El periodismo progre, Bolsonaro y Dios. Por María Lilia Genta

Lo que más asustó de Bolsonaro a nuestros periodistas progres no fue su nacionalismo, ni su valoración de las fuerzas armadas y de seguridad (en este punto su férrea oposición a la libre delincuencia), ni siquiera su promesa de terminar con la ideología de género. Lo que dejó atónitos a nuestros periodistas progres (por ejemplo, Clarín y TN) fue que se atreviera a poner a Brasil y a su Gobierno bajo la protección de Dios después de haber dado públicamente gracias a la Divina Providencia que haya salvado su vida tras el atentado. Hasta se tomaron la ridícula molestia de contar cuántas veces el nuevo Presidente de Brasil nombró a Dios en sus discursos. No se le ahorraron los epítetos: “medieval”, atrasado, retrógrado… y todo esto sólo por acordarse del Buen Dios.

Son tan ignorantes los progres que, al parecer, no saben que mucho antes de Cristo los pueblos paganos se encomendaban a sus dioses por lo que el calificativo de “medieval” es plenamente absurdo. Que se lo pregunten a Platón o a Cicerón.

No sé cómo será el Gobierno de Bolsonaro. Comparto muchas de sus propuestas. Me gustaría que algunas de ellas se aplicaran en y para la Argentina.

Por otra parte, la presencia en Brasilia del líder húngaro Orban fue una de las mejores sorpresas que tuvo esta asunción presidencial. Lo interesante es que a estos dos gobiernos de Hungría y Brasil no los unen las finanzas, ni el escaso comercio, ni menos la cercanía geográfica; los unen valores superiores que por lo que se ve no están del todo perdidos en el mundo actual.

Bolsonaro cuenta con la oposición de buena parte de la Jerarquía de la Iglesia Católica de Brasil, dominada fuertemente y desde hace muchas décadas por la Teología de la Liberación y el Tercermundismo. Acaba de trascender, además, la preocupación del Papa Francisco por el triunfo de esta “derecha” que cree en Dios, defiende la vida y la familia y promete erradicar de las escuelas públicas la ideología de género. Tiempo atrás, el Obispo Helder Cámara  se ocupó de espantar de las filas de la Iglesia Católica a la buena gente que no era marxista. ¿Esto explica que el treinta por ciento de la población de Brasil se haya pasado al evangelismo el que ahora ha ganado posiciones inéditas de poder y de influencia?

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Recuerdo que a Pinochet lo apoyaron las iglesias protestantes mientras la Iglesia Católica, también carcomida por el tercermundismo, no le agradeció precisamente que hubiera liberado a Chile del comunismo.

¿En Argentina transitaremos caminos semejantes? La Conferencia Episcopal Argentina fue a saludar al Presidente Macri y lo reprendió por la situación social. Pero eso sí, no le dijo ni mu por la ideología de género, aunque en ese mismo momento en las escuelas públicas se estuviera pudriendo el alma de los niños con esa enseñanza y varias escuelas privadas católicas estuvieran recibiendo inspectores que acudían a fiscalizar cómo se trataba el tema al mejor estilo estalinista.

Ahora, hablando desde otra perspectiva, es de preocupar que a partir de este momento se configure una suerte de triángulo entre Estados Unidos, Brasil y Chile lo que dejaría a la Argentina en una situación de extrema debilidad geopolítica en la región. Esto nos pasaría de seguir teniendo un gobierno que de tanto someterse a la corrección política e ideológica acaba siendo ni chicha ni limonada.

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