Dom. Ago 14th, 2022

Prensa Republicana

Con las ideas derechas

Reflexiones sobre el virus chino. Por Malena Gainza

El año 2020 se inauguró con la llegada del COVID-19 a traumatizar nuestras vidas. Aunque los humanos somos el único ser vivo que se sabe finito, solemos olvidarlo en nuestro diario trajinar, y el virus chino fue un golpe bajo a la inconsciencia colectiva: De repente, el mundo entero se aterrorizó ante un nuevo riesgo de muerte, como si fuese el único.
Por primera vez en la historia de la humanidad, los gobiernos encerraron (en su hogar, en hoteles, en centros de aislamiento) a gente sana. Antiguamente, para frenar epidemias de cólera y peste bubónica, solían poner en cuarentena a los enfermos, nunca a los sanos, a quienes se aconsejaba salir al campo, a respirar aire puro. Pero en el 2020 cualquiera (independiente de su estado de salud) arriesgaba transmitir y contagiarse de COVID -o al menos eso difundían los médicos mediáticos con tono apocalíptico- y la cuarentena de 40 días pasó a incluir a las personas sanas, con cada gobierno dosificando su duración según diversos criterios que oscilaban entre lo lógico y lo abstruso.
Todas las demás contingencias de la vida humana perdieron relevancia. Mucha gente se fundió al no poder ejercer su actividad profesional o comercial debido al encierro. Enfermos aquejados por otros males interrumpieron hasta tratamientos oncológicos y psiquiátricos; la drogadicción y el alcoholismo se descontrolaron; aumentaron los casos de depresión y los suicidios, sólo importaba no morirse de COVID.
En Argentina, el encierro duró casi un año, con aeropuertos, escuelas y universidades clausurados. El gobierno  prohibió actividades en espacios públicos aún al aire libre, persiguiendo y multando hasta un remero solitario navegando por un canal, y ni hablemos de los vilipendiados “runners” acusados de desparramar virus en los parques… Sólo se salvaron del enclaustramiento la casta política (según descubrieron @gonziver y  @guadavazquez meses después), y el periodismo, indispensable para difundir la información dictada por el gobierno a fin de mantener vigente el estado de pánico que avaló un estado de sitio nunca legalizado en el Congreso.
¡Hasta que llegaron las vacunas salvadoras! Sin embargo, la feliz noticia derivó en un sainete político que prolongó la interminable cuarentena: En marzo 2020 se rumoreaba que Cristina traería la vacuna Soberana junto a su hija repatriada de Cuba, pero sólo llegó la hija, más asustada de la medicina en la isla, que de la Justicia en Argentina con Mami ya Vicepresidente. Después las iba a fabricar Sigman en Argentina con una extraña coreografía: licencia de Oxford-AstraZeneca, envasada/etiquetada en Méjico, y pagadas con crédito (dinero nuestro). Luego apareció Figueiras asociado a Putin y al gobierno, todo muy nac&pop (creo que todavía estamos esperando)…Vizzotti y Cahn pujaron por negocios con China y algo lograron. Pfizer nos exigía a cambio nuestros glaciares (según la diputada Moreau), aunque luego bajaron sus pretensiones nadie sabe porqué y algo de vacuna llegó. También Putin nos  mandó vacunas Sputnik (hasta ahora menos de las que pagamos) en heroicos vuelos de Aerolíneas Argentinas con azafatas llorosas y Ministros Vizzotti y Cafiero, y hasta el Presidente, haciendo de changarines emocionados en la pista de Ezeiza. Hubo vacunatorio VIP para Presidencia, los Kumpas, sus amantes y su parentela (porque primero el pueblo). Vizzotti volvió a viajar a Cuba con Nicolini pero, aunque visitaron a la sobrina del terrorista Santucho, tampoco trajeron vacuna, y todavía sigue el intríngulis vacunal: que no llega el 2o componente, que si se mezcla con la china es mejor, o probemos mezclada con Pfizer… ¡Viva la jarra loca criolla! ¡Viva Perón y nos salvamos todos (ellos)!
Anécdotas peronistas aparte, se rumoreaba vacuna de dosis única (salvo Sputnik, de 2 componentes distintos) y decían que si te vacunabas no te contagiabas, santo remedio. Después dijeron que te contagiabas pero por lo menos no ibas a terapia intensiva. Después dijeron que te contagiabas, podías ir a terapia intensiva pero no te morías. Después -al morir gente vacunada- vino la segunda dosis, y la tercera, y en Israel con más del 70% de la población vacunada, ya están aplicando la cuarta dosis.
Primero dijeron que había que vacunarse para ser solidario y no contagiar a los demás. Luego confesaron que los vacunados también contagian, a otros vacunados y a los no vacunados, y que la vacuna puede provocar trombosis, ACV, enfermedad de Guillain-Barré, encefalitis, miocarditis, dolorosas alergias cutáneas, reactivar herpes zoster (culebrilla) entre otros problemas, aún no frecuentes pero que ya han causado importante número de enfermedades y muertes entre personas vacunadas. En cambio, los no vacunados que arriesgan contagiarse de los no vacunados y también de los vacunados, evitarán morir por los efectos secundarios de la vacuna…
Hay rumores que las “nuevas” cepas son mutaciones en el organismo de las personas vacunadas, de virus que se vuelven resistentes a las vacunas inoculadas: el científico francés descubridor del virus del sida, Luc Montagnier, afirmó que era una locura vacunar masivamente en medio de una pandemia, de cualquier pandemia. Por otro lado, afortunadamente, Ómicron parece ser tan “grave” como un resfrío común, y el virus se estaría debilitando.  El inventor del PCR (Kary Mullis, premio Nobel de Quimica 1993) dijo que su método no sirve para diagnosticar enfermedades virósicas respiratorias, que da muchos resultados falsos positivos. ¿Los falsos positivos serán los que antes llamábamos gente sana y ahora bautizaron enfermos asintomáticos??? Sin embargo, obligan a hisoparse, obligan a vacunarse, y exigen Pase Sanitario para cada vez más actividades, aunque tener un Pase Sanitario no te evita contagiarte ni evita que contagies a otro, ni garantiza que seas un enfermo asintomático o estés sano, por más dosis de vacunas que tengas aplicadas. Este Pase sólo le será útil al Gobierno para controlar la circulación y el encierre (¿arbitrario?) de la población, no necesariamente para garantizar inmunidad ni para monitorear la circulación del virus…
Ya no sé qué creer, salvo creer en Dios, y rogarle que Su voluntad sea clemente conmigo y con mis seres queridos. ¡Feliz Año Nuevo para todos!🙏🏽❤️🍀



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