Las elecciones en Argentina: opinión oficial del INTERAMERICAN INSTITUTE FOR DEMOCRACY

 

El domingo 25 de octubre, se han celebrado las elecciones generales en Argentina. El candidato oficial, Daniel Scioli, resultó ganador, con escasos 3 puntos de ventaja, sobre el segundo, Mauricio Macri.

Elecciones extrañas, donde el cuartel general del ganador mostraba a sus dirigentes y partidarios en medio de pesadumbre y llantos, y el del segundo, una enorme euforia.

Es que en la expectativa general, influenciada por las encuestas -cada vez más en entredicho y menos confiables- nadie vaticinaba este resultado, ni siquiera la oposición, que ha hecho una gran elección. Por el contrario, gran parte de opinión pública, analistas y prensa, afirmaba como probable el triunfo del oficialismo en primera vuelta

La segunda vuelta se realizará el 22 de noviembre y es prematuro definir a un ganador, ya que todo balotaje es diferente de lo anterior. Pero lo que ha cambiado son las posiciones relativas: Daniel Scioli, el candidato de Cristina Kirchner, ya no arranca como favorito, sino que ahora Mauricio Macri se perfila mucho mejor.

Pero este resultado, al margen de la definición del balotaje, es sumamente importante. Para comprender el significado de esta importancia y la relevancia para el país, es necesario analizar las elecciones a la luz de los números de las elecciones locales, tanto en las provincias como en las intendencias.

En esas elecciones locales, se puede advertir un cambio generacional y la desarticulación de viejos feudos, que llevaban décadas en ejercicio del poder en gobiernos provinciales y de intendencias.

Eso prueba una madurez cívica, también reflejada en un episodio emblemático en la Provincia de Buenos Aires. Allí, una candidata desconocida hace poco ha ganado la gobernación, a expensas de un peronismo gobernante por más de 30 años, representado por el actual Jefe de Gabinete de Cristina Kirchner. Para quienes no conocen los detalles del complicado sistema electoral argentino, vale la pena aclarar que ese resultado exigía “un corte de boleta”, esto es, separar al votar, la elección de Presidente de la elección de autoridades locales, con una autonomía en la que los políticos descreían.

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El crecimiento de Macri y la defección de Scioli, aun sin definición en el balotaje, han generado un estado de ánimo generalizado de seguridad de un fin de ciclo, ya que la sociedad se ha pronunciado por valores y actitudes que se encuentra en amplia contradicción con los del populismo. Lo paradójico de la situación de Scioli es una prueba de esta afirmación: sus únicas chances de triunfo le exigen una definición que lo aparte y diferencie definitivamente del kirchnerismo.

Dentro de la corriente del llamado “socialismo del siglo XXI” la Argentina, ideológicamente identificada con él, ha mostrado sin embargo, la existencia de reservas institucionales no sólo para impedir la reelección de Cristina Kirchner, la mordaza a la prensa, y las restricciones al poder judicial, sino también para obligar a su candidato a modificar las tendencias populistas.

Dentro de la complejidad de la situación argentina, estas elecciones son un soplo de aire fresco.

Fuente: http://www.intdemocratic.org

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