Dom. Ago 9th, 2020

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En un momento difícil, se apuesta al Mundial – Por Rosendo Fraga

La indagatoria al Vicepresidente dispuesta por el juez Lijo en al causa Ciccone es un hecho político relevante que tiene consecuencias políticas, pero no institucionales, en el corto plazo. En la Argentina han sido electos 29 Vicepresidentes y Boudou es el primero que es citado a indagatoria por una causa de corrupción. Ello sucede al mismo tiempo que la justicia es un campo de batalla de la política. Es la única que puede poner límites al gobierno, dada la debilidad de la oposición. La Presidente tomó la decisión de respaldarlo y contraatacar. Es que si su procesamiento en una causa por corrupción precipitara su renuncia o licencia, situaciones similares podrían generarse con otros funcionarios en los próximos meses y ello debilitaría al gobierno en el año y medio que le resta de mandato. Tras tomar la indagatoria al Vicepresidente, el juez durante la semana la tomará a los demás implicados en la causa. En las semanas siguientes el juez podría dictar el procesamiento, lo que implicaría un golpe político para el oficialismo. Pero la oposición no tiene dos tercios en el Congreso para avanzar con el juicio político para destituirlo. El oficialismo por su parte intentó sin éxito complicar la causa, tratando que la Sala I de la Cámara Federal invalide algunas de las pruebas, en función de las cuales se ha decidido la citación a indagatoria, e impulsará denuncias contra el juez. En el caso que se dicte el procesamiento, la Presidenta parece decidida a mantenerlo en el cargo, aunque ello implique un costo político en términos de opinión pública, porque percibe que su desplazamiento implicaría una fuerte lesión a su poder. El respaldo a Boudou dado por el plenario del Kirchnerismo puro (Unidos y Organizados) y la movilización en su apoyo son manifestaciones de la decisión presidencial. La declaración de Boudou puede generar consecuencias políticas sin involucrar a otros funcionarios o dirigentes del oficialismo.

Políticamente, el acuerdo con el Club de París ha pasado a segundo plano y la decisión de la Suprema Corte de los EEUU en la causa de los “fondos buitres” es central en la semana que se inicia. Si la toma o pide opinión al Procurador, es un escenario favorable para el gobierno, que posterga la definición del tema. Si no lo hace y ratifica el fallo de la justicia de New York, la Argentina enfrenta una situación difícil, que en gran medida puede dar por tierra con las expectativas que generaron los acuerdos sobre juicios perdidos ante el tribunal arbitral del Banco Mundial (CIADI), del pago de la indemnización a Repsol de la indemnización de YPF y el reciente para pagar la deuda pendiente con el Club de París. El oficialismo logró que legisladores del gobierno y la oposición viajen esta semana para intentar neutralizar el “lobby” de los fondos buitres en el Congreso estadounidense. El gobierno espera la decisión judicial con moderado optimismo. La decisión se adopta el 12 de junio y se haría pública recién el 16, el lunes de la semana próxima. El ajuste de tarifas se va diluyendo y el anuncio de la Presidenta de extender la jubilación a medio millón de personas en situación vulnerable que no la tienen confirma la intención de no reducir el gasto público.

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En política exterior, la invitación de Putin a Cristina para asistir a la Cumbre de los BRICS está en una situación confusa y en la asamblea de la OEA Argentina asumió una postura común con el ALBA. El gobierno ruso ha dicho que no ha invitado a la Presidente argentina a dicho encuentro y que las invitaciones para una reunión paralela las realiza Brasil, país sede del encuentro. La realidad es que todos los países de UNASUR -incluida Argentina- han sido invitados a dicho encuentro, del que participarán los cinco presidentes de los BRICS, pero fuera de su Cumbre. La confusión ha sido generada por el anuncio de la Cancillería argentina y tuvo lugar una semana después del confuso episodio ocurrido con el telegrama del Papa a la Presidenta el 25 de mayo. En la asamblea anual de la OEA, que se reunió en Paraguay, la mayoría de los países pidió que en la reunión del año próximo sea invitada Cuba, excluida de la organización hace más de medio siglo. Argentina, junto con Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua (los cuatro países iberoamericanos que integran el ALBA), anunciaron que no participarán de la próxima asamblea si Cuba no lo hace. Mientras Argentina en lo económico busca recomponer relaciones en materia financiera con los países occidentales, en política exterior mantiene una postura diferenciada de EEUU y Europa. La decisión de la Presidenta de apelar el fallo de la Cámara Federal que declaró inconstitucional el acuerdo con Irán se inscribe en la misma línea.

El oficialismo tiene la esperanza de que el Mundial de Fútbol -que se inicia esta semana- deje los problemas en segundo plano y le reporte beneficios políticos. Los funcionarios del gobierno nacional, encabezados por la Presidenta, se han mostrado en varias oportunidades con la Selección Nacional y su director técnico en los últimos días. Los medios oficiales son los únicos que van a transmitir los partidos. La publicidad oficialista en las transmisiones se ha incrementado significativamente respecto a 2010. Los locutores -con alguna renovación- están identificados con el Kirchnerismo. El gobierno espera que un buen desempeño le permita revertir la imagen predominantemente negativa que enfrenta en la opinión pública, incluidos los efectos negativos del caso Boudou. Pero si bien el Mundial de Fútbol en los países que participan del mismo concentra la atención mientras se desarrolla, por lo general no genera efectos políticos relevantes. En Brasil -que desde los años ochenta en que reformó la Constitución siempre realiza la elección presidencial 80 días después del Mundial-, la única vez que el gobierno perdió una elección de las últimas cinco (2002), ganó el Mundial. En Argentina, cuando se ganó en 1978 durante el gobierno militar, su resultado no cambió el curso de la historia y cuando se volvió a ganar en 1986, durante el gobierno de Alfonsín, el Radicalismo perdió las elecciones al año siguiente. Es más, un mes después del Mundial comenzaron las complicaciones económicas del Plan Austral.

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En conclusión: la citación a indagatoria del Vicepresidente es un grave problema político para el Kirchnerismo, pero no será una crisis institucional y la Presidenta lo mantendrá en el cargo, aun procesado; la decisión de la Suprema Corte de EEUU en la causa de los fondos buitres será relevante para la eficacia de la política del gobierno para reestablecer la relación financiera con el mundo occidental; la confusión entorno a la invitación de Putin a la Presidenta a las Cumbre de los BRICS muestra una falencia más entorno al manejo de la política exterior; por último, el gobierno intenta beneficiarse políticamente del Mundial de Fútbol, pero incluso si lograra hacerlo, ello no cambiaría la dirección de los acontecimientos políticos, aunque pueda demorarla.

Fuente: http://www.nuevamayoria.com/

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