Ideología de género, violencia y manipulación

De la ingeniería social a la ingeniería ideológica. Los poderes públicos, tanto políticos como mediáticos, parecen haberse dado cuenta de que la generación-instauración de la sociedad de pensamiento único, donde la libertad de expresión consiste en que todos opinen lo mismo, necesita una ímproba aunque no muy dificultosa tarea de adoctrinamiento de las masas, lo que en puridad marxista-gramsciana se denomina “hegemonía ideológica”. Y como parece también que tienen prisa y que la labor de ingeniería social es demasiado costosa, van optando por la descarada manipulación informativa, un empeño que dará frutos en poco tiempo gracias a la tenacidad e intensidad con que se va poniendo en práctica.

Respecto a un asunto tan “sensible” como la violencia de género, creemos interesante sacar a relucir algunos casos de manipulación informativa por parte del poder político y de algunos medios de comunicación (especialmente de izquierda como La Sexta, El País, Público y El Diario) tanto en relación a la violencia como la discriminación hacia las mujeres. Dejaremos bastantes casos sin abordar, siendo conscientes al mismo tiempo de que otros medios también manipulan datos; aunque, en cualquier caso, parece que esas otras manipulaciones y bulos salen más fácilmente a la luz porque la realidad objetiva resulta políticamente correcta… si bien algunos supuestos bulos que salen a la luz no lo son tanto.

♦ Algunas de estas manipulaciones se refieren al vocabulario empleado. Por ejemplo, se aplica la denominación de “víctimas” a todas las denunciantes de violencia de género, aunque tan solo aproximadamente un 20% de las denuncias acaben con sentencia condenatoria del acusado y haya fuertes indicios de que el porcentaje de denuncias falsas o instrumentales (igualmente falsas) es muy alto.

Por ejemplo:

En total se han presentado durante ese período de tiempo un total de 43.560 denuncias, interpuestas por 40.718 mujeres víctimas de esta violencia.”) Véase aquí.

Las mujeres víctimas de violencia machista fueron 158.217″ cuando ese es realmente el número de denuncias. (Véase aquí.)

♦ Se habla de “violaciones” y “violadores” en los casos en que el término jurídico correcto es “abuso” o “agresión sexual”, estando reservado el término jurídico “violación” para casos más graves. No se trata de un inocente cambio de nomenclatura, pues hay que tener en cuenta que tanto la conducta reprochada, el dolo penal y las condenas asociadas son mucho más graves. (Véase aquí.)

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♦ Las violaciones o las agresiones sexuales cometidas por inmigrantes suelen ser silenciadas. Se producen muchas agresiones sexuales en grupo por inmigrantes, pero la única famosa y aireada constantemente por los medios ha sido la de La Manada, con responsables españoles. En los casos en que se publican este tipo de abusos, los medios de izquierda tienden mayoritariamente a ocultar la nacionalidad de los agresores. (Véase aquí.)

Otros medios no tan de izquierdas no ocultan sistemáticamente estos datos. Por ejemplo, aquí.

♦ Se habla de “violencia machista o de género” para referirse a la violencia de un hombre a su pareja mujer, sin tener que demostrar el ánimo machista según establece una resolución reciente del tribunal constitucional. (Véase aquí.)

♦ Se habla de “femicidio” o “asesinada por ser mujer” o incluso “terrorismo machista” para las mujeres asesinadas por sus parejas, cuando realmente concurren numerosos factores como causas de esos homicidios, como han demostrado las investigaciones. (Véase aquí.)

♦ Los homicidios de mujeres a sus parejas o hijos/as se justifican generalmente aduciendo a problemas psicológicos o enfermedades mentales, “suicidio ampliado” o como respuesta psicopática disminuida en su responsabilidad penal por haber sufrido previamente violencia de género, mientras que la violencia de hombres a sus parejas o hijos/as son siempre supuestamente consecuencia de la violencia machista o de género. (Véase aquí.)

A veces se producen informaciones surrealistas, como el de la madre presunta asesina de sus hijos, a la cual se desvincula del crimen con una retórica demencial, denominando a la homicida “madre de los niños asesinados”. (Véase aquí.)

♦ En las muertes por suicidio, que afectan 3 veces más a hombres que a mujeres, algunos medios silencian esa diferencia de género, mientras que en la violencia de pareja siempre se deja muy clara. En general, cuando el sexo desfavorecido es la mujer, siempre aparece el dato, pero el caso contrario se silencia a menudo y se habla simplemente de “personas”. Este ejemplo es un caso no muy habitual, porque se trata de ABC.

♦ Por último, esos medios militan a favor del modelo sueco abolicionista de la prostitución, pero sin contar con la opinión de las propias prostitutas, que en muchas ocasiones se decantan más por el modelo neozelandés de despenalización, el cual, probablemente, da mejores resultados, ya que el abolicionismo conlleva el aumento de la prostitución encubierta. (Véase aquí.)

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Entre otros argumentos, para defender esa posición se basan en el discurso del “heteropatriarcado opresor” y difunden un dato varias veces desmentido: “un 80% de las prostitutas son víctimas de trata o lo hacen forzosamente”. (Véase aquí.)

Sin embargo, rigurosos informes de la ONU, en la medida en que puede objetivizarse esta realidad clandestina o semiclandestina-marginal en casi todo el mundo, concluyen que ese porcentaje de mujeres obligadas a prostituirse es de aproximadamente un 15%, una de cada 7. (Véase la página 9 de este documento.)

 En el siguiente enlace se desmienten esa cifra y otros datos que se suelen manipular. Véase aquí.

♦ Otro ámbito de actividad que desfavorece mayoritariamente a los hombres respecto a las mujeres, con cifras abrumadoras, es el de los accidentes laborales, siendo los varones más del 90% del total de los fallecidos. Véase aquí.

Sin embargo, los diarios anteriormente citados no suelen remarcar este hecho, salvo en ocasiones.

Algunos casos son sangrantes, como este artículo de El País, donde se segmentan  los pocos datos que son algo desfavorables para las mujeres en cuanto a siniestralidad laboral, para ser destacados como muestra de desigualdad, retorciendo la objetividad informativa y falseando la realidad con datos sesgados. La burda estratagema de omitir es una de las formas más deleznables de manipular.

elmanifiesto.com

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