Mar. Ago 11th, 2020

Prensa Republicana

Con las ideas derechas

Las tendencias de la transición – Por Carlos Tórtora

La inminencia del Mundial de Brasil y la incógnita acerca de cuáles serán los costos sociales de la actual recesión, le abrieron un impasse a la política. A esto se le suma que la recomposición del espectro opositor, a partir de la aparición en escena del FAUNEN empieza a contabilizar una cantidad de variables cada vez mayor. Sin embargo, este clima no impide que la transición vaya tomando algunos rasgos propios, que seguramente se irán modificando en los próximos meses. Para empezar, el kirchnerismo ratificó esta semana su estrategia centrífuga. Es decir, la instalación de unos cuantos candidatos presidenciales, cada uno con su propia impronta. Ahora le tocó al presidente de la Cámara de Diputados Julián Domínguez, que anteayer lanzó en Mar del Plata el Grupo San Martín (GSM), al que definió como “una construcción colectiva que aportará ideas para continuar el proyecto nacional”. En el acto realizado en el hotel 13 de Julio participaron unos 2000 militantes y dirigentes, entre los que se contaron Diego Bossio, María Eugenia Bielsa, legisladores nacionales y provinciales, intendentes, empresarios, y referentes de movimientos sociales. Esta puesta en marcha de la carrera presidencial de Domínguez se hizo en la capital política del sciolismo (Mar del Plata) y una semana después de que el Ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo, ratificara su intención de suceder a CFK. Ésta recurre así a una antigua pero efectiva receta para conservar su poder mientras el mismo va declinando: fragmentar no sólo a la oposición sino al oficialismo, tratando de inmovilizar a Scioli para que reduzca al máximo su juego propio. Contando al gobernador entrerriano Sergio Urribarri, ya el oficialismo cuenta con cuatro precandidatos en carrera. ¿Significa esto que habrá una primaria con más de dos fórmulas? Sin duda que esta proliferación intenta además restarle algo al massismo, cuya estrategia electoral es por ahora un misterio.

La segunda tendencia de la transición que se va afirmando es que la expectativa social sobre la marcha de la economía es negativa. Esto aumenta el malhumor social -ya impulsado por la inseguridad- y hace renacer el interés por los casos de corrupción en el poder. Aunque confusamente, el FAUNEN se está lanzando a liderar esta prédica, con la propuesta de la CONADEP de la corrupción. Salta a la vista que este eje tiene rumbo de colisión con la probable alianza electoral con el PRO. Macri es, sin duda, el candidato no oficialista menos propenso a hacer campaña prometiendo investigar los cientos de casos de corrupción en trámite o por tramitarse. Esta contradicción resalta todavía más por cuanto esta semana hubo reacciones judiciales que son típicas de los fines de ciclo. La Sala I de la Cámara Federal de Apelaciones declaró inconstitucional el Memorándum de Entendimiento con Irán y la Cámara de Casación dejó a Amado Boudou al borde del llamado a indagatoria. Si la justicia federal, para recuperar su prestigio, reactivara en los próximos meses las docenas de expedientes sobre corrupción que duermen la siesta, se generaría el clima político exacto que proponen por ejemplo Julio Cobos y Elisa Carrió con la CONADEP de la corrupción. Es que, justamente, esta propuesta es una arma de doble filo. Le apunta a la cúpula del cristinismo pero también implícitamente es una advertencia a los jueces federales. Si una comisión especial determinara que existió un gran volumen de hechos de corrupción durante la década ganada, la justicia federal quedaría en una posición no muy distinta a la de los jueces del último proceso militar con respecto a los derechos humanos. O sea, en crisis y seriamente cuestionada. A todo esto, en Olivos las esperanzas de un soft landing el año que viene se van diluyendo. El creciente nerviosismo hace que germinen proyectos para intentar seguir controlando el Poder Judicial luego de que Cristina entregue la banda presidencial. Por ejemplo, la ley 26.183 del 2006 redujo el número de miembros de la Corte Suprema de Justicia a cinco. Con el reciente deceso de Carmen Argibay, quedan seis, pero la situación de salud de Enrique Petracchi se estaría agravando, Carlos Fayt tiene 96 años y Eugenio Zaffaroni presentaría su renuncia en enero del 2015. Es decir que existirían buenas probabilidades de que el número de ministros se reduzca a cuatro y deba cubrirse una vacante. En ese caso, el cristinismo pensaría en impulsar inmediatamente la designación de León Arslanián, con pretensiones de desplazar a Ricardo Lorenzetti de la presidencia del tribunal. Claro que no sería muy prolijo que, a pocos meses de abandonar el poder, el gobierno estuviera recomponiendo la Corte. Ya en sus últimos meses, correspondería dejar que al máximo tribunal se maneje con conjueces hasta tanto sea electo un nuevo gobierno y se renueve el Congreso.

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Nada de consensuar

Éstos y otros planes llevan a otro capítulo central de la transición en marcha: el gobierno ni siquiera insinúa la posibilidad de consensuar con la oposición las decisiones estratégicas que comprometerán la gestión del gobierno que se hará cargo dentro de un año y medio. Un claro ejemplo son las negociaciones con el Club de París. El Ministerio de Economía ofrecería en las próximas semanas un primer pago mayor al que había propuesto inicialmente, para obtener una quita en el monto de la deuda acumulada y excluir al Fondo Monetario Internacional (FMI). A dos semanas de la reunión que tendrá en la capital francesa el ministro Axel Kicillof, voceros de la cartera dejaron entrever un pragmatismo, pero no garantizaron que la negociación se pueda cerrar exitosamente en el corto plazo.

La oferta inicial argentina consistía en un primer pago de 250 millones de dólares, pero ahora se propondría un pago bastante mayor para evitar la injerencia del organismo que conduce Christine Lagarde, según publicó este sábado el diario La Nación. Aunque esta situación, aclararon las fuentes, no significa que el Gobierno evalúe reflotar la idea de pagar con las reservas del Banco Central, como ofreció la presidenta Cristina Kirchner en 2008. Sin embargo, podría repetir la experiencia de emitir un bono, como ocurrió para cancelar la deuda con Repsol por la expropiación de YPF.

El otro objetivo buscado con esta oferta de pago inicial más generoso es lograr una quita respecto de los US$ 10.000 millones reclamados por el Club.

A cambio, el Gobierno quiere que los acreedores dejen de considerar el pedido argentino como una refinanciación. Esto se debe a que, si se tratara de una refinanciación tradicional, sería muy difícil eludir el rol del FMI, tal como lo indican los principios y la tradición de este Club, fundado en 1956.

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En cambio, dado que consideran que la tasa de interés pagada por los bonos de YPF para compensar a Repsol fue “razonable”, en Economía imaginan la posibilidad de replicar esta solución para conseguir a cambio créditos blandos y, sobre todo, líneas de financiamiento para obras de capital e infraestructura.

Con un pago inicial más fuerte, el equipo económico estaría en condiciones de negociar una quita al monto nominal, calculado en US$ 10.000 millones por los acreedores, entre capital e intereses, dijeron las fuentes o no consultadas. De todo este armado no existe consulta alguna a la oposición, ni dentro ni fuera del Congreso. Con brutal sinceridad, la presidente lo había anticipado varios meses atrás cuando aseguró que ejercería el poder con toda su plenitud hasta el último minuto de su mandato. O sea que la transición, en términos oficiales, ni siquiera sería una expresión simbólica.

Por último, otra tendencia de la actual transición es que la presidente, seguramente consciente de su creciente debilidad, elude sostener las confrontaciones con los poderes centrales. El altercado con los obispos por el documento de los mismos que habló de un país enfermo de violencia, no duró más de algunas horas. La presidente asistiría al Tedeum del próximo 25 en la catedral metropolitana. También se advierten los esfuerzos oficiales por evitar cortocircuitos con la diplomacia de los EEUU. Los recientes elogios de Barack Obama al primer mandatario uruguayo José Mujica fueron una crítica indirecta al populismo kirchnerista -y también a otros- pero en la Casa Rosada nadie se dio por aludido. Al mismo tiempo, el Secretario de Seguridad Sergio Berni avanzó en nuevos acuerdos operativos con la DEA, sin que surgieran voces de protesta en el oficialismo.

Tanta prudencia también tendría que ver con la posibilidad de que el renacimiento del desempleo industrial, con eje en Córdoba, se desencadene un pico de conflictividad sindical, del cual dio prueba el jefe del sindicalismo oficialista, Antonio Caló al convocar a un paro de 24 horas por el no cumplimiento de los aumentos otorgados en las paritarias.

Fuente: http://site.informadorpublico.com/

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