La realidad triunfa otra vez por sobre el progresismo mediático. Por Segundo Carafí

“Toda realidad ignorada urde su venganza” Ortega y Gasset.

Durante todo el año 2016, los medios de comunicación mundiales auguraron un futuro seguro: el referéndum que se llevaría a cabo en el Reino Unido para decidir la permanencia o no en la Unión Europea daría como resultado un cómodo triunfo por del «Sí». Hablaban de que era imposible que el Reino Unido deje por pedido de su pueblo la UE. Ante todo pronóstico el 23 de Junio los británicos votaron por abandonar la Unión Europea y se consolido el denominado “Brexit”. Primer llamado de atención.

Unos meses mas tarde, en Colombia se llevo a cabo un plebiscito consultando a la población sobre la aprobación o no de los denominados “Acuerdos de Paz” llevados a cabo por el presidente Juan Manuel Santos. Durante todo ese año los medios hacían lobby anticipando una contundente victoria del «Sí”, ignorando lo que pasaba en las calles de Colombia donde comenzaban a haber movilizaciones multitudinarias en contra de tal componenda, acusándolos de entregar el país a la izquierda terrorista. La realidad, que siempre se impone para decirle al mundo “acá estoy, esta es la verdad”, mostró que el pueblo colombiano rechazó estos acuerdos y prefirió convivir en guerra con las FARC antes que entregarles impunidad, además del aval al gobierno. Los medios hablaban de sorpresa e indignación. Claro, nunca quisieron ver la realidad que pasaba ante sus ojos.

Durante ese mismo año, los medios en Estados Unidos dedicaron todos sus minutos de aire para difamar al “loco, misógino, racista, homofóbico” candidato a Presidente Donald Trump, incluso se animaron a compararlo con Adolf Hitler. Aventuraban una contundente victoria de su rival Hillary Clinton: una semana antes de los comicios casi no había encuesta que no vaticinara 10 puntos de ventaja de Clinton por sobre el «homofóbico» candidato republicano.

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La realidad otra vez se presentó para marcar la cancha: Donald Trump ganaría la elección, se convertiría en Presidente de los Estados Unidos de América y en lo que va de su gestión no ha hecho nada de lo que los periodistas lo acusaban. Todo indica, a pesar de que los medios no aprendan y e insistan en contarnos otra historia, que Trump y los suyos triunfarán nuevamente en las elecciones legislativas a disputarse el próximo fin de semana en Estados Unidos.

Hechos.

Jair Messias Bolsonaro derrotó el domingo en la instancia de Ballotage al candidato Fernando Haddad, luego de una contundente victoria en las elecciones generales que lo dejaron al borde de ganar en primera vuelta.

Al igual que con Donald Trump, los medios lo acusaban de un montón de cosas que, evidentemente, el pueblo brasilero no compró. De hecho, en este caso fueron mas allá y llegaron a decir cosas tales como que si ganaba Bolsonaro, éste iba a mandar a matar a todos los homosexuales y acusaciones por el estilo: operaciones de prensa demasiado burdas pero esas y no otras eran las imputaciones sin contrastes.

Es evidente que hay un factor común detrás de estos plebiscitos o elecciones presidenciales y el rol de los medios. Estos últimos han intentado llevar un mensaje a la sociedad que esta no quiso comprar: Típico y exagerado divorcio entre opinión publicada y opinión pública.

¿Por qué cuando se hablaba de Bolsonaro se lo nombraba como “el ultra derechista”, como si eso fuese algo malo, y cuando se hablaba de Haddad se lo mencionaba como “el candidato de Lula” (quien además se encuentra preso por delincuente), como si eso fuese algo bueno? ¿No sería acaso una comparación mas real tratar a Haddad de ultramarxista, si es quieren tratar a Bolsonaro de ultraderechista? Sería una comparación o equivalencia mas honesta y cercana a la realidad.

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¿Por qué a Bolsonaro se lo atacaba por ser de derecha y a Haddad  se lo elogiaba por ser de izquierda?

Los medios han intentado venderle a la gente un escenario que no fue o que no es. Procuraron convencer inútilmente a la sociedad de que la realidad era la que ellos mostraban, siempre con el denominador común de satanizar toda opinión contraria a la suya. Pero evidentemente la sociedad en los 4 países citados decidió desatender ese relato y fundó sus votos en las necesidades que le planteaba su realidad concreta y no en la propaganda multimediática. Aquella realidad que justamente los medios no quisieron mostrar por que no les es funcional a su cultura discursiva izquierdista y por esa razón la han tergiversado hasta el paroxismo.

Los resultados están a la vista, los medios pierden cada vez mas poder y las redes sociales son cada vez mas importante en el día a día de las personas (a pesar de sus fallas y problemas). Los medios han subestimado indiscriminadamente a sus audiencias y éstas han respondido con otro paradigma. Es decir con la realidad con la cual lidian todos los días en la calle y no con el utopismo igualitario ofrecido por el periodismo bienpensante.

Llegará un día donde la gente apagará el televisor cansada de ser engañada. Ese día serán los medios los que al fin conocerán la realidad.

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