Dom. Sep 26th, 2021

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La Conferencia Episcopal Argentina convalida la quiebra fraudulenta – Por Cosme Beccar Varela

La Conferencia Episcopal Argentina, o sea, la Asociación de todos los Obispos de la argentina, ha considerado necesario emitir un comunicado sobre el tema de la deuda externa del país. Lo hizo con una celeridad asombrosa. Apenas la Corte Suprema de los EEUU rechazó el intento de la tiranía kirchnerista de evitar el pago de los bonos en mora, los Obispos parecieron alarmarse y hasta escandalizarse y considerar que era su deber opinar sobre el asunto.

Es todavía más asombroso que hayan pasado más de once años desde que han sido secuestrados casi dos mil argentinos, la mayoría integrantes de las FFAA, en contradicción flagrante de varios y fundamentales principios de Derecho, entre ellos,

a) la no retroactividad de las leyes penales,
b) el desprecio de la cosa juzgada
c) y de las amnistías legales que los benefician,
d) la parcialidad de los supuestos jueces que tienen a su cargo los «procesos», que son una burla siniestra en los que no se respeta el principio de presunción de inocencia sino, por el contrario, se presume la culpabilidad por el sólo hecho de haber estado en algún lugar en determinado momento,
d) la imparcialidad que se exige para que un testigo de cargo sea válido, siendo que los únicos que declaran en esas parodias de procesos conducidos por individuos que de jueces sólo tienen el nombre pues son en realidad «partisanos» de izquierda o cobardes aduladores del poder, son a su vez ex-guerrilleros o simpatizantes a quienes ni siquiera se puede repreguntar porque esos «tribunales populares» no lo permiten o no están en las
e) audiencias que, a su vez, son un aquelarre de agitadores marxistas exultantes de odio que insultan a los «procesados» a vista y paciencia de los «jueces»,
f) no se respetan los plazos máximos para mantener la ficción de una «prisión preventiva»
g) ni tampoco se permite que los mayores de 70 o los enfermos puedan estar, aunque más no sea, «detenidos» en sus casas,
h) como consecuencia de lo cual hay cientos de secuestrados de más de 80 años y ya han muerto 241 en cautiverio.

De esto, los Señores Obispos no han dicho ni una palabra públicamente. En privado fingen que se interesan un poco y dicen que «se están ocupando». ¿En qué se ocupan? No lo dicen, pero es obvio que esa ocupación no tiene nada que ver con la defensa de la Justicia, ni con la debida liberación de esas víctimas ni menos aún con sus deberes de caridad que, como Obispos, los obligan inmensamente más que a nosotros, despreciables laicos de a pie que al lado de ellos somos «Iglesia discente», o sea, oyente y obligada a un respeto que, como personas, no merecen.

Por eso debo decir que esta declaración sobre la decisión de la Corte Suprema de los EEUU puede ser calificada, con todo respeto por sus Excelencias, como indignante. Pocos días les bastaron para entrometerse en un asunto que nada tiene que ver con su misión de salvar las almas y de luchar por la Justicia contra la tiranía, y los once años de horrores descriptos más arriba no les han bastado para excogitar alguna declaración que clame al Cielo y exija la inmediata cesación de esas aberraciones.

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* * *

Pero hay más. Esta misma declaración es falaz. En efecto, nada dice sobre cual es la realidad criminosa de la deuda externa contraída por los gobiernos del país desde Videla y Martinez de Hoz en adelante, pero en especial durante la década infame menemista.  No se sabe en qué fueron usados los casi 200.000 millones de dólares que se tomaron en préstamo (ver sentencia del Juez Ballesteros publicada en la sección «Documentos» de «La botella al mar») aunque sí se sabe que no fueron usados para hacer obras ni promover empresas que mejoraran el país ni proveyeran fuentes de trabajo.

Tampoco dice una palabra sobre el descarado repudio de esa deuda externa «in toto», sin abrir una previa investigación sobre sus causas, sus responsables, su malversación y su infame desaparición en los bolsillos de los funcionarios peronistas, radicales y militares.

Como expliqué en el número 1278, del 18 de Junio, en que reproduje el nro. 511, del 25/9/03, Kirchner y Lavagna (su ministro de economía) repudiaron la deuda argentina en un 75% y a quienes no aceptaron ese repudio, anunciaron que no les pagarían ni un centavo.  Los que consintieron el latrocinio descarado, recibieron bonos de dudoso valor. Los que se negaron, recibieron una bofetada por mano de rufián.

A los compradores de esos bonos abofeteados, los llaman ahora «buitres». Y los Obispos sin justificación alguna, asumen el partido del gobierno ladrón contra los tenedores especuladores de esos bonos.

«Especulador» es menos grave que «ladrón». Los Obispos toman partido por el ladrón. ¿Cómo puede recuperarse un país cuyo Episcopado en pleno convalida el latrocinio con invocaciones a su «preocupación pastoral» y convocando a la «oposición» a unirse con los responsables ejecutivos de este asalto para consumarlo?

Por cierto que los Obispos no están solos en esta tarea de «reducidores». El empresariado nunca criticó el asalto de Dubai en que se repudió el 75% de nuestra deuda ni exigió la investigación previa del asunto. Inclusive un mimado miembro de la oposición, ex-empleado de un gran Banco, publica hoy un artículo en «La Nación» apoyando la tesis que inocenta la tiranía. Y todos ellos celebraron la “solución” delictiva como un “logro” de nuestra economía.

Por mi parte, sólo puedo decir, con el debido respeto a la Jerarquía, que su despropósito no me extraña y que la actitud de la oposición y de los empresarios, me repugna.

Termino pidiendo disculpas a la comunidad internacional por la vergonzosa situación en que ha quedado nuestro país. Sólo pido que no consideren que todos los argentinos somos responsables de este desaguisado. Al menos, no a quienes no tenemos ni el más mínimo poder para encarcelar a esos ladrones y hacer que la argentina cumpla con sus obligaciones legítimas (lo cual exige una investigación previa para determinarlo), resarciéndose con el apoderamiento de todo el patrimonio de quienes de una manera directa o indirecta contribuyeron a crear esta situación de quiebra fraudulenta.

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Cosme Beccar Varela

NOTA: Para su información publico la escandalosa declaración de la Conferencia Episcopal Argentina para que Ud. juzgue por sí mismo si es justo o no es justo lo que digo en este indignado artículo.

«La comisión ejecutiva de la Conferencia Episcopal Argentina está conformada por su presidente, monseñor José María Arancedo, arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz; el vicepresidente primero, monseñor Virgnio Bressanelli SCJ, obispo de Neuquén; el vicepresidente segundo, monseñor Mario Antonio Cargnello, arzobispo de Salta, y el secretario ejecutivo, monseñor Enrique Eguía Seguí, obispo auxiliar de Buenos Aires.

«Reflexión ante la situación creada por la deuda externa

«Hemos seguido con atención y preocupación pastoral la situación creada por la deuda externa y sus posibles consecuencias para nuestro país y la vida de nuestra gente, especialmente de nuestros hermanos más vulnerables, tras el reciente fallo de la Corte Suprema de Justicia de los EE.UU. Este hecho reclama con urgencia de toda la dirigencia una actitud madura de unidad y responsabilidad para responder, en una justa negociación, a la situación generada.

«La cuestión económica es un tema central en la vida de los pueblos, pero siempre debe estar al servicio del bien común, del crecimiento integral de la persona humana y en el marco de la justicia. El orden económico no es independiente del orden social, ambos pertenecen al mundo de la ética y tienen en el hombre su sentido y referencia. Por ello, la economía centrada sólo en la especulación financiera debilita las relaciones, posterga el desarrollo de los pueblos y compromete la equidad del orden internacional (cfr. Papa Francisco, [c]Evangelii Gaudium, 55-60; 202-203).

«Vivimos momentos en los que más allá de la justa diversidad de pertenencias políticas, la sociedad necesita y espera actitudes y compromisos que expresen la conciencia de ser una Nación. El tema que nos ocupa pertenece a la vida del Estado Argentino. Confiamos que la buena disposición y la competencia profesional de nuestros dirigentes, fuerzas políticas, empresarios, economistas, gremialistas, pueda encontrar un ámbito de diálogo y de trabajo para dar solución a la situación planteada.

«Pedimos al Señor, que en este camino «Hacia un Bicentenario en Justicia y Solidaridad» (2010-2016) que aún estamos viviendo, podamos crear las condiciones de encuentro y amistad social que nos permitan crecer y fortalecernos como Nación. Que María Santísima, Nuestra Madre de Luján, nos acompañe con su protección maternal.

«Conferencia Episcopal Argentina. Comisión Ejecutiva. 24 de Junio de 2014»

Fuente: http://www.labotellaalmar.com.ar/

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