La verdad sobre UBER: La nueva tecnología está a favor de los taxistas y en contra del modelo explotador de licencias. Por Eric Harris.

Curiosamente, tanto el gobierno y el sindicato de taxistas dicen estar en defensa de los intereses de todos los conductores de taxis de la Ciudad y el Gran Buenos Aires. Vale aclarar una realidad, existen varios tipos de taxistas: está el que alquila la licencia y trabaja, el que posee la licencia y trabaja, y el que tiene la licencia y la alquila. He aquí la gran diferencia para entender realmente quienes serán los beneficiados ante el establecimiento del excelentísimo servicio de Uber. Hoy en día miles de taxistas están forzados a pagar un alquiler de licencia diario de 900 pesos a personas que, en su gran mayoría, son grandes tenedores de licencias. Desde un punto de vista ético ¿En concepto de qué estos trabajadores tienen que estar sometidos a este robo encubierto de casi 30 mil pesos mensuales por el simple hecho de querer ofrecer un servicio formal de traslado urbano a los ciudadanos? Sin mencionar que suelen tener días en los cuales pierden dinero ya que ni llegan a recaudar el precio diario de la licencia. Estos conductores, los cuales he consultado en reiteradas oportunidades estas últimas semanas, prefieren a Uber y están dispuestos a comenzar a trabajar con la nueva aplicación. Sin temor alguno califican al sindicato de taxistas como una mafia que solo defiende los intereses de los tenedores de licencias y no realmente a la mayoría de los taxistas que son los explotados por este sistema de privilegios legales planificado ineficientemente desde el Estado. Estos taxistas explotados son la mayoría. Ésta es la verdad que tanto el gobierno como el sindicato no te quieren mostrar.

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Frente a esta situación el presidente Mauricio Macri se ha pronunciado de forma hipócrita en “defender al sistema de taxis actual ya que es un Símbolo Nacional”. Cualquier personas con un poco de juicio crítico podría encontrar una gran inconsistencia lógica en tal argumentación. Deberíamos recordarle al Señor Presidente que los ciudadanos estamos primero, que los consumidores y conductores tienen el derecho de elegir si operar dentro de su sistema deficiente e intervencionista de licencias, o bajo las reglas certeras, seguras y claras del mercado desregulado (representado por una empresa que ya ha probado estar en la vanguardia del servicio de transporte).

Una vez más vemos como la planificación centralizada del Estado en la economía esta destinada al fracaso: distorsionando los incentivos laborales, creando conflictos sociales por una búsqueda nociva de privilegios legales y condenando a los consumidores a tener que elegir por la fuerza un monopolio legal nefasto tanto en precio como en calidad.

Esto prueba que, contrariamente a sus discursos, el Estado y los grupos gremiales fascistas no operan a favor de las clases medias y bajas (siendo estas la gran mayoría de los consumidores y trabajadores). Por el contrario, están a favor de los privilegios legales que dotan de altas remuneraciones a las personas acomodadas en este colectivista esquema de influencias defendido y promocionado por políticos que simulan ser nuestros representantes.

La realidad es que Uber le esta ofreciendo un gran tarifaso al gobierno de Mauricio Macri, pero no en forma de aumento, sino con una disminución espectacular del 40% en el precio del viaje en taxi, sin contar además la gran mejora en el servicio. Pero el Jefe de Estado prefiere no ver los beneficios y hacerse el sonso al respecto. La nueva plataforma otorga un inmenso aumento productivo al mercado de transporte urbano, generando un salto sustancial en el salario real de los ciudadanos que utilizan este tipo de transporte. Y sin destrucción laboral alguna, ya que es muy accesible iniciarse como conductor, lo que llevara a una inmensa creación de nuevos empleos. Parece una obviedad, pero el Presidente debería salir a anunciar ya la expansión de Uber por todo el país en pos de cuidar el bolsillo de todos los ciudadanos. Nosotros, ante la incompetencia de la clase política, debemos defender al único mecanismo social que realmente hace que los precios disminuyan y nuestros ingresos aumenten: la libertad empresarial.

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*Nota relacionada, ver también “En favor de Uber: carta remitida al Secretario de Transporte. Por Eric Harris”

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