Escrito al pulso de mi corazón. Por Ariel Corbat.

Que se juzgue a los vencedores de la subversión y no a los subversivos es un monumento a la enorme hipocresía de los argentinos. Habla de nuestra debilidad mental y moral como colectivo país que los que quisieron arriar la Generala Albiceleste, para izar en su lugar por el sucio trapo rojo de la tiranía, puedan victimizarse como perseguidos políticos y olvidemos que son enemigos de la Nación y del estilo de vida propiciado por la Constitución Nacional.

El colmo de ser desagradecidos es llevar a juicio a los hombres que pusieron freno a la dictadura castrista en su intento foquista sobre Tucumán. Los combatientes argentinos del Operativo Independencia defendieron la Constitución Nacional y la integridad territorial de la República Argentina, y lo hicieron bajo un gobierno de iure.

Repugna la conciencia republicana de cualquier patriota argentino que mientras la dictadura castrista sigue oprimiendo al pueblo cubano, nuestro país ofrezca el patético espectáculo de poner en el banquillo de los acusados a quienes salvaron la Patria de vivir el mismo escarnio.

Una sola cosa rescato de todo este nuevo circo del absurdo que se está montando en Tucumán: declarará allí como testigo de concepto nuestro Nicolás Márquez, para dejar en claro que si detrás de nuestros soldados estaba el Estado Argentino, detrás de los terroristas del ERP y Montoneros estaba el Estado Cubano, esa dictadura parasitaria de la sangre latinoamericana.

Los nuestros marcharon al combate con la convicción de vencer o morir, algunos murieron, otros fueron heridos y muchos están presos. Todo soldado sabe que corre esos riesgos y los asume con dignidad, la indignidad en todo caso está del lado del carcelero,de jueces y fiscales que pueden jugar a serlo porque la guerra la ganaron esos a los que mantienen prisioneros.

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Al fin de cuentas, nuestros presos pueden alzar la frente y recitar:

«Mi amor es firme,
incorruptible.
Mi mente es libre,
indestructible.
Soy un soldado.
¡Soy un guerrero!
Aunque ves mi cuerpo doblado
y mi tumba en este agujero,
mirando mi alma podrás ver
que sigo en pie, que muero entero».
,
Vencer a los esbirros de la dictadura castrista no era una opción para la República Argentina sino una necesidad, por lo que la victoria, y especialmente cada combate en el Monte Tucumano haciendo que Tucumán sea siempre sepulcro de la tiranía, es algo que nunca dejaré de celebrar.

¡HONOR A LOS COMBATIENTES Y GLORIA A LOS CAÍDOS!

POR LARRABURE, LUNA Y BERDINA
HÉROES Y MÁRTIRES DE LA CAUSA ARGENTINA
NINGÚN SUCIO TRAPO ROJO FLAMEARÁ POR AQUÍ.

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