Sobre la asunción de Donald J. Trump. Por Eric Harris

   Se puede observar en los medios y redes sociales como se sigue descalificando a Donald Trump de populista, proviniendo tales críticas no solo del burdo progresismo sino también de muchos liberales. Dado el caso me gustaría aclarar una realidad que creo que obvian por completo:

   Trump no es un político, es un empresario, un tipo que se dedicó toda su vida a solucionar problemas, a construir y a aprender de sus errores y así mejorar resultados. Su educación financiera es de primera. Es un tipo que toma acción, que ejecuta con determinación. Cualidades muy distantes al poco tacto que tienen con la realidad los políticos de carrera, y también los liberales de libro y los progresistas lobotomizados.

   Para ser mas precisos, las características de un líder populista son las siguientes: deshonestidad intelectual, relato incongruente con la realidad, soluciones impracticables y, la mas importante de todas, seguir repitiendo tales predicas luego de haber fracasado en dichas tareas debido a la aplicación de metodologías inútiles.

   Trump recién hoy asumió, sin duda es bastante pronto para llamarlo populista. Creo que mejor valdría hacer un poco de silencio y quizá en un tiempo debatir sobre su administración.

   Al que sin duda podríamos acusar de populista es al pusilánime de Barack Obama, que las únicas cualidades que tiene son la oratoria y el carisma, propio de un político demagogo. Toda su administración ha sido una farsa inflada por prebendas para comprar el electorado progresista. Todas sus políticas han sido inútiles (e inconstitucionales la mayoría de ellas), guiadas solo por intensiones discursivas pero nunca por hechos y resultados. Obama no ha solucionado ni un problema, por el contrario, los termino empeorando (división social, la deuda publica la elevo al doble, despilfarro fiscal, impuestos altos como nunca antes, muy irresponsables intervenciones militares y desastrosa política exterior).

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   Sobre el perfil polémico de Trump en su campaña, puedo definir que fue un camaleón en las formas (pero no en el fondo de lo que defiende). Tuvo que tener en cuenta los diferentes públicos y así persuadir. Se tuvo que adaptar a las reglas de juego del sistema electoral que en su mayoría de casos genera un contexto de desinformación generalizada y un fenómeno de masas movido por emociones mas que por la lógica. Siendo realistas, de no haber adoptado tal estrategia, él hoy no estaría asumiendo la presidencia. Creo que es por este factor que se comete el error de calificar a Donald de populista. En realidad el solo vio las circunstancias electorales y aplico su metodología empresarial: problema – solución. Y así fue, en un año y medio de campaña, con toda la opinión publica en su contra, con una estrategia discursiva anti-corrección política, gano las elecciones contra todos los pronósticos (manipulados por la casta política y los medios masivos).

   ¿Y que podemos esperar de su presidencia? Dada la brevedad de esta nota, no creo oportuno entrar en muchos detalles, pero de acuerdo a sus designaciones para su equipo de gobierno creo fehacientemente que el futuro de su administración tendrá la siguiente tendencia: gran reducción de la dimensión y el gasto del Estado Federal, auge empresarial y comercial sin precedentes, importante aumento de salarios reales (por lo tanto disminución de la pobreza), mínimo desempleo, gran reducción de impuestos y regulaciones, gradual privatización y liberalización de la educación y la salud, y un notable respeto al orden constitucional.

   Termino el escrito felicitando a la ciudadanía estadounidense, ya que esta elección presidencial era crucial para la preservación de la tradición constitucional (tan devaluada por ambos partidos durante las ultimas décadas).

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En conclusión la asunción de Trump, junto al Brexit el año pasado, ha sido un golpe clave contra el marxismo cultural y la hipocresía del discurso políticamente correcto que tanto han corrompido a la cultura occidental (infectando no solo la política y los medios masivos, sino también el núcleo de la educación secundaria y universitaria).

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