Evita: la ladrona. Por Mayo Von Höltz

Evita nunca regaló nada porque nunca ganó dinero suficiente como para hacerlo, todo lo que regalaba no fue comprado con su dinero, fue comprado con el dinero del contribuyente extraído a la fuerza por compulsión fiscal. Evita era la que recibía los aplausos, pero el que pagaba todas las cuentas era el contribuyente. El Estado era el ente que mediaba entre la sustracción y el regalo, pero si lo mismo hubiera hecho Evita en forma privada, las donaciones serían llamadas robo por un lado, y recepción de bienes robados por el otro, e iría presa la delincuente que perpetrase tal maniobra. Como lo hacía en nombre del Estado todos (menos obviamente los que pagaban a la fuerza sus regalos) la aplaudían como si fuera su propio dinero el que repartiera.

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