Mar. Ago 9th, 2022

Prensa Republicana

Con las ideas derechas

La destrucción no para­. Por Carlos Ialorenzi y Myriam Mitrece

«La transformación no para» es el eslogan de turno. El Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, gasta grandes sumas de dinero, publicitándose como un gran hacedor. Todo parece estar dirigido a posicionarse como futuro candidato a Presidente en el 2023.­

Sin embargo, la que vemos que no para es la destrucción de los valores, la honradez y el sentido común.­

El Sr. Rodríguez Larreta, «Horacio», como su aparato comunicacional lo presenta, junto al Sr. que ocupa el sillón de Rivadavia, «Alberto», tienen varias cosas en común: años percibiendo sueldos públicos, haber formado parte del tribunal televisivo que cada 15 o 20 días nos encerró durante el 2020 y gobiernos que gastan millones de pesos adhiriendo a la ideología de género y al aborto

­EL CENSO­

Los censos son útiles y necesarios para establecer políticas públicas realistas. Nada como un buen diagnóstico de la realidad para obrar a paso seguro. El problema es que en un gobierno que resulta poco -o nada- creíble, un simple censo provocó rumores, sospechas y temores sobre posibles maniobras y manipulación de los datos, muchas de ellas sin asidero, otras, bastante lógicas.­

A las preguntas del Censo nacional de población que se realizó la semana pasada, casi idénticas a las del censo de 2010, se sumaron dos ítems referidos a la autopercepción sexual y étnica.­

­LOS DATOS­

Los primeros resultados arrojados indican que el 99,88% de la población Argentina, se reconoce como hombre o mujer, y que tan solo el 0,12% no se percibe así. Más allá de ser datos preliminares, queda perfectamente claro que la inmensa mayoría del país no está representada o involucrada dentro de las «diversidades de género», que nos están presentando «hasta en la sopa» nuestros gobernantes y por lo cual se gastan grandiosas cifras

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­AL FIN DE CUENTAS, DISCRIMINACION­

La denominada discriminación positiva que fundamenta las políticas de género, se conforma con prácticas y políticas públicas que tratan de aumentar la representación de los grupos minoritarios con el objeto de ejercer una función empoderadora de los grupos que se consideran vulnerados. Paradójicamente, otorgar ventajas y privilegios a tales sectores­ termina generando desigualdades ante la ley, sobre todo cuando las razones son de índole ideológica, más que centradas en necesidades reales.­

Sería suficiente con reconocer que los seres humanos normalmente, nacemos hombres o mujeres y que todas las personas deben ser respetadas más allá de cómo se perciban o lo que hagan en su vida íntima. Todos somos personas, tenemos dignidad intrínseca y deberíamos tener igualdad ante la ley.­

Ahora bien, no se puede tapar el sol con una mano, y fomentar desde el poder constantemente un lenguaje deformado que pretende ser inclusivo, excluyendo a la mayoría que hemos aprendido y hablamos el español o, como hemos visto en los edificios públicos, arriar la bandera Argentina y poner el símbolo del colectivo LGTBQ+ como hace el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, el nacional y algunos gobiernos provinciales.­

Vemos todos los días como la ideología de género está siendo inculcada forzadamente en la educación pública y en la cultura.­

Somos muchas las personas que nos oponemos a esta perspectiva ideológica y sus políticas concomitantes, pero cualquiera que se manifieste en contra de ellas corre el riesgo de ser sancionado por el Inadi y los tribunales o criticado por los medios. Esto se está convirtiendo en la práctica en una dictadura de género, llevada a cabo por los poderes político y mediático. Y la intolerancia es cada vez más coercitiva.­

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­MAS DE 60.000 DESAPARECIDOS­

En un territorio con 2.780.400 kilómetros cuadrados, las 47.327.407 personas que arrojó el censo, indican que la densidad de población sería de 17 personas por kilómetro cuadrado. Qué estamos mal repartidos, no hay duda, pero que nuestro país necesita habitantes es una verdad a gritos. Desde el punto de vista geopolítico nuestro inmenso territorio está peligrosamente despoblado.­

Desde la legalización del aborto en diciembre de 2020, en el sistema público -contradictoriamente denominado de salud- se han practicado más de 60.000 abortos.­

Con una tasa de fecundidad menor a la que exige el recambio poblacional, a los 60.000 futuros habitantes, Argentina, les ha negado la posibilidad de poblarla. En las estadísticas no figurarán entre los nacidos ni entre los muertos.­

­MAS IDEOLOGIA, MENOS REALISMO­

Con una visión no ideologizada de la realidad, queda a las claras que -si hablamos de prioridades- este censo poblacional está mostrando que las políticas públicas gubernamentales en lugar de usar cuantiosos recursos económicos y humanos en promover políticas de género y programas de salud «no reproductiva», debería utilizarlos en dar condiciones que favorezcan la natalidad y promuevan la formación de familias.­

Lógicamente, eso sería con una visión realista y no ideologizada…­

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