Jue. Ago 6th, 2020

Prensa Republicana

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El viejo nuevo kirchnerismo. Por Alexander Beglenok Belchior

El pasado martes 10 de diciembre, Alberto Fernández asumió como nuevo presidente de Argentina reemplazando así a Mauricio Macri. En sus primeras palabras en el cargo, no dejó pasar la oportunidad de anunciar su ideología hablando de temas como corrupción, política internacional, libertad de prensa y economía.

Corrupción, libertad de prensa derechos humanos y más

En un discurso que duró poco más de una hora y ante la atenta y vigilante mirada de Cristina Fernández de Kirchner, sus aliados políticos y algunos de los principales referentes de la “patria grande” latinoamericana, pudimos notar a un Alberto conciliador y abierto al diálogo en las formas, pero autoritario y muy agresivo en lo que al contenido político ideológico refiere.

Durante la locución, sobre todo en los primeros minutos, el presidente hizo hincapié en la defensa de la democracia destacando al ex presidente Raúl Alfonsín; convocó a la “unidad de toda la Argentina” para construir un “nuevo contrato ciudadano social” que, según expresó, debe ser fraterno (porque hay que abrazar al diferente) y solidario (en emergencia social hay que empezar por los últimos para llegar a los primeros); llamó a superar muros y cerrar grietas.

El punto de quiebre, y donde comienza a ser más agresivo se da cuando menciona que “para lograr el sueño de una convivencia positiva entre los argentinos, partimos de que toda verdad es relativa.” Resaltando que “Tal vez de la suma o la confrontación de esas verdades relativas “podremos alcanzar una verdad superadora supo decir con acierto Néstor Kirchner”.

Con aciertos, medias verdades, datos falsos y siempre partiendo de la premisa de que “Queremos un Estado presente, constructor de justicia social que le de aire a las economías sociales”, comienza a resumir la herencia que recibe intercalando esto con medidas que tomaría y marcando su línea ideológica de gobierno. Algunos de los temas que abordó fueron: Argentina contra el hambre, cultura del descarte, endeudamiento, default, despilfarro, destrucción de empleo, inflación, presupuesto, las pymes, cultura del trabajo, justicia, garantizar el derecho al empleo, entre otros temas.

Algunos puntos merecen ser resaltados. Uno de ellos es la idea, que reiteró en más de una ocasión, de un “nuevo contrato de ciudadanía social” el mismo, en palabras del propio Fernández “supone unir voluntades y articular al Estado con las fuerzas políticas. Los sectores productivos, las confederaciones de trabajadores, los movimientos sociales que incluyen al feminismo, a la juventud y al ambientalismo, vamos a sumar en ello también el entramado científico tecnológico y a los sectores académicos”. Haciendo alusión a los sectores que considera relevantes para los próximos cuatro años.

“En democracia, sin justicia realmente independiente no hay democracia.” Con esta frase comenzó a hablar de dos de los temas más polémicos si tenemos en cuenta que a su lado estaba nada más y nada menos que Cristina Kirchner como son justicia y corrupción. Continuó diciendo: “Hoy vengo a manifestar frente a esta asamblea y frente a todo el pueblo argentino un contundente nunca más. ¡Nunca más! Nunca más a una justicia contaminada por servicios de inteligencia; nunca más a una justicia contaminada por operadores judiciales, por procedimientos oscuros y por linchamientos mediáticos. Nunca más a una justicia que decide y persigue según los vientos políticos del poder de turno; Nunca más a una justicia que es utilizada para saldar discusiones políticas, ni una política que judicializa los disensos para eliminar al adversario de turno. ¡Cuando digo nunca más es nunca más!”

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Con esta declaración, anunció que enviará al Congreso una serie de leyes para reformar de manera “integral” el sistema federal de justicia, el desfinanciamiento e intervención de la Agencia Federal de Inteligencia. Por su parte, en materia de seguridad, también impulsaría una serie de reformas para “escapar a la lógica del gatillo fácil y justificar las muertes por la espalda”.

Medios de comunicación, redes sociales y pauta oficial también en la mira. En este punto habló de “operaciones de intoxicación con noticias falsas a través de medios y redes sociales” y de su interés en “una prensa independiente del poder e independiente de los recursos que la atan al poder”. En este sentido, y sin ser muy claro en lo que propone, a excepción de un recorte significativo en materia de pauta oficial, anunció que en las próximas semanas van a convocar a los diferentes espacios implicados para tratar temas relacionados. Esto dejaría la puerta abierta a él sueño de Donda y Lorenzetti de regular lo que se publica en redes sociales.

“También en nuestra Argentina hay mucho sufrimiento por los estereotipos, los estigmas, por las formas de vestirse, el color de la piel, por los orígenes étnicos, el género o la orientación sexual. Abrazaremos a todos los que sean discriminados. Porque cualquier ser humano, cualquiera de nosotros, puede ser discriminado por lo que es, lo que hace o lo que piensa y esa discriminación debe volverse imperdonable.” Esta declaración, por su parte, puede ser entendida como el camino a seguir en materia de Derechos Humanos, entendiendo esto como una forma de advertir que, al igual que ocurrió en el anterior gobierno kirchnerista, las opiniones que atenten contra el viejo nuevo relato son imperdonables.

Economía

En materia económica, no hubo excepciones. Default, justicia social y suba de impuestos fueron los ejes de su discurso.

Sobre el posible default de Argentina Alberto Fernández dijo: “El país tiene la voluntad de pagar, pero carece de la capacidad para hacerlo”; “Para poder pagar hay que crecer primero”. No da lugar a dudas.

El Estado como generador de empleo: “La cultura del trabajo se garantiza creando trabajos formales con todos los beneficios de la seguridad social, no de otro modo. Por eso pondremos en marcha acciones que faciliten que todos los titulares del trabajo social complementario puedan insertarse en el mundo laboral y cobrar por su trabajo.”

Para poder “llenar la heladera de los que menos tienen” propone un impuestazo disfrazado de aporte solidario para el sector productivo, “en un contexto de gravedad extrema debemos comprender que no existe la posibilidad de pedirle más esfuerzo a quienes tiene hambre, no se le puede pedir más sacrificio a quien no llega a fin de mes. Debemos salir de esta situación con solidaridad para que cuando se encienda la economía todos los sectores sin excepción puedan verse beneficiados. Pero hasta eliminar el hambre le pedimos a los que más tiene un mayor aporte solidario para quienes están pasándola mal.” En este sentido, y por si quedaban dudas, fue aún más contundente: “Los únicos privilegiados serán quienes han quedado atrapados en el pozo de la pobreza y la marginación”.

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Relaciones internacionales

Si los puntos anteriores dejaron claro el camino que seguirá este gobierno, en materia internacional la cosa no es muy distinta.

Sobre los conflictos en la región habló de reclamos sociales, golpes de Estado y movimientos autoritarios. “Sabemos que se trata de un mundo altamente complejo, con grandes problemas y desequilibrios económicos. Han crecido en varios países movimientos autoritarios, ha habido golpes de Estado y, al mismo tiempo, en varios países, crecen reclamos ciudadanos contra el neoliberalismo y la inequidad social”.

No sólo se quedó en los dichos. En los hechos recibió a Jorge Rodríguez, alto funcionario de la dictadura que encabeza Nicolás Maduro en Venezuela, al dictador cubano Miguel Díaz Canel, al ex presidente de Ecuador, Rafael Correa, con pedido de detención por corrupción durante su gobierno y al ex presidente de Uruguay quien, en su juventud, formó parte del grupo terrorista Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros.

Cierre del discurso y mentor

En el cierre del discurso Alberto Fernández no terminó, lógicamente, sin antes mencionar “la generosidad y destacar la visión estratégica qué mi querida amiga” en alusión a Cristina Kirchner, quien lo nombró candidato a presidente relegándose ella a ser vicepresidente. También recordó al ex presidente Néstor Kirchner.

Sin embargo, el hecho más llamativo ocurrió cuando hizo alusión a Esteban Righi, “quien me inculcó como nadie los mejores valores del Estado de Derecho”. Recordemos que Righi, quien falleció este mismo año, fue procurador general, cargo que abandonó tras sus diferencias con Amado Boudou por el caso Ciccone. Por su parte, también fue ministro del interior durante el gobierno de Héctor Cámpora y fue el impulsor del acta de liberación que, en 1973, permitió, incluso antes del indulto presidencial, la salida de terroristas de Montoneros y del ERP de la cárcel de devoto.

Primera semana en hechos

Lo expuesto por el presidente Alberto Fernández en su discurso fue acompañado con hechos durante su primera semana de mandato.

Liberación de “presos políticos”, suba de impuestos, retenciones al campo, bonos sociales, dólar a precio más caro para quien puede viajar, doble indemnización para que las empresas no puedan despedir, reunión con dictador cubano, aumento del impuesto a los bienes personales, baja y congelamiento del precio de los medicamentos, impuesto al ahorro, asilo político a Evo Morales y derogación del decreto que permitía a las fuerzas de seguridad utilizar armas de fuego y pedir DNI en el tren fueron algunas de las medidas impulsadas en sólo 5 días hábiles gobierno.

Con lo expuesto, parece que nace un nuevo viejo kirchnerismo con lo peor de los 12 años de la gestión de Néstor Kirchner y Cristina Fernández agregando tintes del progresismo internacional.

*Alexander Beglenok Belchior es director de Alt Media. 

https://altmedia.com.ar/

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