Mar. Ago 9th, 2022

Prensa Republicana

Con las ideas derechas

La democracia mal comentada. Por Matías Delgadillo

Resulta inevitable reconocer que en las calles la psicología social ha cambiado rotundamente, es más que evidente la existencia de una tensión jamás antes vista con anterioridad en nuestra historia. Confinamientos eternos, pésimo manejo de la economía, destrucción de la educación y de las instituciones; son algunas de las cosas que marcaron la antesala para dar lugar al malhumor de nuestra ciudadanía.

En el marco de las manifestaciones del #9J por el Día de la Independencia, la gente aprovechó para dar un claro grito por una consigna en común: Libertad. Pero, ¿realmente es suficiente? Lamentablemente no, dado que el gobierno de Alberto Fernández y Cristina Kirchner desatiende totalmente las preocupaciones de la gente en la actualidad, colocando como prioridad los intereses personales por sobre todas las cosas. El corrompimiento de nuestras instituciones conduce a una desestabilización sustancial, hecho que ya estaba previsto de antemano ni bien cuando la vicepresidente designó por Twitter al presidente que le acompañaría en su fórmula, siendo más bien una estrategia electoral sin considerar cómo se gobernaría el país posteriormente.

Frente a estos hechos, el surgimiento de nuevas voces como las representadas por Javier Milei empezaron a conseguir espacios dentro de la política argentina lo cual es considerado un logro más que contundente, en base a un sector de la sociedad que empezó a descreer de la política vieja y tradicional, y poniendo en agenda de todos los líderes, propuestas como la reducción impositiva. Pero esto sigue sin ser suficiente.  

Probablemente el fantasma de la democracia tenga un rol más que central en el eje de la discusión, pues los charlatanes que se llenan la boca hablando este régimen (que de entrada está roto en Argentina) imponen la idea de que todos aquellos presidentes que llegan al poder deben obligadamente y con aval social y político cumplir el mandato. Esto, ignorando que en nuestra Constitución Nacional en el artículo 88 se reza lo siguiente:

“En caso de enfermedad, ausencia de la Capital, muerte, renuncia o destitución del presidente, el Poder Ejecutivo será ejercido por el vicepresidente de la Nación. En caso de destitución, muerte, dimisión o inhabilidad del presidente y vicepresidente de la Nación, el Congreso determinará qué funcionario público ha de desempeñar la Presidencia, hasta que haya cesado la causa de inhabilidad o un nuevo presidente sea electo.”

Este artículo es más que contundente, y sumado a ello la existencia de una Ley de Acefalía presidencial (25.716) para dar respuesta a situaciones como las mencionadas. Por ende, y entendiendo que falta un año y medio para el cambio de gobierno, existen otras alternativas como el juicio político por mal desempeño o por delito en el ejercicio de sus funciones que son avaladas por nuestra legislación y están lejos de representar vicios autoritarios y antidemocráticos, ya que son respuestas que se dan ante crisis de tal magnitud. Téngase presente que en los sistemas parlamentarios europeos la destitución de los primeros ministros es más que común cuando estos quiebran el pacto con la sociedad y no realizan sus labores pertinentes de manera adecuada o se desvían de sus funciones. Si bien es cierto que nuestro sistema es puramente presidencialista y el poder se centra en la figura de un caudillo, están las herramientas legales para que estos sean vigilados en sus acciones como funcionarios públicos.

Frente a los infortunios que padece nuestro país, resulta lógico que nuestra sociedad se encuentre agotada, pero asimismo resulta un acto de pura irresponsabilidad ignorar estos hechos y no alzar la voz contra la tiranía exigiendo el rendimiento de cuentas. La democracia no se limita a únicamente votar cada cuatro años y sentarnos a esperar a que se abran los comicios, sino también a supervisar constantemente a nuestros representantes, ya que ellos no son superiores a nosotros, son nuestros sirvientes, y es nuestro deber como ciudadanos hacer valer nuestros derechos.

Hay que tener memoria y recordar que mientras nadie podía trabajar o ir a estudiar, viendo como la moneda cada día valía menos y era difícil encontrar trabajo, el presidente incumplía su propio DNU. A la postre, y ante los innumerables desastres que nos dejaron en materia económica, política, social, cultural y educativa, no hay que quedarse sentado hasta diciembre de 2023 viendo como hacen lo que quieren con nuestro país. La libertad es un valor por el cual se lucha todos los días. 

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