuerdo concreta. Gorbachov ha advertido sobre “un baño de sangre” en Europa ante el riesgo de escalada entre Rusia y Ucrania, Putin ha dicho públicamente que no se puede tomar a la ligera a una potencia nuclear y parece decidido a dividir Ucrania, con sus tropas combatiendo ya en apoyo de los pro-rusos dentro del país. La OTAN, anuncia el 4 la constitución de una fuerza de respuesta inmediata para combatir en Ucrania y Putin ha dicho que ello obligará a replantear la doctrina militar rusa para hacerle frente. Nunca estuvo tan cerca una guerra en Europa desde el fin de la guerra fría. En cuanto a las tensiones militares que generan los conflictos territoriales marítimos en Asia, potenciados por el resurgimiento del nacionalismo, son un riesgo creciente, frente al cual EE.UU. va perdiendo credibilidad ante sus aliados en cuanto a su decisión para contener a China. El recrudecimiento de la tensión militar entre India y Pakistán también ha tenido lugar en las últimas semanas.

En conclusión: los conflictos bélicos en Medio Oriente, el Norte de África y Europa del Este, están en los peores de los escenarios previstos al mismo tiempo; en Medio Oriente ya tiene lugar una “guerra regional”, que con epicentro en Irak y Siria, se extiende a Irán, Líbano, Jordania e Israel mientras EE.UU. ha vuelto a combatir en Irak; en el Norte de África, una gran base del extremismo islámico frente a la costa sur de Europa, ya se ha instalado en Libia y Egipto y Emiratos Árabes Unidos están actuando contra ella; Arabia Saudita ha advertido sobre el riesgo de que el EI llegue a EE.UU. y Europa, reclamando acción ya y Gorbachov ha advertido sobre el riesgo de guerra en Europa por Ucrania, y Putin parece decidido a dividir el país.

Fuente: http://www.nuevamayoria.com/

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