Sáb. Sep 26th, 2020

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La pluma envenenada de Morales Solá – Por Cosme Beccar Varela

Con un plumazo envenenado, el famoso periodista de «La Nación», Joaquín Morales Solá, tenido por opositor, convalidó doce años de usurpación tiránica kirchnerista. Al final de su articulo de hoy, 26/8/2015, coronado por la gloria de empezar en la «página uno», la más importante del diario como todo el mundo sabe, dice el traidor: «Al final de sus años de esplendor, el kirchnerismo se llevará hasta la única certeza política que había entre los argentinos: que gobernaban los verdaderamente elegidos por la mayoría social». «La Nación», 26/8/2015, fin del artículo en pag. 6).
Ni en la más peyorativa de mis opiniones sobre Morales Solá me hubiera podido imaginar que se atreviera a escribir semejante mentira. Es imposible que el autor no se haya enterado de los vicios insanables que acompañan todas las elecciones realizadas desde el 2003, cuando la «elección» de N.Kirchner fue proclamada con apenas el 17,8% de los votos del padrón y mediante la extraña renuncia al «ballotage» con la cual Menem y Lopez Murphy le regalaron la presidencia al marxi-ladri-peronista. ¿Ese 17,8% fue una mayoría social? ¿Qué clase de aritmética utiliza el farsante plumífero para sacar esa conclusión?.
Con esa falsificación de la «democracia» en mano, N. Kirchner se trepó al sillón de Rivadavia en Mayo del 2003. De acuerdo a la Constitución, todo período presidencial, y con más razón uno usurpado, según el art. 91 de la Constitución (versión 1994) termina a los cuatro años sin admitir prórroga alguna. Sin embargo, el Sr. Morales Solá sabe perfectamente que N. Kirchner se quedó en el cargo hasta Diciembre del 2007 y que mediante el decreto 487/07 nulo de  nulidad absoluta, convocó a elecciones presidenciales para Octubre de ese año para entregar el poder en Diciembre de ese año, extendiendo en forma totalmente inconstitucional su «mandato» por siete meses.
¿A eso le llama el plumífero desvergonzado «ser elegido por una mayoría social»?
Como si eso fuera poco, mediante maniobras de una politiquería delictiva en cuya realización la «mayoría social» no tuvo nada que ver, indicó a su propia pareja (no me consta que fuera su legítima esposa) como candidata presidencial y como era de suponer, ya que todos los recursos del Estado estaban a disposición de ella, fue «electa» como presidente de la Nación.
Obviamente, la convocatoria era nula, la indicación de su pareja sin decisión mayoritaria del partido peronista que la presentaba como candidata, era ilegal además de indecente, y su elección, al igual que su reelección en el 2011 fueron fraudulentas, como lo he denunciado varias veces en estas páginas. Hay sospechas vehementes de que hubo un masivo fraude electrónico en los cómputos electorales, con la colaboración de INDRA, una compañía especializada en esa clase de enjuagues, como lo demostró por su actuación en Venezuela y en otros países, siempre al servicio de la izquierda. De Venezuela tuvo que retirarse por lo escandaloso de sus maniobras y fue substituida por una congénere, SMARTMATIC, que hace el mismo trabajo sucio para el chavismo, gracias a lo cual ese infortunado país hermano gime bajo una tiranía descarada y violenta desde hace 16 años.
¿Se atreverá Morales Solá a decir que también en Venezuela la tiranía miserabilista de Chavez y ahora de Maduro, socia de la de los Kirchner, es obra de la «mayoría social»?  ¡Sólo falta que diga que la tiranía de Cuba, que gobierna realmente en Venezuela, es también fruto de la «mayoría social»! ¿Acaso no gana todas las elecciones que se hacen en la infortunada isla?.
Este «certificado de legitimidad» que le entrega «La Nación» al kirchnerismo, por medio de la venal pluma de Morales Solá, es una gravísima falta a la verdad y a la ingenua credibilidad de sus lectores. Además, dificulta la deslegitimación de esta tiranía que intenta llevarnos al comunismo, y esa deslegitimación, absolutamente procedente, es la única manera de aplicar contra ella el derecho de resistencia que consagra el art.36 de la Constitución (versión 1994). Con eso termina de apretar las cadenas que oprimen al pueblo argentino y en especial a los secuestrados políticos de los cuales ya fueron muertos 314 en las mazmorras del régimen.
Además, el plumazo de marras, prepara la convalidación de la próxima elección presidencial, al sostener (con notoria falsedad) que «la única certeza política que hay entre los argentinos» es que los que suben al poder en este sistema son fruto de la «mayoría social». Ni siquiera admite la posibilidad, más que verosímil, de que en esta elección también haya fraude electrónico y sea Presidente quien quiera que lo sea la secta neo-comunista que realmente tiene el poder. Con eso, quedará cerrada y bien cerrada toda posibilidad de salvar a la Patria de convertirse en un Estado marxista-leninista.
¡Esta es la obra sutilmente nefasta del periodista Morales Solá y de sus patrones de «La Nación»! Lo peor es que por más que lo que acabo de escribir está claro como el agua, no creo que así lo entiendan sino un puñado de lectores, si es que ese puñado existe. Y los que lo entiendan es muy posible que lo rechacen sin argumentos para poder seguir dormitando plácidamente al borde del abismo.

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