Lun. Feb 17th, 2020

Prensa Republicana

Con las ideas derechas

Grabois: “los pobres no son boludos”. Por María Lilia Genta

El amigo Grabois de algo tenía que tomarse para reaparecer en la escena política y recordar, al mismo tiempo, lo de la “mecha corta” para el gobierno de Fernández. Pero esta vez su intervención fue ridícula.

Por supuesto, aunque sería bueno poder dar trabajo y no tarjetas, el haber quitado de la tarjeta alimentaria el alcohol y los cigarrillos es una medida muy oportuna y necesaria. Todos sabemos la verdad de lo que ocurre en aquellos segmentos de población que no han visto nunca levantarse para ir al trabajo ni a padres ni a abuelos: pero hay un temor absurdo a reconocerlo. Como Grabois se ha proclamado católico practicante (lo hizo, al menos una vez, en el programa del periodista Luís Novaresio), me parece oportuno recordarle que todos nacemos con pecado original y, por tanto, con tendencia a obrar mal. Todos: los pobres, la odiada clase media (a la que pertenece el mismo Grabois), los ricos: para todos “se igual”, diría el filósofo Minguito.

¿Quién ignora que muchas embarazadas cambian el alimento que reciben para nutrirse adecuadamente durante el embarazo por cerveza, en el mejor de los casos, o por paco en el peor? Desde la caja PAN de Alfonsín hasta hoy se han burlado todos los planes de ayuda. No he oído ni visto, en los medios, que sean muchos los que se atreven a denunciar esta realidad. Una vez, hace meses, escuché a Carnota contar una anécdota personal, en un supermercado, con una señora que le pidió usar su tarjeta, no esta, sino la anterior, la de Carolina Stanley. La buena señora dejó la mercadería y se llevó la plata ante el asombro del periodista.

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Suelo ver a diario Intratables. El otro día, no alcancé a ver el programa entero, pero comentando el asunto Grabois y sus increíbles dichos, sólo a Reato se le ocurrió decir si no podíamos ser incluidos aquellos que pagando los impuestos sostenemos la “ayuda solidaria”. Paulo Vilouta, que no debe tener mucha experiencia en trabajar con pobres, clamaba: ¡qué madre va a dejar sin leche a sus hijos y cambiarla por vino! Sin duda, por desgracia, muchas. Lo digo desde mi experiencia vivida en distintas geografías de la Patria.

De paso, conviene recordar que la ayuda a los pobres existió siempre; no la inventaron ni peronistas, ni macristas, y antes de los tarjetas y los planes.

Los pobres, Grabois, no son  boludos, pero es un escándalo valerse de ellos para hacer política.

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