Irán como clave del conflicto global – Por Rosendo Fraga

Obama vive como un triunfo el acuerdo provisional con Irán, pero tiene por delante una batalla parlamentaria difícil para lograr su aprobación definitiva. A su favor juega que el 60% de los estadounidenses está a favor del acuerdo; en contra está la oposición republicana, actitud que es compartida por una minoría de los legisladores demócratas. Su mayor riesgo es que los opositores al acuerdo logren dos tercios en el Congreso. En ese caso, no podría usar el veto para una decisión parlamentaria contraria. Para evitar esta situación, Obama debe trabajar intensamente sobre los opositores de su propio partido, dado que los republicanos tienen mayoría en las dos cámaras pero no llegan a los dos tercios si no suman una minoría de los demócratas. Los legisladores republicanos analizan también sancionar una ley que establezca el voto por sí o por no para permitir el rechazo o la aprobación por mayoría simple, y también aplicar nuevas sanciones o rechazar levantar las existentes, con lo cual se complicaría la implementación el acuerdo. Para la firma del definitivo hay tiempo hasta el 30 de junio. Para los republicanos el acuerdo con Irán es “un error colosal” y para el Presidente es “de lejos la mejor opción”. Mientras tanto, para la negociación del acuerdo definitivo hacen falta pasos concretos por ambas partes, lo que genera por delante más de un interrogante. En el plano global, el acuerdo logrado entre Irán y el G6 (los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad más Alemania) plantea la posibilidad de que este formato sea utilizado en el futuro para resolver otros conflictos de la agenda global. El Papa elogió el acuerdo y en lo económico se espera que Irán, ya levantadas las sanciones, aumente su producción y exportación de petróleo, lo que contribuiría a mantener bajo su precio.

Pero el acuerdo divide a Medio Oriente, generando una fuerte crítica por parte de Arabia Saudita, sus aliados y de Israel. Netanyahu ha dicho que se opondrá al acuerdo y realizará todos los esfuerzos para impedir que se concrete. Dijo que es “inadmisible” y que retiene la posibilidad de usar la opción militar contra Irán. Para ello tiene los tres meses que restan hasta el acuerdo definitivo, e intentará hacerlo. Los gobiernos árabes liderados por Arabia Saudita -que profesan el Islam sunnita- se oponen a la creciente influencia regional del Islam chiíta que lidera Irán -un país musulmán no árabe- y al acuerdo, argumentando que éste beneficiará a Teherán, que logrará se levanten las sanciones que han ahogado su economía, pero sin que se haya comprometido efectivamente a renunciar a su desarrollo nuclear con eventual uso bélico. La influencia iraní se despliega a través de su apoyo a los gobiernos de Irak y Siria, con el poder que ha adquirido la organización Hezbollah -su aliada en el Líbano- y mediante las milicias chiítas que han tomado el control de gran parte de Yemen y amenazan a Arabia Saudita desde el sur. Este último país, que lidera las ocho monarquías árabes (seis de ellas están en el Golfo y las otras dos son Jordania y Marruecos), ha respondido creando una fuerza militar de intervención permanente que combate en Yemen.

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Los conflictos entrecruzan e intensifican con una combinación de fuerza militar, ataques terroristas y divisiones religiosas. La ofensiva de la coalición liderada por Arabia Saudita en Yemen encuentra dificultades, pese a intensos bombardeo que han provocado medio millar de muertos. Las milicias chiítas han tomado el puerto de la segunda ciudad del país y avanzan desde el sur. Arabia Saudita ha pedido ayuda militar a Pakistán, el país musulmán más poblado después de Indonesia. Rusia ha presentado en el Consejo de Seguridad una propuesta para una pausa militar humanitaria que no ha prosperado. La llegada de buques iraníes a Yemen plantea que la guerra civil en este último país se está convirtiendo en un enfrentamiento directo entre Teherán y Ryad, mientras que las fuerzas del gobierno reconquistaron la ciudad de Tikrit (donde nació Saddam), en la mayor ofensiva realizada desde el avance del EI en junio del año pasado. Fueron encontradas fosas comunes con 1.700 soldados iraquíes ejecutados por el EI, que también destruyó el centro arqueológico de Hatra e impulsó ataques en Bagdad. En Siria, el EI tomó el control del barrio de refugiados de Yarmouk, 7 kilómetros al sur de Damasco, y ejecutó a un millar de refugiados mientras el ejército bombardeaba desde el aire, creándose una situación de devastación que amenaza a la capital. El EI también destruyó una iglesia cristiana en la provincia de Al Hasaka. En Turquía -un país musulmán que no es árabe- un grupo terrorista secuestró un fiscal, que fue muerto en una operación de rescate junto con dos de sus captores. El mismo grupo atacó una estación de policía. El gobierno de Erdogan aprovechó para intervenir en las redes sociales y evitar que se difundan imágenes de estos hechos.

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En el norte de África, el conflicto del extremismo musulmán también sufre el impacto del acuerdo con Irán y en América Latina Obama participa en la Cumbre de Presidentes de las Américas. Mientras se negocia con Irán, el terrorismo fundamentalista islámico se despliega en África. En Kenia 143 cristianos fueron asesinados y varias decenas de estudiantes secuestrados por el grupo a Shabaab, alineado con Al Qaeda. El grupo advirtió que va a desatar una guerra sangrienta y la aviación keniata comenzó a bombardear bases del grupo de Somalia. En Nigeria, un ex dictador musulmán ganó las elecciones presidenciales, siendo la primera victoria de un opositor desde que se restableció la democracia en 1999. El grupo terrorista Boko Haram, alineado con el EI, masacró 50 cristianos el día de Pascua en Nigeria. En Libia crece el vacío de poder y aumenta el poder de las milicias extremistas que responden al EI. En este contexto se explica que EEUU haya decidido reanudar la entrega de armas a Egipto, suspendida en 2013 cuando tuvo lugar un golpe encabezado por el actual Presidente (Sisi), que derrocó al gobierno de la Hermandad Musulmana. El Presidente estadounidense se reúne primero en Jamaica con los 15 presidentes de los países del Caribe; luego en Panamá -donde se realiza la Cumbre- con los 8 de los países que integran el Sistema Integrado Centro-Americano; y por último con la Presidenta de Brasil, con quien definirá la fecha de su visita Washington para recomponer la relación bilateral. No tendrá un “encuentro bilateral” con Raúl Castro, pero sí un “contacto de interacción” que generará una foto juntos. La  política de EEUU respecto a Venezuela será motivo de críticas y debates.

En conclusión: Obama considera una victoria política el acuerdo provisorio con Irán, aunque queda por delante acordar el definitivo y la oposición en el Congreso estadounidense no es fácil de sortear; el acuerdo genera fuerte resistencia en la mayoría de los países árabes y en Israel, que hasta ahora han sido aliados de EEUU en la región; al mismo tiempo los conflictos se entrelazan -a veces confusamente- en Medio Oriente, con Irán aliado de EEUU en Irak y Siria, pero enfrentado en Yemen; por último, la actividad del terrorismo fundamentalista islámico en África es creciente y tiene como blanco a los cristianos en Kenya y Nigeria, mientras que en América Latina se reúnen los presidentes americanos en Panamá.

Fuente: http://www.nuevamayoria.com/

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