En vísperas de una nueva catástrofe – Por Cosme Beccar Varela

Si algo faltaba para que nos diéramos cuenta de lo que son los varios candidatos presidenciales, vino el «debate» del 5 de Octubre. Hubo cinco que estuvieron y uno que no estuvo, pero no hacía falta, porque sabemos todo sobre él. No hubo debate con ese, pero tampoco lo hubo entre los otros cinco que se presentaron. Cada uno, como dando una lección en el colegio, dijo su discursito y el izquierdista vomitó sus consignas, y nada más.

No hubo lugar para un debate que pudiera considerarse una exposición de ideas contrarias y argumentos para refutar las de los otros. Quisieron imitar los debates de los EEUU entre candidatos presidenciales pero no les salió ni siquiera parecido. Quedó en evidencia que no tienen ideas interesantes y que los cinco, con perdón de la señora Stolbitzer, son unos pobres gatos. ¡Y pensar que uno de esos o el ausente actuará como Presidente de la Nación Argentina! Es para descorazonar al más pintado. Elegir a uno de esos seis para votarlo es como verse obligado a elegir entre seis maneras de suicidarse.

Sin embargo, esta farsa tragicómica, según dijeron los Obispos en su declaración que comenté en el número 1358 de este periódico sería «una auténtica fiesta cívica». Si esto es una «fiesta», ¡cómo será un velorio! Así está planteada la supuesta oportunidad electoral de liberarnos de la tiranía kirchnerista. Es decir, la oportunidad no existe.

Ya he dicho varias veces que Macri no es una opción válida y dije las razones. Entre otras, porque es un inmoral que autoriza y comete abortos en la ciudad de Buenos Aires y es el primero que hizo aprobar una ley autorizando los «homonomios», es decir, el supuesto «matrimonio» entre dos homosexuales, incluyendo la facultad de adoptar niños inocentes para ponerlos al borde de contraer el mismo vicio nefando de sus adoptantes. Pero aparte de eso, es un incompetente con arrestos de tiranuelo, o sea, no tiene capacidad para gobernar el país y lo que es peor, las pocas ideas que se le ocurren, son siempre confiscatorias e impuestas con total desprecio por el Derecho. Además, no hace mucho dijo de sí mismo: «Cada día soy más peronista» y hace poco agregó que adhería a todos los postulados del peronismo. Si no fuera pecado votar por un abortista practicante, lo sería votar un peronista orgulloso de serlo.

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Massa es kirchnerista. Fue Jefe de Gabinete de la usurpadora presidencial desde el 2008 hastas el 2009 y antes de eso, Director del ANSES desde el 2002 (nombrado por Duhalde) hasta el 2007 bajo N. Kirchner que usurpó la presidencia de la Nación en el 2003. O sea, eso de que es «antikirchnerista» es falso. Las «conversiones» de los políticos nunca son sinceras.

Scioli es un felpudo de los Kirchner, después de haberlo sido de Menem y si lo ponen en la Presidencia, será un felpudo del comunista maoista revolucionario Zannini, que es su candidato a vicepresidente, quien será el verdadero ocupante del poder.

Los otros tres candidatos son de relleno. Uno, es un peronista inmoral, valga la redundancia. La otra es radical laicista. Y el tercero es un mini-trotzky con el odio a flor de piel.

Alguien podrá decir que de todas maneras debe haber uno que sea «el mal menor». Respondo: son tan malos todos que el adjetivo «menor» no cabe junto a ninguno de esos males. Y no se olvide que el «mal menor», si es elegido, pasa a ser de inmediato «el mal triunfante» y lo de “menor” queda como una anécdota para la historia de la estupidez humana.

De manera que el futuro sólo puede tener un solo color: negro. Seremos juguete de la izquierda y perderemos, además de las pocas libertades que nos quedan, los bienes, el honor y la Patria. Porque un país gobernado por cualquiera de estos personajes seguirá siendo como hasta ahora o peor, es decir, no será la Argentina. Y nosotros pasaremos a una especial categoría de «apátridas» porque en vez de ser descartados por nuestra nación de origen, seremos nosotros quienes no nos reconoceremos como pertenecientes a una nación que ha cambiado su cultura, sus leyes y su manera de ser, ni como parte de un pueblo «sin padre, sin madre y sin genealogía», que reniega de sus tradiciones y que habrá impuesto otra nación en el territorio de la nuestra.

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Para darse una idea del grado de deshonra en que hemos caído, sólo recuerde que durante ocho años hemos admitido que una mujer de dudosas costumbres y pésimas ideas, con la complicidad de la hez de esta tierra, nos gobernara,  nos “tomara el pelo” por cadena nacional y se enriqueciera fabulosamente a costillas nuestras.

¿Hay alguna posibilidad de recuperar la Argentina? Sí, pero sólo si un número suficiente de personas inteligentes, honestas y valientes resuelve organizarse, pensar bien, arriesgarlo todo y  enfrentar con la máxima severidad, sin transacciones, todo este tinglado de la “dirigencia” corrupta e inepta que nos ha precipitado en este pozo de ignominia. Y eso, atravesando un largo camino de sangre, sudor y lágrimas.

Esta recuperación a partir de esta nada en que hemos caído, sólo puede esperarse por un milagro de la misericordia de Dios obtenido a ruego de María Santísima, siempre y cuando esos buenos patriotas existan y estén dispuestos a cooperar con la gracia, rechazando todo intento de influenciarlos que haga el clero progresista.

Hoy es el aniversario de la victoria de Lepanto, obtenida gracias a un milagro de la Virgen Santísima que cambió el viento contrario a los cristianos por uno favorable a ellos en medio de la batalla. Una poderosa flota musulmana que intentaba invadir Europa fue así destruida. He rezado hoy para pedirle a la Madre de Dios, un nuevo Lepanto para nosotros.

Fuente: http://www.labotellaalmar.com/

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