Vie. Sep 30th, 2022

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Impunidad en la provincia de Buenos Aires – Por Gloria Chafuen

Gloria Chafuen – Licenciada en economía, profesora de filosofía y Magister en Administración de organizaciones sin fines de lucro.

Pasó dos veces. La primera en el 2008 y ahora en mayo de 2015. Siete años entre un robo y otro. Ambos fueron a las 10 de la noche de un día domingo. En el 2008 había 5 personas en la casa. Hace un mes, la casa estaba vacía.

La casa está ubicada a cuatro cuadras de la policía bonaerense. Eso no importó en ninguna de las dos ocasiones. Porque de hecho la zona estaba aparentemente liberada. Si no, es imposible entender por qué la policía no hizo nada. No sólo nunca buscaron a los ladrones. Creo pensar que los ladrones y la policía estaban de acuerdo.

Los ladrones “marcaron” la casa con moños blancos. Cuando el guardia de seguridad del vecino se ubicó en su garita, dos jóvenes de no más de 15 años comenzaron a romper la ventana del frente. Hicieron mucho ruido. Lo escucharon todos los vecinos. Pero nadie llamó a la policía. Dicen que no se animaron. De todos modos no hubiera hecho diferencia. Hay una grabación del vecino lateral que muestra cómo la policía pasó “patrullando” por la calle mientras que los ladrones rompían y robaban.

La gente me dice que tengo que estar contenta. ¡Qué suerte que no había nadie en la casa! ¡Qué suerte que no hubo heridos!

La policía dice que tengo que estar contenta: “Señora, no lastimaron a nadie, y usted tiene seguro, ¿por qué se preocupa?” Me sugirieron que pusiera en el listado mucho más de lo que robaron: “Así el seguro le compensa lo robado”.

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Tengo dos sentimientos: uno de dolor por la invasión vivida y la pérdida de cosas que no compensa ningún seguro. Después del primer robo mi hijo me recordó que le robaron todas las fotos de su padre fallecido. Estaban en un dispositivo electrónico que a los ladrones les resultó valioso. Y en el robo reciente, fue también a mi hijo menor a quien le robaron los regalos que le hizo su padrino durante toda su niñez. El segundo es de desesperanza por mi país, un país en el que todos miramos para otro lado. Todos sabemos que existe Warnes, La Salada y zonas liberadas. Si lo sabe la gente común, como yo, lo saben los gobiernos. Y no existió, ni existe, ni sé si existirá la voluntad política para limpiar la corrupción que representan estos ejemplos, incluyendo la necesaria limpieza de La Bonaerense.

Fuente: http://usahispanicpress.com/