¿El Papa en el lugar de Fidel Castro y Hugo Chávez? – Por Alejandro Ezcurra N.

“Chávez se murió y Fidel está enfermo. Francisco asumió ese papel de liderazgo, y está acertando en todo”, se vanaglorió el líder marxista Juan Pedro Stédile, del Movimiento de los Sin Tierra (MST) del Brasil, uno de los organizadores del “Encuentro Mundial de los Movimientos Populares”, realizado en Santa Cruz de la Sierra coincidiendo con la visita papal [1].

Realmente causa estupor observar que, en momentos en que las fuerzas revolucionarias demoledoras de la familia y de la propiedad viven una severa crisis, marcada por la falta de líderes de talla y por la pérdida de apoyo popular, parecen cifrar sus esperanzas nada menos que en el Papado, la institución defensora por excelencia de la armonía social que aquellas se proponen destruir. Y atribuyen al sucesor de San Pedro ser también el sucesor de los máximos abanderados del marxismo en América Latina.

Y el Papa Francisco parece dar alas a esa expectativa. El día 9 de julio se presentó en el encuentro de “movimientos populares” en Santa Cruz de la Sierra, donde pronunció un encendido discurso que, sin abordar ningún tema específicamente espiritual –como cabría esperar del Vicario de Jesucristo–, se concentró exclusivamente en fustigar el capitalismo y la propiedad privada con frases que impactan, pero cuya objetividad en los hechos necesitaría ser demostrada: “La casa común de todos nosotros está siendo saqueada, devastada, vejada impunemente”; “Se está castigando a la Tierra, a los pueblos y a las personas de un modo casi salvaje”; “Este sistema ya no se aguanta”; “No basta con dejar caer algunas gotas cuando los pobres agitan esa copa que nunca derrama por sí sola”, etc. [2]

Sus palabras fueron ovacionadas por líderes marxistas y seguidores de la teología de la liberación. Entre ellos se destacaban, relata el sitio “Destaque Internacional”, el presidente socialista Evo Morales, –quien se presentó ante el Papa vistiendo “una casaca con un diseño del sanguinario ’Che’ Guevara”, ultrajante a la investidura del Pontífice–, “el brasileño Juan Pedro Stédile, dirigente del Movimiento Sin Tierra (MST), que promueve desde hace décadas la violencia revolucionaria en el campo brasileño, y el trotskista argentino Juan Grabois, especialista en agitación urbana en las periferias de Buenos Aires”, al lado de otros elementos de similar orientación.

Lo llamativo del caso es que tales elementos figuran entre los peores y más radicales exponentes de ideologías revolucionarias en América Latina, remanentes del comunismo. No obstante –prosigue “Destaque Internacional”– el Papa Francisco “los trató como si fueran los mejores entre los mejores, asegurando que sus actos estarían ’motivados por el amor fraterno’, que serían promotores de ’un cambio positivo’ en la sociedad, y que estarían realizando una auténtica labor de ’poetas sociales’”. ¿Pueden acaso considerarse la lucha de clases y la violencia “poesía” social?

Inclusive el Pontífice alentó a esos elementos, de los cuales muchos son ateos, diciéndoles que comparte la fe con ellos ( “Nuestra fe es revolucionaria” , expresó) y que “los he llevado en mi corazón”. Es difícil que la izquierda no presente estas palabras como un apoyo papal a la vanguardia de la lucha de clases. Lo cual, para un fiel católico que venera por sobre todo en la Tierra al Vicario de Jesucristo, es motivo de profunda consternación.

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En su discurso el Papa Francisco expuso sus metas: en materia socioeconómica, el “cambio de estructuras”, expresión que coincide con el gastado lema que desde hace 50 años es bandera de la llamada “izquierda católica”; y en materia ambiental, la convocación a defender la “madre tierra”, tarea que considera “tal vez la más importante que debemos asumir hoy” [3].

Pero en este último punto el discurso papal exhibe –al igual que la reciente carta encíclica “Laudato Si”– una grave y preocupante insuficiencia de base científica; lo cual, señala el artículo, “con el debido respeto, afecta una premisa fundamental de ambos documentos. Se trata de la tesis de los ecologistas más extremados, que [el Papa] Francisco asume por entero, de que la actividad humana, y no los ciclos de la naturaleza, sería la gran responsable por los actuales cambios climáticos”.

Esa postura, agrega el texto, “no posee unanimidad en los medios científicos más conceptuados y ha sido impugnada por trabajos académicos de alto nivel”. En verdad, no se sabe en qué estudios científicos concretos y en qué especialistas se basa el pontífice, porque la bibliografía de ambos pronunciamientos papales no cita ningún documento a ese respecto.

No podemos menos que lamentar ver al Papado, la Cátedra de Pedro, tomar posición en materias exclusivamente temporales –por tanto ajenas a su encargo pastoral específico, además de fuertemente controvertidas– sin adecuado sustento y de manera tan fácilmente explotable por los enemigos de la Iglesia y la civilización cristiana.

En tal sentido, importa recordar que el 27 de abril p. pdo., 100 científicos ambientales de varios países enviaron al Papa Francisco una carta implorándole que no se dejase llevar por los argumentos de ecologistas radicales, cuyos análisis no han sido demostrados por la ciencia ambiental, y cuyas propuestas, con el pretexto de ayudar a los pobres, en realidadestán contribuyendo a aumentar peligrosamente la miseria en el mundo [4].

El mismo Pontífice reconoció en su discurso que la materia es opinable: “ni el Papa ni la Iglesia tienen el monopolio de la interpretación de la realidad social”, afirmó. Por eso no se entiende –sostiene “Destaque Internacional”– cómo el Pastor supremo de la Iglesia “se rodea de dirigentes revolucionarios, asume sus ideas y les da un apoyo prácticamente incondicional”, sin oír a calificados especialistas que, en sentido opuesto, demuestran con datos concretos que la propiedad privada, la libre iniciativa y la acción subsidiaria del Estado han sido fuente de progreso social y de disminución de la miseria en el mundo entero, más allá de deficiencias que deben corregirse [5]; mientras que “el socialismo, al contrario, ha sido y continúa siendo –como en Cuba comunista y en Venezuela– un sistema económico intrínsecamente productor de miseria, de lucha de clases y de enfrentamiento social” [6].

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El lamentable episodio de la representación blasfema de Nuestro Señor Jesucristo sobre la hoz y el martillo, símbolos inequívocos del comunismo, obsequiada al Pontífice por el presidente Evo Morales por partida doble –en un crucifijo y en una medalla– junto con la máxima condecoración oficial boliviana, la Orden del Cóndor, añade un ingrediente fuertemente revelador de cómo la extrema izquierda quiso aprovechar la visita papal.

El propio Papa Francisco consideró ambos obsequios “emblemas del amor perenne” [7] y también “símbolos del cariño y de la cercanía” y del “afecto cordial y generoso” del presidente Evo Morales, sin hacer ninguna distinción entre el emblema oficial y el revolucionario, dando así la impresión de que no habría nada que objetar al simbolismo ideológico de la hoz y el martillo [8].

En ese contexto se comprende lo que de otra manera sería incomprensible: que un agitador comunista como Juan Pedro Stédile se jacte abiertamente de que el Papa Francisco ha asumido el liderazgo del movimiento revolucionario en América Latina, en lugar de Fidel Castro y de Hugo Chávez, y que estaría “acertando en todo” en ese papel.

Se definen así los contornos de una situación terriblemente perturbadora –por decir lo menos– para la Santa Iglesia, en la cual los adversarios de ayer, adeptos de una ideología considerada por el Magisterio de la Iglesia“intrínsecamente perversa”, se convierten en los aliados de hoy, y esto sin haberse convertido ni haber renunciado a su ideología. Todo ello presagia días aún más conturbados para la Esposa de Cristo y para el mundo.

Pero hay en ese cuadro un hecho positivo, que debe ser atentamente acompañado: en el mundo entero, un considerable y creciente número de eclesiásticos como de fieles católicos ya advierten el peligro extremo que entraña para la Iglesia ese rumbo de cosas, y van adoptando frente al mismo una actitud de legítima resistencia; una resistencia respetuosa y callada, pero firme y determinada. Y de esa manera colocan a la estrategia delineada por el líder marxista brasileño un obstáculo que podrá volverse insuperable.


[1] Fabiano Maisonnave, Na Bolívia, lider do MST diz que “eles têm Obama e nós temos Francisco”, “Folha de S. Paulo”, 8-07-2015,http://www1.folha.uol.com.br/mundo/2015/07/1653509-na-bolivia-lider-do-mst-diz-que-eles-tem-obama-e-nos-temos-francisco.shtml

[2] Discurso del Santo Padre, Santa Cruz de la Sierra (Bolivia), 9 de julio de 2015,
http://w2.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2015/july/documents/papa-francesco_20150709_bolivia-movimenti-popolari.html

[3] Ídem.

[5] Un excelente análisis de esas deficiencias y sus vías de solución se encuentra en el estudio del director de la TFP norteamericana, John Horvat, Return to Order, York (Pennsylvania), York Press, 2013. 383 pp. En venta a través dehttp://www.amazon.com/Return-Order-Frenzied-Christian-Society-Where/dp/0988214806/

[6] Ver el artículo completo de “Destaque Internacional” enhttp://www.cubdest.org/1506/c1507franciscoboec.htm

Fuente: http://www.tradicionyaccion.org.pe/

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