Sáb. Dic 5th, 2020

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Entrevista a Gabriel Salas, dirigente venezolano exiliado – Por Agustín Laje

Por Agustín Laje

agus5Quienes sólo tenemos con Venezuela un contacto mediado por los mass media, hace rato que hemos perdido de vista lo que allí acontece en concreto con las luchas que todos los días llevan adelante, ininterrumpidamente desde febrero de este año, porciones significativas de la sociedad venezolana contra la dictadura de Nicolás Maduro. Y es que con las rebeliones venezolanas ha ocurrido lo que suele ocurrir con las noticias extraordinarias que, con el correr del tiempo, se convierten en cotidianas y, por lo tanto, pierden la atención de los grandes medios de comunicación.

En este marco, resulta imprescindible dar voz a quienes continúan la lucha contra la dictadura chavista. Y es por ello que me contacté con Gabriel Salas, joven dirigente venezolano, Director de Estudiantes por la Libertad Venezuela, perseguido por el régimen de Maduro y recientemente exiliado en Santiago de Chile, quien habló conmigo sobre la magnitud de las violaciones a los Derechos Humanos por parte del chavismo, la cantidad de víctimas, los métodos de tortura y persecución política que emplean los agentes del régimen y lo que se espera para los próximos meses.

Lo que sigue, es parte de la conversación que con él mantuve en entrevista especial para La Prensa Popular.

salasA.L: ¿Por qué emigró de Venezuela?

G.S: Por luchar contra el socialismo. Hoy la lucha por la libertad es severamente castigada por una dictadura que pretende arrodillar a mi nación y sumergirla en la peor de las miserias. Desde hace 7 años que les adverso, primero desde las calles con el Movimiento Estudiantil en el 2007 y desde entonces hasta ahora he dedicado mi tiempo y energía en la creación de redes por la libertad y el empoderamiento de jóvenes para que defiendan sus derechos. Este tipo de acciones me han puesto en una lista de negra de amenazados por el régimen. Yo no le voy a dar el gusto al chavismo de ponerme tras las rejas. Yo no me doblego ante ellos ni ante ninguna tiranía.

Los líderes de la llamada Revolución Bolivariana saben que los jóvenes venezolanos aspiramos a un país de libertad con más y mejores oportunidades. También saben que luego de sus quince años de gobierno ya no caben en la ecuación porque son parte de un pasado que no queremos seguir viviendo.

A.L: ¿Quiénes y por qué protestan en Venezuela?

G.S: La protesta en Venezuela es amplia y generalizada porque nadie escapa de la crisis que vivimos hoy en día; sin embargo, hay que resaltar que han sido los estudiantes quienes han asumido el rol protagónico en las protestas de los últimos tres meses. Lo único que no escasea en el país luego de estos 15 años de revolución es la delincuencia, la inflación y la represión. De esa realidad no escapan ni los más ricos, ni los más pobres; sin embargo, estos últimos se enfrentan a la represión desmedida por parte de los grupos para-militares al servicio de la dictadura. Estos grupos violentos, armados y protegidos por el chavismo son conocidos popularmente como «colectivos» y suelen tener sus bases de operaciones en las zonas populares. Por tal motivo muchos de los habitantes de esos sectores terminan realizando las protestas fuera de su entorno directo y se trasladan a lugares donde estos colectivos ven mermado su poder de acción.

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La juventud venezolana, que es motor y combustible de esta lucha, sabe que tiene más futuro que pasado, y que para alcanzar ese futuro de libertad y prosperidad, es imprescindible superar el modelo socialista .

A.L: ¿Cuántas víctimas se calcula que ha dejado la represión del gobierno de Maduro?

G.S: Al momento van más 3000 detenidos en 3 meses de protestas según cifras del Foro Penal, lo que se traduce en un detenido cada 43 minutos. A esto también hay que sumarle las dolorosas muertes de más de 50 personas y la desaparición y tortura de otros tantos que protestaban.

A.L: ¿En qué consiste esa represión?

G.S: A lo largo de estos tres meses la represión se ha vuelto más sofisticada pero también más implacable y brutal. Hay casos muy emblemáticos como el de Bassil Da Costa, un estudiante de 22 años quien fue asesinado con un disparo en la cabeza por funcionarios del servicio de inteligencia que dispararon a mansalva en contra de un grupo de manifestantes el primer día de las manifestaciones. También está el caso de la joven Geraldine Moreno (22 años) quien recibió en la cara un disparo de perdigón a quema ropa y que terminó falleciendo luego de agonizar durante varios días en la clínica. Frecuentes también son los casos de tortura con golpes, violencia psicológica e incluso violación anal por parte de los efectivos a un joven con la punta de un fusil. Hoy en día te llevan preso hasta por manifestar pacíficamente en las plazas y te someten a régimen de presentación con prohibición de salida del país o incluso te condenan bajo el cargo de terrorismo que son 30 años de prisión. A varios dirigentes estudiantiles y políticos se les amenaza, se les abre expedientes e incluso son llevados a la cárcel en condiciones infrahumanas y sin ninguna garantía de su integridad. A varias organizaciones aliadas les han abierto investigaciones y les han allanado las oficinas. En Venezuela se ha desatado un Régimen del Terror. No alcanza una entrevista para narrar todos los casos.

A.L: ¿Cómo se estructura el aparato represivo del gobierno?

G.S: La represión se ejerce de forma directa a través de la Policía Nacional, Guardia Nacional Bolivariana  y los organismos de inteligencia, y de forma indirecta a través de los colectivos paramilitares. También se da el caso en que es ejecutado por fuerzas mixtas. Hay que resaltar que las Fuerzas Armadas Venezolanas están infiltradas y dirigidas por el Servicio de Inteligencia Cubano, mejor conocido como el G2.

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A.L: ¿Existen diferencias sustanciales entre Maduro y Chávez?

G.S: Maduro carece del carisma de Chávez, es un personaje menos hábil políticamente y en consecuencia de menor arrastre. Con esto no pretendo lavarle la cara al difunto «Líder Eterno de la Revolución», puesto que en todo caso, el caos que vivimos hoy es la consecuencia inevitable de lo que él sembró durante años. La quiebra moral y material del país es el legado que el fallecido Chávez le dejó a nuestra sociedad.

A.L: ¿Por qué cree que los grandes medios de comunicación han desistido en continuar informando al mundo sobre lo que ocurre en Venezuela?

G.S: La prensa le dio mucho seguimiento a los acontecimientos durante el primer mes y medio, pero llegado a un punto, toda noticia sufre lo que los economistas llaman un «rendimiento marginal decreciente» y eso quiere decir que después de un tiempo lo que era extraordinario deja de serlo tanto para el periodista como para el lector y ambos colocan su atención en otros asuntos. Para quien no vive en Venezuela ni es doliente de esta tierra y su sangre ya los actos de represión y escasez no son noticia, se dan por hecho del mismo modo en que todos, o al menos la mayoría, damos por sentando el hambre y las enfermedades en África, sin que esto nos quite el sueño por la noche o trascienda de un chiste o un comentario. Además de eso, la dictadura de Maduro jugó muy bien la carta del falso diálogo y de este modo matiza ante el mundo la imagen de cruel tirano que sobre él se tiene. Me temo que las cadenas de medios, nos guste o no, van a continuar operando de este modo y que en cualquier caso nos corresponde a los interesados seguir dando difusión e informando desde nuestras trincheras.

A.L: ¿Cuáles son las perspectivas que tiene de la evolución del conflicto en Venezuela?

G.S: Parafraseando a Alberto Benegas Lynch (h) «Los países no son piscinas y por lo tanto no tienen fondo, siempre se puede estar mucho peor», y hasta donde alcanzo a ver no habrá cambios significativos en Venezuela durante los próximos años, aunque no descarto que pueda haber una sorpresa en el camino. De todos modos a Venezuela no le bastará con sacar al chavismo, es indispensable pero no suficiente para superarnos de este sistema socialista que nos tiene condenados al fracaso como sociedad y como nación. Mi gran esperanza es que el futuro no es un «por venir» sino un «por hacer» y somos muchos los que estamos dispuestos a transformar a Venezuela en un país próspero y de primera.

La Prensa Popular | Edición 284 | Lunes 19 de Mayo de 2014

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