Lo social es el imponderable – Por Rosendo Fraga

La irrupción de la inseguridad como cuestión política muestra que es el ámbito social donde el oficialismo no controla la situación. Con una tregua en lo económico -que los dirigentes opositores creen, el gobierno trata de mantener hasta el Mundial cuando realizaría nuevos ajustes- y con un dominio del sistema político-institucional que se mantiene férreo pese a la derrota electoral, la caída en los sondeos y la imposibilidad de reelección, es en el ámbito social donde el gobierno nacional no controla la situación y donde surgen los imponderables de impacto político.

En diciembre fue la huelga policial más extendida de la historia, combinada con la ola de saqueos más importante que se haya registrado, y en abril un  linchamiento y golpizas de vecinos a decenas de delincuentes, son los hechos que han evidenciado dónde está la situación más vulnerable del oficialismo. En este campo, el Kirchnerismo mantiene su línea ideológica de orientación “garantista”, evidenciada por la designación de Zaffaroni para presidir la redacción del nuevo Código Penal.

La presidenta Cristina Kirchner ha dicho que la política para enfrentar la inseguridad es la “inclusión social” y que quienes están ansiosos por la inseguridad deben tomar el ejemplo de las décadas que esperaron Madres y Abuelas de Plaza de Mayo para “obtener justicia”; el jefe de Gabinete Jorge Capitanich ha dicho ante el congreso que los linchamientos son “expresiones de extrema derechización” y que los medios aumentan la sensación de inseguridad y los miembros de la Corte más alineados con el oficialismo (Eugenio Zaffaroni y Elena Highton de Nolasco), les han dado fundamento jurídico al calificar el linchamiento y las golpizas de vecinos a delincuentes, el primero como “homicidio calificado” y la segunda como “homicidio agravado en masa”.     

La reacción del gobernador bonaerense Daniel Scioli decretando la “emergencia” por la inseguridad en la provincia muestra su interés en preservar su figura como candidato, diferenciándose para ello del gobierno nacional.

Para la Casa Rosada los anuncios del Gobernador buscan sólo satisfacer el reclamo de la opinión pública sin resolver el problema, dado que cuando Cristina llegó al poder en 2007 la población carcelaria en Argentina era de 52.457 presos y hoy es de 62.263 sin que ello haya contribuido a mejorar la seguridad pública.

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Pero, desde la perspectiva de la gobernación de La Plata también es cierto que Argentina tiene 150 presos cada 100.000 habitantes, cuando Brasil tiene 274, Chile  270 y Uruguay 282, casi el doble. Scioli ha dado una respuesta política, pero improvisada y con fallas técnicas, que darán argumentos a la oposición para criticarlo. Ha actuado con instinto político, percibiendo que debía diferenciarse del Kirchnerismo en el tema que es la primera urgencia de la sociedad y que está capitalizando Massa.

Al mismo tiempo, avanza la candidatura presidencial del Gobernador de Entre Ríos Sergio Uribarri, por el oficialismo nacional, quien realizó una gira internacional como precandidato visitando China, mientras que Scioli lo hizo en Estados Unidos.

Uribarri ha dicho para diferenciarse de Scioli, que de llegar a la Presidencia seguirá gobernando con el mismo equipo de Cristina y que no cambiará ninguna de sus políticas. El intendente kirchnerista de Quilmes, Francisco Gutiérrez, ha apoyado su candidatura. El Kirchnerismo ha iniciado la semana tomando distancia del plan de seguridad de Scioli e, incluso, criticándolo.

El paro general que realiza el sindicalismo opositor el jueves 10 de abril confirma que es el ámbito social donde está la vulnerabilidad del kirchnerismo. Las tres centrales sindicales opositoras, lideradas por Hugo Moyano, Luis Barrionuevo y Pablo Micheli, coinciden en esta medida de fuerza, que tiene como referencia el paro general exitoso realizado el 20 de noviembre de 2012. La medida de fuerza tendría asegurada la adhesión de los gremios del transporte, con lo cual también el resultado.

Los dirigentes sindicales opositores decidieron no realizar movilización, pero el sindicalismo “clasista y antiburocrático” ha convocado concentraciones y cortes de rutas como expresiones de protesta en todo el país el mismo día. Por esta razón, convergerá simultáneamente el método tradicional de protesta del sindicalismo peronista que maneja la estructura gremial, con el de la izquierda sindical, caracterizado por la movilización en las calles.

Este paro general tiene lugar cuando por primera vez en más de una década del kirchnerismo en el gobierno, el poder adquisitivo del salario ha comenzado a caer y cuando las jubilaciones pierden frente a la inflación, también por primera vez, desde 2009. Si bien el paro docente bonaerense ha sido resuelto, todavía se mantiene el conflicto en 7 provincias.

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No  solamente la inseguridad, sino también la política exterior, muestran que el kirchnerismo no cambia su línea ideológica, pese al giro hacia el pragmatismo frente a los mercados.

Tras el acercamiento a Vladimir Putin en el conflicto con Ucrania, la conmemoración del desembarco en Malvinas confirmó la línea de política exterior contraria a los países desarrollados, con los cuales supuestamente se  buscaría mejorar la relación económica.

La Presidenta denunció que en Malvinas se encuentra la base nuclear más importante del Atlántico Sur, lo que no es cierto, y que esta base es de la OTAN -alianza militar integrada por Estados Unidos, Turquía y la casi totalidad de los países europeos- lo que tampoco es cierto. Criticó al Reino Unido por tener 20% de desempleo juvenil, que es el mismo de Argentina.

La posición del gobierno argentino frente al Club de Paris sigue siendo contraria a la intervención del FMI para alcanzarlo.

Pero el hecho más relevante en la relación con Estados Unidos, quizás sea la presentación contra argentina en el juicio de los “fondos buitres” realizada por 23 de los 50 estados. La justicia de Nevada ya ha recibido el pedido de uno de estos fondos, para que sean incautados todos los bienes y cuentas del empresario Lázaro Báez, vinculado al kirchnerismo.

Asimismo, en el mismo discurso sobre Malvinas -la Presidenta ya usó ocho veces la cadena nacional en lo que va del año y tres de ellas fueron durante la semana pasada- anunció que se sustituye la figura de Sarmiento en el billete de 50 pesos, por la del “Gaucho Rivero”, controvertido personaje histórico exaltado por el revisionismo como símbolo de la resistencia a la ocupación británica de las islas. La reescritura de la historia en clave kirchnerista no cesa.

Fuente: http://www.nuevamayoria.com/

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